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viernes, 28 de mayo de 2021

Estrellas




 Aquel verano me dediqué a la contemplación de las estrellas.  Por circunstancias que en este momento me da pereza contaros aquel verano tuve dos meses de vacaciones. Llegué a la costa un Sábado,  había familias con sombrillas y neveras tomando el sol. Tras un breve vistazo al mar me dirigí al camping para dejar mis trastos en el bungalow que habia reservado un par de días antes.


Aquél verano apenas abrí la maleta, pasé dos meses en bikini y pareo.  En la nevera solo hubo tarta y cerveza.   Pasaba las mañanas durmiendo, las tardes bebiendo y las noches achispada con las estrellas.  Él llegó un Martes cuando yo estaba bebiendo sentada en la mesita del porche,  con trenzas en el pelo y roja por el sol ya que el día antes dí un largo paseo para ver el faro que contemplaba en las noches solitarias desde la ventana de ojo de pez que había en el cabecero de mi cama, debo confesar que no era el mejor momento para descubrirme.   Se paseaba  con sus trastos de buzo todas las tardes  mientras yo me comía algún trozo de tarta  y volvía cuando estaba en  comunión con las estrellas y el cosmos.   Un Jueves a su vuelta me dijo que si me apetecía  cenar pescado. Acepté.  Ya no dormí sola mas ninguna noche.  Me despertaba desnuda, cansada y con ganas de sus desayunos.


Aquél verano vi un eclipse de luna, 48 estrellas fugaces y 2 objetos no identificados. Un lunes marché a casa. A mi trabajo de oficina, a mi cuarta planta de piso de ciudad, a noches sin estrellas ni lunas.  A días interminables y noches eternas.  Y el verano volvió a ser recuerdo y con el tiempo, sin darme cuenta, aquel verano fue engullido por las dunas del olvido hasta que perdí el sabor del pescado, el eco de su voz, su nombre y su tacto.


Cuando miro las estrellas y descubro alguna estrella fugaz no puedo evitar que un soplo a aire levante la arena dorada de las dunas del olvido y me deje al descubierto un recuerdo de aquel fugaz verano...




lunes, 26 de abril de 2021

Confines

 



Después de un largo viaje que en realidad le había parecido como un pestañeo, la gran puerta se abrió.  Y fue Dios quien la recibió en persona con su gran magnificencia.

Sintió su acogida como la madre que recibe a sus hijos, sintió su sonrisa y sus brazos acogedores.

" ¿Que me  traes contigo? " 

Sintió el corazón latir apresurado aunque ya no albergaba corazón en aquellas tierras. - No sabía que había que llevar algo-. Aún así contestó como si lo hubiera tenido claro toda su vida.

" Te traigo mi asombro. una capacidad ingente de asombro. Y créeme que en estos tiempos no es fácil portar este sentimiento en las tierras del hombre. Llego aquí después de toda una vida buscándote; en las olas del mar, en el viento del bosque, debajo de las piedras  y dentro de los bizcochos, nunca te encontré, te imploré que derramaras sobre mí algo de tu magia y nunca obtuve respuesta, ninguna señal, ni siquiera en mis horas mas oscuras... Y hoy me abres la puerta de tu casa y me recibes como si fuera lo mas normal del mundo y bueno... para mí no lo es, porque nunca creí en ti ni tú hiciste nada para que cambiara mi percepción de tu existencia.  Así que te traigo mi asombro, mi perplejidad,  porque imagino que lo sabes todo de mí y serás consciente de que nunca fui uno de los tuyos... sin embargo aquí estoy dispuesto a dar lo mejor de mí en esta eternidad que me espera,  en esta eternidad que tengo, que siempre tuve sin saberlo ".


Y  en algún rincón de  los confines del universo desconocido di mi primer paso en la tierra de los ángeles ...