Un
impulso me incitó a seguir esa senda,
Un
camino que pareció ser eterno,
Pues
no fue breve la contendía.
Me
hice fuerte en el dilema,
Fueron
mil y un desatinos,
Largas
noches de desesperanzas,
Jugaba
en contra de mi propio destino.
Y
aquí me encuentro hoy,
He llegado hasta este punto.
Por
fin averigüe quien soy,
Ya
nada más me pregunto.
Ante
ti me puedes ver,
Es
para ti mi presencia.
Por
el camino dejé todas las cargas,
Estoy
aquí en mi más pura esencia.
He
saltado tus ramas,
Vine
para no volver.
Te
observaba desde aquella atalaya,
Contemplemos
ahora juntos cada nuevo amanecer.
Algo
floreció en lo más profundo de mi ser,
Más
no sé si será para siempre,
Déjame
que juegue en tus ramas, que duerma en tu sombra,
Unidos
en este viaje… no me dejes caer.







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