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domingo, 1 de diciembre de 2013

Extraordinariamente divertido II

Eusebio siempre fue un hombre de mundo. 
A los 19 años como si fuera el guión de esas viejas películas de aventuras, un circo llegó junto a la casa de sus padre. Cuando el circo se despidió de la ciudad él se marchó con el espectáculo. 
Diez años mas tarde el circo quebró justo en las antípodas de su hogar,  desde ese momento estuvo dando tumbos por el mundo, gracias a Internet mantenía cierto contacto con su hermano mayor. Andaba por algún rincón de Rusia cuando leyó un correo de su hermano contando que su padre iba a morir pronto. 
Eso fue lo que le hizo volver a casa.
Ya... rosando los cuarenta, esperó en su hogar el fatal desenlace de su padre y decidió quedarse en la casa familiar, su hermano había creado su propia familia; una exuberante mujer de pueblo, tres niños brutos y dos princesas refinadas. 
No tardó demasiado en ser el proyeccionista de uno de los cinco cines de la ciudad... Tampoco tardó demasiado en ser amigo de la mujer que trabajaba en la taquilla, Marisa.

Le gustó desde el primer día que habló con ella,  pero de sobra sabía que las prisas no eran buenas. Al principio se fijaba en ella como mujer... mujer hermosa, mujer graciosa, le gustaba su larga melena cobriza, sus uñas llenas de color, y ese perfume tan sutil como delisioso.  Con el tiempo todo se fue disipando y se convirtió en una amiga, con la que compartía horas  de trabajos, alguna que otra cena, y muchas conversaciones. 

A Marisa le gustaba el cine,  se sentaba en la silla y no despegaba la vista del hueco de la pared de proyección. A veces le preguntaba por alguna frase que no escuchó bien, y él se la repetía, ella le sonreía y no era de  extrañar que le preguntara  "¿Acaba bien?"  Eusebio siempre le respondía que no sabía...

A pesar de ser un hombre  que había conocido a toda clase de personas, malas y buenas, no pudo evitar sorprenderse cuando Marisa  le brindó su piso para que no tuviera que pasar frío camino al trabajo, el coche lo había dejado en la estacada, a pesar de ser un buen mecánico no puedo hacer nada por su viejo Ford, el motor había muerto.
Se sentía cómodo con ella, desde el primer momento le dio confianza para que se sintiera en su propia casa,  el primer día le cedió una copia de las llaves de la puerta.   Los Lunes y Martes no trabajaban y eran esos días cuando aprovechaban para hacer cosas especiales, Eusebio conocía a mucha gente, al menos eso parecía, cada semana tenían algún proyecto, puenting, senderismo,  incluso se tiraron  con paracaídas juntos.  Él veía en los ojos de Marisa la expectación, el miedo, los nervios de lo desconocido,  pero siempre se animaba hasta llegar al final y eso que él le recalcaba que si no quería no tenía porqué hacerlo, pero para ella eran experiencias extraordinarias que nunca se hubiera atrevido a realizar sino fuera por la confianza y el sentimiento de protección de le daba aquel hombre.



Eusebio hablaba por teléfono cuando Marisa  entró en casa, observó que dejaba las compras en la cocina y abría la ventana,  él se quedó junto al frigo y le anunció que debía salir, pero claro, habían planeado almorzar juntos y eso era sagrado para él, a las 14:30 h. volvería a casa.


Tan sólo tuvo que andar un par de manzanas, su amigo Antonio con el que había estado hablando por teléfono minutos antes lo esperaba junto a la cochera, hacía tiempo mientras lo esperaba mirando el motor del coche.   "Que hay... "

Antonio le explicó lo que parecía ser una avería no muy grave pero él nunca fue manitas en esto del motor, Eusebio en cambio tan pronto dio una ojeada a las tripas del auto supo que tenía arreglo, y lo mejor es que en un par de horas estaría solucionado.
Hacia demasiado frío aquella mañana de principios de Diciembre, empujaron el coche dentro del garaje y trabajaron dentro.   El coche arrancó mucho antes de lo previsto, incluso dieron una vuelta por la manzana para ver si todo fusionaba bien...
Volvieron a aparcarlo dentro del garaje.

- No dejes el coche fuera Antonio, el frío no es nada bueno para estos coches tan viejos.

- Quédate un rato. Le ofreció un cigarrillo, Eusebio no era de mucho fumar pero en aquella ocasión lo aceptó.

- Sigues en los Robles? -acercó el mechero a Eusebio y después encendió su cigarro-. Esto marcha no?  que al final vas a asentar la cabeza y a dejar de dar tumbos. 

