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Entra y siéntete en casa...

miércoles, 13 de agosto de 2014

Lo que el cine ha unido...




Para ella era el primer verano en Villamapola.
En los meses que habían transcurrido desde su llegada ya adquirió varios buenos amigos. Gente peculiar que no llevaban la vida que la sociedad marca, así como... estándar, digamos.

Pedro era un viejo Hipie, que nunca había trabajado demasiado, lo suficiente para poder vivir, tenía una carpintería, la misma de su padre, en la trasera de la nave donde estaba la carpintería tenía su hogar, lo básico, un dormitorio, una cocina,  un baño y un pequeño saloncito para el invierno porque desde primavera hasta otoño lo podías encontrar en algún rinconcito del inmenso jardín, donde las gallinas ponían huevos y Dog (el perro) mantenía alejado a posibles intrusos.

"Traerse vuestra silla y el bocadillo"

Fue su última frase antes de despedirse con el cigarro entre los dedos y arrastrando sus viejas chanclas.

Luis, Damián y Tara se  quedamos un poco más en la plaza del pueblo, aquella noche era calurosa y a ninguno les apetecía dar vueltas en la cama esperando a que el sueño los venciera. Luis y Damián debían trabajar al día siguiente y a eso de las tres y media de la mañana se marchamos a casa con la idea de no olvidar " la silla y el bocadillo" la tarde siguiente, que era tarde de viernes.

Tara llego con la silla, una que encontró en el cuarto de trastos al comprar la casa, no la tiró, la restauró un poco, le dio un baño de barniz y la volvió a meter en el trastero, nunca se sabe cuando pueden hacer falta estas cosas viejas...  y mira por donde había llegado su momento.
Coincidió en la puerta con Gonzalo, sólo vivía en el pueblo de Viernes noche a Lunes tarde, los demás días trabajaba a un par de pueblos de distancia y prefería quedarse en la vieja casa de su tío Macareno antes que levantarse a la cinco de la mañana.  Él también portaba su silla, de tela negra, a lo director de cine. 
Dio un par de golpes a la puerta a modo de llamada. Esperaron...

- ¿Traes los piquislabis? preguntó él en susurros.

- Si... Traigo para todos.

sonrieron cómplices.

Luis abrió la puerta, sin camiseta y descalzo. Saludó a Gonzalo con un toque en el hombro y un beso de hermandad. Apenas le dijo nada a Tara, un guiño de ojo y una mueca que arrugó su treintañero rostro.
Al entrar, en la parte del jardín trasero ya estaba Damián sentado en su silla, más bien una hamaca playera,  esparramado en toda ella, levantó la mano a modo de saludo,  se inclinó para beber de un vaso tipo jarra algo que parecía  sangría con frutas.
La charla de los recién llegado hizo que Pedro saliera de uno de los rincones del jardín liando uno de sus cigarrillos.
Preguntó a Gonzalo por la semana que pasó y él comunicó a todos que por fin su ex mujer había accedido a firmar los papeles del divorcio. 

- Bienvenido a club tío !! Damián alzó la voz y volvió a dar un trago de la jarra, esta vez pareció atragantarse con alguna de las frutas flotantes.

Tara dejó los sanwiches, patatas chip y los doritos en una mesa que había fuera, en una especie de porche.  Cogió su silla y la llevó junto a Damián, al sentarse  se recogió un poco el vestido para no pisarlo, era largo hasta los pies, vaporoso, con pequeñas flores rosas,  sus chanclas verdes y sus pequeños pies con los dedos pintados de rojo  quedaron al descubierto dejando inmerso en aquella imagen al benévolo de Damián, siempre fue un poco fetichista  con los pies, los pies pequeños pintados de rojo, pies suaves, suaves y juguetones...  un par se segundos después parecía haber acabado con ese lapsus de pensamientos y volvían a las conversaciones habituales.

El sol se perdía entre los árboles y las sombras de la inminente noche eran más grandes, más oscuras, más alargadas.
Gonzalo se sentó al otro lado de Tara. Todos en fila a  excepción de Pedro que se demoró para poner en marcha la película.  En aquella primera noche de cine que iban a tener eligieron un clásico de terror; "Nosferatu" de 1922  Clásico mudo de FW Murnau. Para muchos es la adaptación de Drácula más aterradora. En cierta forma el cine de terror era una de sus conversaciones favoritas y el echo de que esta película fuera la primera se había convertido como un símbolo,  no podía ser otra y por eso aquella idea de ver cine juntos se retrasó por culpa de que no fue fácil dar con ella.

