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♥ Entra y siéntete en casa ...

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miércoles, 14 de noviembre de 2018

El andén








Lo había olvidado todo.  Estaba vacía.  Su mente era un gran océano sin horizonte, un desierto de sal y arena.  Su mirada perdida era lo poco que le quedaba a aquella octogenaria mujer. 
Cuando su marido llegó después de haber estado perdido en una  de esas antiguas guerras que duraban media vida de un hombre descubrió con pavor que su amorosa mujer ya no estaba, se había perdido en algún momento de aquellos largos años.  
Alquiló un piso cercano a la casa de su esposa, le parecía pecaminoso yacer con una mujer que no lo recordaba pero que en cambio guardaba una de las pocas cartas que pudo llegarle, una carta donde le indicaba que volvía el 23. Camuflado en un hombre servicial que se ofrecía a ayudarla pudo entrar alguna vez  en casa y encontró la carta en la mesita de noche. Esa carta era lo único que unía a su esposa con el mundo porque a pesar de que apenas podía apañárselas sola cada 23 iba a la estación, esperaba la llegada  de todos los  trenes, sin comer ni beber, ya al anochecer de cada 23 volvía a casa y no salia más en todo el mes. 
En una  de esas esperas de anden  el marido la acompañó, camuflado de atento vecino.  

- ¿ A quien esperas?

- A mi esposo, llega de la guerra, recibí esta carta  hace 10 días, me dice que llega hoy. El 23

El hombre no pudo evitar derramar alguna lágrima. Su cariñosa esposa aún le esperaba. Había olvidado todas las demás cartas que llegaron después ,  y esa, justo esa era la que recordaba, convirtiéndose en su maldición.  En lo único que le unía con el mundo real... El 23 de cada mes.




viernes, 26 de octubre de 2018

Delirios




¿Donde has estado, hace mucho que no te veo?

Miró al cielo un segundo y abrió con las manos la naranja que llevaba desde hacía rato en las manos.
"Pues estoy en un lugar nuevo,  los días claros el cielo porta un color azul turquesa y cuando las tormentas llegan, nos rodean por los cuatros puntos cardinales. Llamo la atención por mi léxico, y creo que aún con la boquita cerrada se detecta que no hace mucho que llegué.  Pero  que más da.  Me agrada este lugar, el tiempo pasa distinto.  Mis sobrinos y yo descubrimos que hay un margen de un minuto entre este lugar y el mundo. Ese minuto es el minuto que marca la diferencia. Nadie suele detectarlo, pero imagino que es lo normal, porque ya casi nadie cree en la magia, pero yo si, ya me conoces".

Pero princesa,  en vuestro castillo ...

" Shhhh, cállate - susurró-  Aquí no soy eso. Aquí soy una mujer más. He descubierto que era una inútil. Que todo lo que hago en este lugar lo hago por primera vez. El otro día lo vi claro, puse por primera vez una bombona de butano. Tenía que cambiarla porque sino lo hacía sencillamente no comía. Si, aquí soy... Yo.  Me quedaré en estos lares mucho tiempo, tanto como para que ni el color del cielo, ni la lluvia, ni las tormentas, ni siquiera ese mar dormido me llame la atención. Si preguntan por mi diles que estoy bien, que no tengo lujos pero que encontré mi hogar y mi propio castillo, descubrí el motor de mi mundo.  El amor.  Y créeme que a veces me despierto en la noche, y me invade la idea de que todo es un sueño o incluso en ocasiones tengo la delirante idea de que estoy muerta y esto es... mi paraíso ".