Cuando nos convertimos en
padres, justo en ese momento perdemos un ojo.
Automáticamente.
Desde
ese instante ese ojo se dedica a saber lo que hace y donde está tu hijo.
No puedes dejar de tener ese ojo encima de tu niño.
Todos
los padres terminamos siendo piratas.
Muy cierto Nieves, qué acertada metáfora, un abrazo!
ResponderEliminarP.D. Te dejé la receta en mi blog.
Una gran verdad dicha con una pizca de humor.
ResponderEliminarUn gran abrazote, Nieves.
Tienes toda la razón...
ResponderEliminar😘 y feliz Semana 😇
Nieves, quise pegarte un lugar buenísimo con diferentes salsas, no lo logré abrir, pero si ponés en tu buscador, salsas para asado argentino, se despliega, eso espero! Un abrazo!
ResponderEliminarNieves, de vuelta yo! Marcá todo el renglón, click derecho y abrió! SUERTE!!!
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