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♥ Entra y siéntete en casa ...

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domingo, 2 de agosto de 2026

Mareas


En estos dias mi mente visualuza este cuatro como ráfagas de asociación de ideas.
El cuadro se llama la balsa de la medusa. De théodore Géricault y lo pintó en 1819. Si lo queréis ver lo podréis hacer si algunas vez pasáis por el louvre. 
El cuadro representa el náufrago de la fragata francesa  Méduse de 1816. Los supervivientes devieron soportar el hambre, la deshidratacion, el canibalismo y la locura en su travesía hacia la salvación.

Si observas el cuadro podrás descubrir una línea curva ascendente que parte del cadáver de la izquierda hasta el marino que agita un trapo en dirección al barco que va a su rescate.
Puedo ver la rendición del moribundo hasta la luz brillante y esperanzadora del los que aún tienen fuerzas para agitar y gritar.
Veo un cuadro atemporal dedicado a la supervivencia humana en su forma mas cruda. A la desesperación de encontrar la orilla de otros mundos. 

Me siento espectadora de la tragedia comiendo ganchitos con gaseosa. Siento el viento salado agitar las almas de los hombres, las olas desestabilizando el firme que los sostienen,  siento el caos y el sálvese quien pueda de los últimos dias. Siento con fuerza la marea que sube . Esa marea que sube y que se lo va llevar todo...

martes, 28 de abril de 2026

Tradición



Recuerdo el desasosiego que me causaba escuchar aquel pensar de mi abuela .

No dejes ninguna silla separada de la mesa porque vendrá algún espíritu a sentarse en ella.

Han pasado muchos años, demasiados diría yo porque en mi mesa siempre hay una silla dispuesta para almas cansadas .

sábado, 18 de abril de 2026

Original e intransferible



Si, eres el espermatozoide ganador, ¿Sabes  que es eso?... Había 300 millones de espermatozoides corriendo como locos como si regalaran entradas  para un concierto de Rosalía y ganaste tú, el premio no era una medalla ni un trofeo era estar vivo, estar aquí.   Se nos olvida que esto es el premio pensando en mil problemas , en mil cosas que podrían salir mal, en qué van a pensar sobre nosotros... la vida no es un examen sino un premio y ya lo hemos ganado. 

Vivir con esa sensación de que te falta algo, de que siempre hay algo mas por hacer, de querer imitar a otros, de que hay algo por conseguir, de estar en una competición infinita.. para mi ya lo he conseguido todo, estoy aquí, y el premio es precisamente respirar, reír, enamorarme cada día, llorar por cosas absurdas, emocionarme con canciones que ni siquiera entiendo lo que dicen. Disfrutar del sol en mi cara, de escuchar los pajaritos, es mi forma de ver la vida, es la manera que decido vivir la vida, como un premio, y estoy aquí para disfrutarlo.


Ganaste una carrera entre 300 millones de participante para llegar hasta aquí. Eso debería darte una confianza absoluta y plena en ti. Así  que...

FELIZ VIDA GANADORES



martes, 3 de febrero de 2026

Vil


¿Os acordáis de Stephen Candie?
El esclavo negro que salía en Django desencadenado  -película de Quentin Tarantino-, y que odiaba que otros negros fueran libre.

Stephen Candie vigilaba, señalaba y obedecía con entusiasmo.   Protegía al amo creyendo que así se ganaba su lugar en el sistema.

Pues ahora imaginad a stephen Candie con chaleco antibalas, la cara tapada y un rifle a punto de disparar a cualquier negro que se le cruce en el camino ..  

Pues eso es lo que estoy viendo cada dia en las noticias.
¿ Qué puede llevar a alguien a convertirse en verdugo de sus semejantes?
¿Nacen así,  se despiertan una mañana y piensan:  hoy voy a matar a mi vecino ?
Lo que está  pasando escapa al sentido común.  Es creer que si ayudas al amo, que si le apoyas incluso en lo más violento que puedas imaginar dejarás de ser esclavo. Es pensar que obedecer, señalar y disparar a quien diga el amo te pone a salvo.
Pero la verdad es que serás  igual que él, pero además,  explotado y utilizado ... porque cuando el amo ya no te necesite nada de lo que hayas hecho importará y seguirás siendo un Stephen Candie... 

