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♥ Entra y siéntete en casa ...

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martes, 3 de febrero de 2026

Vil


¿Os acordáis de Stephen Candie?
El esclavo negro que salía en Django desesperado  -película de Quentin Tarantino-, y que odiaba que otros negros fueran libre.

Stephen Candie vigilancia, señalaba y obedecía con entusiasmo.   Protegía al amo creyendo que así se ganaba su lugar en el sistema.

Pues ahora imaginad a stephen Candie con chaleco antibalas, la cara tapada y un rifle a punto de disparar a cualquier negro que se le cruce en el camino ..  

Pues eso es lo que estoy viendo cada dia en las noticias.
¿ Qué puede llevar a alguien a convertirse en verdugo de sus semejantes?
¿Nacen así,  se despiertan una mañana y piensan:  hoy voy a matar a mi vecino ?
Lo que está  pasando escapa al sentido común.  Es creer que si ayudas al amo, que si le apoyas incluso en lo más violento que puedas imaginar dejarás de ser esclavo. Es pensar que obedecer, señalar y disparar a quien diga el amo te pone a salvo.
Pero la verdad es que serás  igual que él, pero además,  explotado y utilizado ... porque cuando el amo ya no te necesite nada de lo que hayas hecho importará y seguirás siendo un Stephen Candie... 

 

viernes, 18 de abril de 2025

La condición humana

 



El mediodía se derramaba como plomo derretido sobre la colina. El mundo parecía contener el aliento mientras el silencio se enredaba entre los olivos.  Sobre el madero un cuervo negro atraído por la carne desgarrada, la frente coronada de espinas y los labios secos de plegaria.

El cuervo conocía bien ese brillo: el último fulgor de la vida, esa chispa que se apaga lentamente, como una luciérnaga atrapada en un puño. No era hambre lo que lo movía, sino una oscura fascinación. Quería picar los ojos de aquel crucificado, arrancar con su pico el misterio de su mirada.

El cuervo dio un graznido, observó. El hombre no se movía, pero aún respiraba. Los ojos, abiertos, se clavaron en el cuervo como dos lunas muertas. No había súplica. Tampoco odio. Solo una paz inquietante, como si aquel hombre ya estuviera en otro lugar.

 Cuando el cuervo alzó el pico para cumplir su instinto, algo lo detuvo. No una fuerza, ni una voz. Algo más antiguo, retrocedió, graznó una vez más... había visto muchas muertes, muchos ojos apagarse, pero jamás unos que lo miraran así…

El cuervo era solo un cuervo y desgarró la carne del hombre que ya en ese momento había alcanzado un estado más allá del dolor y la muerte. La vida continúa, encontrando la oportunidad de renacer en medio de la dureza del mundo. Había visto muchas muertes, pero la mirada de aquel moribundo estaba envuelta en silencio  y fragilidad.  Volvió a picotearle. Dio nuevos graznidos nerviosos. El hombre parecía haber muerto hacia rato, y con él  la condición humana en toda su complejidad, con sus luchas, esperanzas y momentos de luz .