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viernes, 2 de septiembre de 2016

Contratos




24 años de matrimonio y ambos tenían la convicción de que no se querían.  Sus vidas se habían convertido en una especie de acuerdo no hablado donde tenían una casa común, unos hijos en común, un baño y cocina comunes, donde ya no se  hablaba de planes para el Domingo ni se contaban ese chiste que escucharon el día antes.

Ella fue la niña preferida en una familia acomodada,  guapa, delgada y con todas las comodidades al alcance de su mano.  Él era unos años mayor que ella, fue delantero en el equipo junior de la ciudad,  parecía tener un futuro brillante en el deporte.

Decidieron casarse, demasiado pronto para la mayoría de sus allegados, se compraron una pequeña y bonita casa en una calle sin salida y allí criaron a sus cuatro hijos.   Ahora él está  trabajando en una empresa de conservas y ella es ama de casa, cuidó amorosamente a sus niños y mantuvo en orden y calentito el hogar hasta que sus niños marcharon a ciudades lejanas a estudiar o trabajar. 

Ahora él se había convertido en un hombre gordo y amargado que su único fin en la vida era volver a casa después de su jornada de 8 horas y aplastar su culo en el sofá hasta el momento de sentarse en la mesa para comer.  Ella aún mantenía esa  dulzura y belleza que tuvo en tiempos olvidados y perdidos pero ya apenas reía y su refugio era la cocina, donde había estado toda una vida, ahora era en el único lugar que se sentía ella, y hacía todo tipos de guisos y tartas...  Los Domingos, el día que su marido descansaba hacía deliciosos desayunos, con gofres rebosado en  caramelo, café y algún zumo ocasionalmente.  Él se sentaba leyendo alguna revista y comía.  Comía como si no hubiese un mañana, como si quisiera llenar con la comida todo esos huecos vacíos que cada año sentía mas grandes y pesados.

Aquel matrimonio envidiado por todas las chicas del pueblo se había convertido en el más vacio de la ciudad, donde ya todo era aceptación y espera.   Ella siempre tan hacendosa cuidaba que su hogar se mantuviera bien brillante y él trabajaba sus 8 horas esperando que su jubilación llegara pronto, solo faltaban un par de años, llegaba a casa, aplastaba su culo en el sofá y hacía engordar su barriga con los guisos y postres de su mujer.  Y allí estaban, los dos en su casita en aquella calle sin salida, esperando que la muerte los separara como el párroco de la catedral mas grande y poderosa de la provincia  les dijo el día que dijeron SI.




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13 comentarios:

  1. Hay matrimonios que siguen juntos por inercia, sin nada que los una mas que la rutina
    Que tengas un bonito día
    Besos

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  2. Muertos en vida.
    Hay muchos.
    En todas partes.

    Besos.

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  3. Relato de pura realidad...

    Besos y buen fin de semana,Nieves.

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  4. Qué pena vivir así, si se pierde la ilusión y no hay proyectos comunes, mal asunto.
    Mil besos!!

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  5. Desde luego, que si que se dan casos así. Hay matrimonios que no sé ni como siguen juntos, y eso que ahora fíjate la cantidad de divorcios que hay. Pero casos como este ocurren a montones, pero si todavía se siguen soportando, es porque cada uno hace su vida, ya que de lo contrario no se entiende.

    Besos Nieves.

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  6. Muy triste dejar morir el amor, un abrazo Nieves!

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  7. Me has encantado como escribes y la transparencia de tu relato

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  8. No es que el amor se muere
    son ellos y siguen juntos es mejor que cambiar porque mientras uno no cambie todo seguira igual

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  9. Muchas gracias por vuestras visitas y comentarios siempre tan amables.
    Gracias por estar ahí siempre leyendo y comentando, sin duda me aportais muy buenos momentos...

    Besitos!!!.... y feliz Domingo :D

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  10. Como dice mi poeta de cabecera; "no hay amor mas triste que el que después de acabar sigue siendo para siempre".

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  11. Guille, encantada de verte por aquí leyendo, espero que te animes a pasar cuando lo desees.

    Tu poeta de cabecera tiene mucha razón, y es que los poetas para esto del amor y el desamor son muy sabios :)

    Saludos!!

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Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....