 

viernes, 18 de abril de 2025

La condición humana

 



El mediodía se derramaba como plomo derretido sobre la colina. El mundo parecía contener el aliento mientras el silencio se enredaba entre los olivos.  Sobre el madero un cuervo negro atraído por la carne desgarrada, la frente coronada de espinas y los labios secos de plegaria.

El cuervo conocía bien ese brillo: el último fulgor de la vida, esa chispa que se apaga lentamente, como una luciérnaga atrapada en un puño. No era hambre lo que lo movía, sino una oscura fascinación. Quería picar los ojos de aquel crucificado, arrancar con su pico el misterio de su mirada.

El cuervo dio un graznido, observó. El hombre no se movía, pero aún respiraba. Los ojos, abiertos, se clavaron en el cuervo como dos lunas muertas. No había súplica. Tampoco odio. Solo una paz inquietante, como si aquel hombre ya estuviera en otro lugar.

 Cuando el cuervo alzó el pico para cumplir su instinto, algo lo detuvo. No una fuerza, ni una voz. Algo más antiguo, retrocedió, graznó una vez más... había visto muchas muertes, muchos ojos apagarse, pero jamás unos que lo miraran así…

El cuervo era solo un cuervo y desgarró la carne del hombre que ya en ese momento había alcanzado un estado más allá del dolor y la muerte. La vida continúa, encontrando la oportunidad de renacer en medio de la dureza del mundo. Había visto muchas muertes, pero la mirada de aquel moribundo estaba envuelta en silencio  y fragilidad.  Volvió a picotearle. Dio nuevos graznidos nerviosos. El hombre parecía haber muerto hacia rato, y con él  la condición humana en toda su complejidad, con sus luchas, esperanzas y momentos de luz .



jueves, 17 de abril de 2025

Vislumbre




 El Hotel  llevaba cerrado casi veinte años. Las ventanas estaban cubiertas de polvo, y la hiedra trepaba por las paredes como si intentara ocultar un secreto antiguo. Cuando M heredó el edificio de su abuelo, decidió restaurarlo. Quería abrirlo al público de nuevo, pero antes debía asegurarse de que todo estaba en orden.

Mientras recorría los pasillos vacíos, con el eco de sus pasos como única compañía, llegó a una puerta que le pareció distinta.  La cerradura estaba oxidada y la chapa, rayada como si alguien hubiera intentado forzarla. M  no recordaba haber visto esa habitación en los planos.

Curiosa, sacó una llave maestra del llavero antiguo que había encontrado en la oficina del conserje. Encajó a la perfección. La puerta se abrió con un chirrido que pareció más un susurro que un sonido.

Dentro, el aire estaba estancado y frío. Había muebles cubiertos con sábanas y un gran espejo agrietado en la pared. Pero lo que más le llamó la atención fue un pequeño diario sobre la mesa, cubierto de polvo. Lo abrió con cuidado.

"13 de octubre, 1985. Hoy, otra huésped escuchó los susurros por la noche. Dice que venían del espejo. No saben que no pueden romperlo. Él sigue ahí, esperando."

Las páginas siguientes estaban escritas con trazos cada vez más desesperados. Nombres de huéspedes. Dibujos extraños. Y siempre, la misma advertencia: "No mires directamente al espejo después de medianoche."

Marta se rió nerviosamente. Viejas supersticiones, se dijo. Aun así, decidió cerrar la habitación y seguir con el recorrido. Pero algo la detuvo al salir: su reflejo en el espejo no se movía con ella.

Y estaba sonriendo.




miércoles, 18 de diciembre de 2024

Margarita



Como en esa maravillosa historia de Charles Dickens, el fantasma de las navidades pasadas me trae recuerdos a pequeñas dosis, como susurros en el viento.
Me trae el recuerdo de mi abuela paterna sentada en el porche de casa tomando el sol de medio día  y yo sentada en el suelo pidiéndole que me volviera a contar las historias de su pueblo natal . Como sacado de un spin off  del Quijote sus historias siempre tenían como protagonistas al alcalde, el cura y el médico. A mi las que me gustaban eran las del cura . Siempre eran rocambolescas y divertidas. Mi abuela Margarita siempre se las apañaba para crear una trama y algo divertido para hacerme reír. La recuerdo como una mujer risueña a pesas de la guerra y las penurias que le tocó vivir y eso dice mucho de ella.

