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viernes, 22 de marzo de 2013

... las cenizas en el aire.



Su mirada lo decía todo.
Hubo un tiempo en el que del cielo caía verdadero maná,
un tiempo en el que sus labios siempre tenían carmín,
un tiempo en el que de la tierra brotaba vida, alimento y  sueños,
un tiempo en el los hombres confiaban,
un tiempo donde el trabajo dignificaba y todo hombre era valorado y conocido por su oficio,
un tiempo en el que el padre guiaba y la madre cuidaba,
 un tiempo en el todos tenían un nombre...

Ese tiempo se desvaneció...
desapareció...  como las cenizas en el aire.




Eloisa no hizo como la mayoría, no.
Eloisa no emigró a tierras lejanas, se quedó en sus tierras yermas y secas...

                         *
Su mirada lo decía todo.
Hubo un tiempo en el que la vida traía  amores, 
un tiempo en el que los hombres  la cortejaban alegremente,
un tiempo en  el que ella sólo tenía ojos para uno y  sólo él tenía entrada en su alcoba.


Ese tiempo se desvaneció...
desapareció...  como las cenizas en el aire.

Eloisa no hizo como la mayoría, no.
No se  lamentaba ni se  relamía con pena pública las heridas de su corazón tan abatido como abandonado,
Eloisa guardó todo el amor que le quedaba por dar y lo conservó intacto para quien supiera encontrarlo... en lo mas profundo de su alma.

*


Su mirada lo decía todo.
Hay un tiempo en el que todo lo pasado desaparece... como las cenizas en el aire.
un tiempo en el que hay que levantarse y gritar, como gritaron los hombres que nos trajeron el maná y todos los beneficios de una vida digna.
un tiempo en el que hay que dejar de pensar como individuo y  pensar en  grupo, en conjunto.

Eloisa esperó el momento adecuado, dirigió las masas desde la sombra,  esperó que todo  muriera, que no hubiera ni un ápice de  esperanza...

Algunos le advertían del riesgo.
Quizás no fuera acertado esperar tanto,
pero ella sabía esperar.      Y esperaron.

Un día, cuando los  titiriteros  dormían Elosia cubrió su cabeza y pintó su rostro.
ya hacía tiempo que habían descubiertos los hilos, los engaños, las tretas,  ya hacía tiempo que los habían cortado...
 pero ella sabía esperar.    Y esperaron.

Un día Todos ToDos TODOS se levantaron a  la orden de esa mujer,  se agitaron,  gritaron y  comenzaron a funcionar,  moviéndose en la dirección que ellos querían marchar  y no en la  que siempre les marcaron.



*

7 comentarios:

  1. Nieves, hermosa historia. Me ha encantado.
    Besitos

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  2. Eloisa hizo bien,hay que saber esperar porque pienso que todo tiene su momento. Renació de sus propias cenizas.....supo esperar y no se desvaneció con ellas. Interesante reflexión Nieves!!


    Mil besos!!!

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  3. Muy buena metáfora Nieves.
    Que las cenizas se las lleve el viento para poder florecer de nuevo
    Abrazo.

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  4. Nieves, hermosa historia de títeres y su sentido de realidad pegadito a tus párrafos, muy bien armado, un abrazo!

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  5. Se resignó y fue paciente pero en el fondo bullía la voluntad de saber que las cosas podían ser cambiadas. Por ella. Es admirable.

    Un abrazo Nieves

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  6. Gracias por vuestra visita y vuestros pensamientos.

    Mil BESOS de todo ♥ :)

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....