Eusebio dio una calaba y se sentó en el suelo apoyado en la pared.


- No hay nada de lo que piensas. Al principio pensé en enredarme pero la fui conociendo y no sé, es demasiado divertida, conectamos bastante, - dio una calada al cigarro y siguió hablando con la mirada en el suelo-  no quiero estropearlo con amoríos.

- El amor no estropea nada amigo, sólo lo mejora. Si te gusta esa mujer debes ir a por ella.

- Puedes que tengas razón, pero nunca he sentido que ella tuviera alguna intensión mas allá de la amistad,  y esas cosas se notan... ya lo sabes ...  -miró el reloj, eran las 14:05 min. -
Me marcho que tengo que estar en casa a la media.

Antonio se rió ampliamente.

-  ¿ No te das cuenta?  Ya estas enredado amigo, a la media tienes que estar en casa... 

- No hay ningún tipo de enredo Antonio, no me gusta hacerla esperar.  Tiró el cigarrillo y se despidió de su amigo, volviendo presuroso a la paradisíaca calle de los Robles.




Cuando llegó,   Marisa estaba terminando de poner la mesa, le sonrió al verlo entrar y él dijo que iba a darse una ducha super rápida.

Cinco minutos después  estaban almorzando, Eusebio le dijo lo deliciosa que estaba toda la comida, y preguntó que había hecho en la mañana.

- Celeste me llamó, bajé un rato con ella y estuvimos charlando...

-De qué? 

- De nada importante, del trabajo, de las vacaciones de navidad, estaba preocupada porque hacía mucho que no coincidíamos.   Y tú donde fuiste, marchaste sin decir donde ibas.

- Con Antonio, el coche le ha dejado tirado otra vez, él ha tenido mas suerte que yo, hemos podido arreglarlo.

- Y qué se cuenta, ¿ el pequeño está mejor?

- Puf , que fallo...  no le he preguntado... pero si no me ha comentado nada es que todo estará bien.

- Y de qué hablasteis?

- Pues la verdad de poco, con el tema del coche no hablamos de mucho, no sé cuando va a hacer una  barbacoa y me ha invitado, quiere que vayas tu también. 

- Y para cuando es?

- Pues,  lo olvidé... ya lo llamaré!!


Eusebio la observó, silencioso  mientras almorzaba, recordaba las palabras de su amigo Antonio, pensaba que debería dar un poco mas  de tiempo, era bonita, era buena, le gustaba, se sentía muy bien viviendo con ella,  pero... ¿ aceptaría a un hombre como él ?  quizás como le dijo Antonio, ya lo había aceptado hacía meses, y el último en darse cuenta era él.

Marisa disfrutaba verle rebañar el plato, parecía tener la misión de equilibrar con aquellos suculentos platos todo el hambre que había pasado en tierras Rusas.  Recordó el veredicto final que había sentenciado su amiga Celeste,  " No sé si eres consiente de lo que me estás contando pero a mi me dejas claro que estás enamorada de esa maravilla de hombre, no lo dejes escapar" .   No se lo había planteado seriamente, sólo sabía que la convivencia con él le estaba aportando más que cualquiera de las historias que había tenido antes,  le gustaba tenerlo en su vida y si algo tenía claro es que ya no imaginaba su vida sin tenerlo cerca, puede que ese fuera un importante punto de partida.

De forma excepcional pasaron aquella tarde en casa,  a media tarde comenzó a llover y eso hizo dejar para mañana los planes de  aquella tarde.

Se fueron a dormir pronto aquella noche.  Curiosamente a pesar de llevar meses viviendo juntos, no habían  solucionado el tema de la cama, o quizás si...
Los primeros dos meses Eusebio durmió en el  sillón  a pesar de que Marisa tenía una hermosa cama de matrimonio, herencia de  haber tenido pareja tiempo ha...   un día ella dijo no importarle  compartir la cama, era demasiado grande para ella sola. Él lo vio razonable,  desde entonces hacía ya muchas lunas dormían uno junto al otro. Se enfundaban  sus pijamas y ninguno invadía el espacio del otro, sólo en verano Eusebio se permitía la licencia de dormir a pecho descubierto.

- ¿ Duermes ?

- No

-Aquella noche los pensamientos no les dejaban descansar, los amigos agitaron ideas dormidas, ideas que habían descartado o ni siquiera se habían planteado -

Eusebio decidió aclarar un poco sus ideas...

- Mañana me vuelvo a casa.

- pero... ¿pero porqué?