Su amiga Remedios pasaba habitualmente por la puerta y siempre decía  'aquí estoy con la nieta ',  siempre me llamaba con mi nombre completo y eso  hacía verme a mi misma como una bonita muñeca.  La recuerdo en primavera dejándose poner en el pelo las flores del jazmín que mi madre tenía plantado. A veces Remedios pasaba encontrando a mi abuela llena de jazmines o de adornos navideños pero ella lejos de avergonzarse se reía con la amiga y yo las veía como esas amigas de toda la vida dispuestas a pasar el rato con los pequeños de la casa, y así enredandose con esos recuerdos de risas y juegos infantiles aparece el fantasma de las navidades futuras,  me envuelve con su niebla recordándo que no tengo hijos ni nietos,  pero no me preocupa porque estoy completamente segura que tendré niños a quien contar mis cuentos e incluso sentarme al sol del medio día mientras me dejo adornar mi pelo blanco con flores y adornos futuristas creando así recuerdos y sonrisas a generaciones futuras para que el espíritu de la Navidad nunca se desvanezca y brille como brilla hoy en mi corazón. 




sábado, 9 de noviembre de 2024

Bus

La catástrofe y el infortunio hizo que cogiera ese bus. Era el único medio de transporte asequible y que aseguraba el trayecto. 
Ya en la estación observando el ir y venir de los pasajeros me di cuenta que eran un perfil distinto a lo que yo estaba habituada a ver,  ni mejor ni peor simplemente eran un perfil distinto .
Después de un tiempo  ya en ruta dejé de mirar el paisaje y me di cuenta de que estaba compartiendo viaje con la comunidad africana y magrebi, dos turistas chinos y algún lugareño.
Los turistas un poco perdidos de donde tenían que bajar y la amplia comunidad africana llamativamente  silenciosa salvo cuando lo llamaba algún compatriota por teléfono que entonces gritaban y reían de una forma exagerada.  En África se debe hablar fuerte, casi a gritos ... me los imaginaba allí en sus pueblos africanos con sus amigos, en los mercados y en sus casas viendo televisión comunicándose a volumen máximo.  Pero tan pronto como colgaban volvían al silencio.

Llegó mi hora de comer y creedme si os digo que me comí el Bocata con cierto reparo y discreción, me daba la sensación que mi bocadillo era un lujo en aquel bus y no tardé en descubrir que era así cuando después de la siguiente parada y del subir y bajar de los viajeros  se sentó no muy lejos de mi asiento un nuevo pasajero,  de la comunidad africana como no. Imagino que esperó a estar  ya en ruta para comer sin estrés.  Sacó una bolsa y de ella una barra de pan con algo rellenándola. La cortó por la mitad con las manos, sin remilgos y estendio la mano  con un gesto amable al muchacho que estaba sentado en el asiento de atrás de donde él se sentaba. El muchacho dudó pero un segundo, quizás menos . Cuando hay hambre  no creo que haya lugar para titubeos . El muchacho cogió la mitad de la barra y se la fue comiendo  en silencio .
Apenas hablaron.  No hubo más detalles pero aquel gesto me  sobrecogió durante todo el viaje, incluso ahora días después, lo recuerdo.
Recuerdo mi primer viaje largo en bus en compañía de esas tribus  luchadoras,  nunca podré olvidar ese viaje largo en bus en los que todos los que compartimos ese trayecto eramos ciudadanos de niveles inferiores , olvidados en los márgenes de la burocracia y la irresponsabilidad política. 
Llegué a casa con mis zapatos bañados de lodo, las maletas cargadas de latas con caducidad eterna y con el amor de la mano pero aún así pienso que tengo suerte,  ya que pasé aquel día con gente que atravesó el desierto andando y cruzó un mar en patera porque  esa era su única opción  cuando la mía era  tan solo una jornada  sentada viendo los paisajes de España tras la ventanilla de un bus. Aún así me hizo pensar que yo misma podía ser sin darme cuenta una de esas gentes  de  perfil distinto.  Ni mejor mi peor ... simplemente distinto. 


lunes, 28 de octubre de 2024

Club perruno





El infortunio los unió. Todo comenzó en aquella pandemia que recordamos como si fuera el argumento apocalíptico de una película de sobremesa dominical.  Pertenecían a ese grupo privilegiado que tenían permiso para salir a las calles y sacar a sus amigos los perros.

