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lunes, 8 de julio de 2019

Un mundo .





Él era escritor, tenía algún que otro trabajo pero su mirada, sus manos y su forma de expresarse era de un escritor,  y de los buenos.

Ella no era joven pero si inexperta en la mayoría de las cosas de la vida.

Si algo le gustaba a la chica de ojos cambiantes era los desayunos compartidos con su hombre,  ya que la mayoría de sus desayunos eran en solitario, rápidos y sin contemplación.

La luz del amplio ventanal de su bonita casa resaltaba  la belleza de su hombre,  siempre transmitía una calma especial y sus ojos siempre bonitos, eran aún más en aquellos momentos en el que ella practicaba la contemplación ...
Recordaba los besos y las caricias nocturnas,  aún lo sentía dentro de ella.  Lo amaba, lo había amado siempre,  incluso cuando decía que no lo amaba en los albores de su tiempo, incluso entonces lo amaba .

Él cuidaba de ella, cura sus heridas , porque ella es patosa y cada tanto se hace algún raspón.  A veces le riñe,  para que tenga cuidado, otras veces la abraza entre sus brazos, ella se unde en su tórax;  ella es pequeñita y él es un tipo grande;  fuerte y musculado, duro y hermoso.  Cuando pasea desnudo por la casa ella lo mira, sonríe pícara, es como tener su propio "David".

Entonces en pleno desayuno él la mira sintiéndose observado, ella le sonríe y él le cuenta lo que le ronda por la cabeza en esos momentos. Ella ... Ella piensa que el tiempo junto a él pasa muy deprisa, quizás demasiado, piensa que será su hombre toda la vida y más allá de la vida, que lo desea y lo ama, lo ha amado siempre, incluso cuando  decía que no lo amaba en los albores de su tiempo, y sabe que aún si algún día la mala fortuna llega y su tiempo termina, incluso entonces lo amará, en silencio y en secreto,  porque tanto deseo y amor no pueden morir nunca.

El día comienza con sus quehaceres, ella está en la cocina, él la sorprende cogiendola en brazos y llevándola a la cama donde la deja en el colchón, la desnuda,  la contempla unos segundos antes de hacerla suya con  la fuerza de un caballero que conquita tierra fértil... la observa como se rinde, como se entrega y se deja morir unos segundos, segundos eternos que valen UN MUNDO .





6 comentarios:

  1. Esto me recuerdan unas frases, Nieves, "para un hombre una mujer es solo una mujer, pero para una mujer un hombre es su MUNDO"! Hermoso relato, un abrazo!

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  2. Ay! no se que ocurre con tus blogs, el otro aparece siendo de un hombre, al fin te encuentro aqui. Te dejo un beso
    Ana- Cantares

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    Respuestas
    1. Hola Ana
      Es un Blog que tengo compartido con un amigo. Aunque es él el que suele escribir

      Gracias por buscarme . 😊
      Besitos !!

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....