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domingo, 23 de septiembre de 2018

MaraÑa

Hay 7 demonios que andan trabajando para la diosa de la muerte y la penumbra.
No hay modo conocido de escapar de  estos demonios.

Demonología sumeria





No hay mayor tortura que saber que la muerte nos alcanzará, que no tenemos modo alguno  de escapar de ella, saber que siempre nos parecerá pronto,  siempre querremos más tiempo. Probar las mieles de la vida; vivir al día y solucionar los obstáculos cuando lleguen. Construir una vida sencilla y verla como un regalo...   No hay mayor tortura que saber que todo se puede terminar en el momento más interesante, aunque supongo que para quien ama la  vida cualquier momento será digno para el recuerdo y el brindis. Siempre querremos más tiempo. Más música, amaneceres amorosos y todas esas pequeñeces que nos hacen grande.  Algún día, el que menos esperes, uno de esos demonios te alcanzará, tendrás que mirarle a los ojos, enfrentarte a todos tus miedos, a la oscuridad infinita. Al fin del mundo, porque llegará si, conoceremos el fin del mundo con el arrullo de nuestra propia muerte, todo es cuestión de tiempo a pesar  de que siempre querremos más y siempre, siempre nos parecerá pronto.




miércoles, 19 de septiembre de 2018

Dormida



Hasta que no vacíes tu alma de todo aquello que te atormente, no podrás llenarla de todo aquello que te hará feliz.

Se sentaba frente al ordenador llena de cosas bonitas en sus recuerdos  de los últimos tiempos. Estaba llena de ilusiones, llena de besos y de todo eso que por alguna razón en otros tiempos ya lejanos, pensó que no tendría,  pero si,  había un trocito de  Edén para ella. 

Se sentaba frente al ordenador y pensaba  en los poetas, en sus desdichas y desamores que lo llenaban de palabras hermosas y melodías envolventes, deliciosas rimas que brotaban de sus penas.  Alguna vez había escuchado que ese era su secreto y que cuando lo inalcanzable llegaba a sus amorosos brazos las palabras se desvanecían porque se convertían en vida.

Se sentaba frente al ordenador  llena de vida y de amor, escuchaba sus cascabeles de la alegría constantemente. No salían palabras, había estado años vaciándose de todo lo que nunca llegaba y de pronto no había más.  ¿Y ahora qué?  Posiblemente tendría que saciarse de otras cosas y encontrar palabras nuevas mientras dormitaba en el Edén, mientras vivía en esa primavera interminable con aroma a azahar, sal y deseos tangibles.

Se sentaba frente al ordenador y se sentía  como esos poetas, como una guerrera con palabras dormidas...

Hasta que no vacíes tu alma de todo aquello que te atormente, no podrás llenarla de todo aquello que te hará feliz.