Puede que se os haya olvidado pero fueron la envidia de los que no tenían perrito que pasear. 
En aquellos primeros días se juntaban tímidamente con sus mascarillas y su distancia de seguridad pero sus perros si que corrían y se olfateaban como lo habían echo durante todo el tiempo de los tiempos. Sobrevivieron a las denuncias de los vecinos envidiosos que controlaban el tiempo que se llevaban tomando el sol , sintiendo el aire fresco en sus caras y la tertulia a distancia. -metro y medio , centímetro arriba centímetro abajo-. Y siempre con la coartada y la escusa perfecta de tener que pasear al perro. 

Había escuchado rumores. Nunca les dí demasiada importancia. A veces en mi ir y venir los podía ver allí con sus perros, sabía que mi perra  era una de ellas, la vi correr junto a su amigo el galgo. Atravesé la calle y los lindes ya inexistente  de viejo almacén de aceitunas del que ya solo quedaba en pie un muro que era justo donde ellos  tenían el asentamiento.

Cuando llegué todos me conocían. mi nombre, todo, como si hubiera estado allí sentada aquellos 5 años.   "siéntate, siéntate no te quedes de pie" . Aquel gesto me sorprendió,  en medio del campo detrás de un muro ¿Dónde sentarme? entonces uno que estaba sentado en una silla plegable sacó otra de un rincón, y otra y otra, después sacó una mesa de camping y un táper con almendras, y un termo de café, y vasos y sobres de azúcar. 

Efectivamente los rumores eran ciertos. Allí se reunía lo mejor de cada casa, gentes de lo mas peculiar y extravagante. Como aquellos club de barrios ochenteros; El fabulador siempre inventando, el chaman siempre aconsejando hierbas, el endocrino con sus simposios de adelgazar sin sufrir. La friqui de las manualidades y como no, el terrateniente dueño de los olivos abandonados, de las esparragueras escondidas, de los pavos perdidos, de las palomas con pocos reflejos...    Entre todos habían creado una peculiar comunidad , paseaban con sus perros por todos los campos olvidados y abandonados, entre todos se surtían de aceitunas, almendras, espárragos y en los momentos de tertulia sacaban las mesas, las sillas, el café, la petaca para alegrarlo un poco , los pastelitos  y todos se las apañaban para tener historias y fábulas para pasar todas las mañanas y tardes de cada día del año.
Yo lo llamo el Club perruno. Amigos unidos por sus perros, supervivientes y luchadores  de la vida en general, gentes de esas generaciones de aventuras,  gentes que comienzan el día con un ojo abierto y el otro soñando.








lunes, 6 de mayo de 2024

Observando más allá de mi burbuja

 







Sentada en la cafetería tomando un café y escuchando a 3 chicas hablando mal de una tal Julia, después de 20 minutos de criticar desde el pelo hasta la familia de esa "Julia", con mucho libertinaje y sarcasmo, se callan porque Julia entra a tomar café con ellas...

Julia, una chica hermosa, educada, amable y cariñosa se sienta con el trío que la estaba destrozando y ella sin saber nada las invita a una cena el domingo (cumpleaños de su mamá) en su casa.... me quedé mirándolas, ellas alabando al hermano y al novio. Julia terminó su café y se retiró.
El trío volvió al tema favorito: Julia, pero ahora la preocupación era la ropa para ir a la fiesta....
Mirando al trío y a Julia, vi como la envidia, la amargura y la hipocresía vuelven feas a las personas.
¿Cuántas veces fuiste Julia y sin saber trataste bien a quien hablaba mal de ti? ¿Cuántos tríos como ese hay entre ustedes y enmarañan tu vida por pura maldad o envidia? ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Qué ganan? ¿Acaso eso las hace unas personas menos miserables en su propia existencia?
A veces no tienes nada, pero lo poco que tienes es mucho para que los POBRES DE ESPÍRITU envidien tu vida, tu brillo y destruyan a toda costa la bondad que caracteriza a los seres de luz, aquellas personas cuya alma siempre dicen la verdad y no andan fastidiando a nadie porque están centradas en vivir su propia vida de pequeños fragmentos de felicidad.