- Bueno, no quiero abusar de tu hospitalidad ni de tu generosidad, me iba a quedar unas semanas para evitar el frío del invierno y si no te has dado cuenta voy a pasar aquí el segundo invierno, hasta dentro de tres o cuatro meses no tendré dinero para el coche.  Y bueno,  algún día tendría que marcharme.

Marisa enmudeció, aquél silencio empezaba a aclararle  cosas a Eusebio.

- ¿No dices nada?

- No se qué decir, no me esperaba escuchar esto hoy...  me he acostumbrado a que estés en casa, me siento cómoda contigo, tu compañía no es ningún acto de generosidad sino un regalo que la providencia me ha dado,  te echaré de menos.   - su voz se notaba temblorosa, la oscuridad de la habitación provocaba que no pudiera ver su rostro-

- Yo también te echaré de menos, me estoy acostumbrando a una vida fácil.

-  ¿Entonces porqué te marchas?


- Pues porque creo que ha llegado el momento. Aunque tienes razón, no sé... yo también estoy bien contigo, demasiado bien diría a veces, quizás debería habértelo planteado de otra forma, puede que estuviera hablando en voz alta sin saber muy bien lo que quería en verdad...

- Espera a tener el coche,  aquí estamos a quince minutos del trabajo.

-Esta bien, pasaré un invierno más comiendo tus deliciosos caldos y con tus cariñosos  cuidados.


Aquella noche en mitad de la madrugada Eusebio despertó, dormía como de costumbre dando la espalda a su compañera de sueños,  por primera vez ella había invadido su espacio de la cama, acurrucada en él había pasado su brazo por encima hasta apoyarlo en su pecho.  Él no movió ni un músculo, permaneció inmóvil, volvió a cerrar los ojos teniendo  su vieja y casi olvidada sensación de Macho Alfa...   Aunque con ella todo iba a ser distinto.






8 comentarios:

  1. Que lo piense antes de marcharse, no vaya a ser que la pierda para siempre.
    Nieves, me gusta mucho la historia, no tardes mucho en continuarla.
    Besos

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  2. Ahahaha ninguno de los dos manifiesta sus sentimientos, ya vamos Eusebio que puede ser tarde. Yo creo que ambos se aman :p
    un Abrazo Nieves

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  3. Espero que haya 3ª parte.
    Un abrazo,Nieves.

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  4. Ah! Un macho alfa... esto se pone muy interesante, conociéndote Nieves, nos vas a llevar a cualquier lugar inesperado!!!!! Un abrazote

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  5. Sigo con interés los devenires de Marisa y Eusebio, que si se parece un poco siquiera al de la foto que pusiste, Marisa ni loca debería dejar que se fuera.
    Besos, Nieves.

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  6. ¿Será éste el final... o más bien el principio?

    Otra vez por aquí, Nieves, y encantadísima! Oye, me he leído tu entrada sobre los problemas de tu hermano con el congelador :-) ...¿Pasó eso de verdad????? Ay, madre, pero qué angustia...!

    Gracias por haber pasado a visitarme. A ver si recupero las buenas costumbres y no vuelvo a abandonar la blogosfera. Un beso muy fuerte y feliz semana!!

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  7. Pero es no se dan cuanta que están enamorados? Espero que se declaren y aprovechen, como bien dice Marisa, el regalo de la providencia. Habrá tercera parte,no?

    Mil besos!!!

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  8. * Vero, en ocasiones el miedo a ser rechazados hace que no digas lo que sientes.
    Haber si ellos se decide...
    Mil besos :)

    *Jossep, Este hombre no de decide, madre mía... pero quizás guarde algo en el corazón que provoque que no sea tan fácil como nos parece.

    Mil Besos :)

    * Tejón, Que has sorprendido que leyeras estas historias de amoríos y que pidas tercera parte!!! :D

    Mil besos amigo :)

    *Cristina, Machos Alfa hay muchos eh! no es tan difícil dar con ellos, jajajaja
    Espero que te guste la continuación...

    Mil besos :)

    *Mirella, debo decirte que el Eusebio de mi imaginación es así de guapo!!!
    Haber si el amor fluye...

    Mil besos :)

    * Mercedes, Tiene pinta de principio no?... Ya veremos.

    Debo decirte que la historia del frigorífico es verídica totalmente, tendría yo unos 10 11 años, eramos muy traviesos Mercedes :)

    Gracias a ti por visitarme Muuuuck :)

    * Patry, Habrá tercera parte!!!
    Espero que te guste, aunque estas cosas del amor traen curvas de vez en cuando.

    Mil besos :))



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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....