La tensión de aquella envolvente película hizo que Tara no se diera cuenta, simplemente en el  momento en  que Luis quiso pasarle un cigarro para que fumara un poco Tara se dio cuenta de  que la mano de Gonzalo estaba sobre la suya,  fumó un par de veces y se lo dio a Gonzalo, sólo le dio una calada y volvió a dárselo a Pedro.  
Tara se levantó para coger algo de la mesa, Gonzalo la siguió y cogió uno de  los paquetes de papatas chip.
-¿Qué te pasa? 

Tara apenas gesticuló, buscaba en la mesa...

-¿Tienes miedo?

Ella subió la mirada y le sonrió.  - un poco

- ¿ No la habías visto ya ?

- Si pero, esa música siempre termina aterrandome.

- Venga vamos, ya queda el final...


Al terminar la película Damián estaba dormido en su hamaca playera, Pedro demasiado colocado y Luis se alejó un poco a contestar el teléfono, había recibido varias llamadas que no contestó y parecía ser importante.  Pedro se  acercó a la mesa de los piquislabis, cogió algo y marchó dentro de la casa.
Tara no pudo evitar esbozar una de sus mejores sonrisas,  acarició el mentón de su acompañante, intuía su alegría,  quedaron en silencio,  nadie mejor que ella sabía lo que había luchado para ser un hombre libre, soltero, sin el lastre de una mujer que  sólo le había causado problemas, tan desagradables como para ni siquiera recordarlos ni mencionarlos.
Luis no tardó demasiado en llegar recriminando la ineptitud de los novatos en sus negocios extras, pero no quiso dar detalles y se lanzó de llego en Nosferatu. La conversación se alargó, cuando el cine entraba en sus vidas no  había tiempo ni prisas.

 La luz del día se dibujaba en el horizonte, y nuevas sombras alargadas y doradas se perfilaban entre la arboleda. Luis se ofreció a acompañar a Tara a casa pero ella con sutileza femenina desistió, Así que fue Gonzalo el que la acompañó recorriendo juntos las empedradas calles solitarias del pueblo, la panadería ya estaba abierta, la luz del despacho de pan ofrecía una luz extra a la sombría callejuela.

Gonzalo tiró la colilla del cigarro que iba fumando al aire mientras Tara abría la puerta de su casa y entraba si decir nada, dejando la puerta abierta, Gonzalo entró, ella se había quedado  en la otra hoja de la puerta, un coche madrugador pasó por la calle y Gonzalo tuvo la inercia de cerrar la puerta a la vez que se acercaba  a Tara lo suficiente como para volver a refugiarse en sus besos,  en sus brazos.  Fueron recorriendo la casa entre besos y caricias. Justo en la puerta del baño dejaron sus ropas, sus chanclas, su ropa interior...  se introdujeron en la ducha,  bajo el chorro de agua se besaron y mordisquearon, se acariciaron, se recorrieron, se enjabonaron, la pasión se desbordó alocada y furtiva, nuevas palabras salieron de sus existidas bocas, palabras que aquella mañana no se fueron por el sumidero junto al agua, el jabón y el placer.  Aquella mañana ya no eran promesas de futuro, ni sueños de libertad.
Gonzalo era libre, un divorciado feliz,  criador de perros,  socio de Luis en unos negocios extras y ex- amante de la chica mas bonita del pueblo. Aquella mañana tal y como le había susurrado en mil ocasiones sería por fin su compañero de vida oficial.
Tara era feliz, se lo dejó claro en el gozo de su cuerpo y en las palabras que le  expuso. Gonzalo era feliz,  era un hombre completo, por fin tenía todo lo que soñaba desde hacía años.
Tara en cierta forma sorprendida por los felices acontecimientos se dejó llevar por ellos, omitió ciertos acontecimientos que aunque en su momentos fueron todo un balón de oxígeno hoy era cuanto menos incómodo de explicar, si hubiera sabido que este día llegaría de verdad y no eran sueños y promesas de humo no se  hubiera permitido atravesar ciertos límites... Damián era un hombre discreto, confiaba en su silencio. El mismo que ella mantendría. Aquello le perturbaba, sabia que las verdades siempre salen a la luz, sólo era cuestión de tiempo.






4 comentarios:

  1. Una gran historia, Nieves.
    Esperemos sean felices, y nada les haga tambalear su relación.
    Besos, buena noche

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  2. Hummm... viene con suspenso, esperemos Nieves! Un abrazo!

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  3. Se esboza una intriga.... habra mas?
    Abrazos

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  4. Muchas gracias amigas!

    Me he animado y tendréis un poco más de esta historia.

    Un besote chicas!!

    ;D

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Hola chic@s!!!!
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