miércoles, 17 de enero de 2024

El sol de mis días



He alcanzado esa edad en la que ya cuento con un número razonable de amigos que dejaron este mundo nuestro para adentrarse en  el enigma de la muerte. Por lo tanto soy consciente de que a pesar de lo que pensaba en mi niñez y adolescencia no soy inmortal... la parca también me mirará a los ojos y me cubrirá con su cálido manto.  Y por mucho que evite  pensar en ello ... me alcanzará.


Imagino que la vida es como un día en la playa;  llegas de buena mañana cargada de planes y de ganas para aprovechar cada minuto del día.  Pones tu toalla, das paseos por la orilla, te bañas en las calmadas aguas matinales.  La mañana pasa pronto. Vas al chiringuito a comer, conoces a gentes, te lo pasas bien, quizás has comido y bebido demasiado y cuando llegas de nuevo a tu toalla te echas una siesta... despreocupada, aun queda mucho día.

 Llega la tarde y las sombras  se acercan a tu toalla, "No importa", mueves la toalla para alargar la tarde,  y al rato debes moverla otra vez, el día va acabando pero tu te resistes a abandonar ese espacio maravilloso así que mueves la toalla una vez más  y otra ... y otra... hasta que notas que el sol ya no calienta, y tienes frío  e irremediablemente la sombra te alcanza.

Nadie puede ganar esa batalla. Estas navidades una amiga fue alcanzada por la sombra de sus  días. Pienso en ella habitualmente y en los demás que fueron alcanzados como ella.  Pienso en que yo debo estar  repanchingada en mi toalla después de habérmelo  pasado de muerte en el chiringuito:  siento el calor apacible de mi sol, recuerdo  a toda esa gente que conocí; a las que conservo y a las que dejé morir, atrás en el tiempo, y en algunos momentos de este maravilloso sopor creo estar saboreando a Dios, un dios al que no conozco y en el que nunca creí.  Y ese sabor me da esperanzas, empuje y garra para tener la certeza de que me quedan mas vidas por vivir de las que siento que ya viví.  Aún siento el calor del  sol de mis días. Aún me siento guerrera e indígena.




martes, 7 de noviembre de 2023

Nebulosa nocturna

 



Iba camino de vuelta a casa la tarde del 31 de Octubre aunque bien podía parecer madrugada porque debido al cambio horario de invierno la noche llegaba pronto.


Se distrajo por el camino observando a los grupos de amigos adolescentes todos disfrazados pidiendo caramelos en las casas del barrio, y los mas pequeños acompañados por sus padres que igualmente ataviados con sus mas siniestras vestimentas se esforzaban en que sus pequeños disfrutaran de esa noche.


Ella no iba disfrazada, su disfraz lo llevaba todo el año. Aquella noche se sentía en casa, se sentía cómoda.  Tenía ganas de llegar a casa y tomarse un  copazo e irse a dormir desnuda con esa pequeña nebulosa que da el alcohol... Pensaba en ello cuando se desvió de la avenida central para recorrer los últimos metros antes de llegar a casa y justo entonces escuchó el sonido de pisadas de caballos en el asfalto, eran lentos y acompasados, venían dirección hacia ella, la iluminación era tenue, pobre, en aquellos días convulsos los ayuntamientos intentaban ahorrar energía de donde fuera, aunque eso conllevara que las luces nocturnas estuvieran a medio gas.  


El sonido  de las herraduras en el asfalto se acercaban, y por fin pudo ver la  silueta de los caballos y de sus jinetes. Al verlos ... al verlos... los reconoció, tuvo el instinto de refugiarse pegada a la pared de la acera, se quedó allí parada unos segundo viendo pasar tan inesperada comitiva. El silencio se notaba espeso a su paso, los cuatros jinetes majestuosos y siniestros nos cubrían con su manto negro allí por donde pasaban. Un escalofrío recorrió su cuerpo.  Los cuatro jinetes pasaron de largo y ella salio de su escondite presurosa a casa.

En su hogar,  a salvo ya con los efectos nebulosos de los copazos que se habia prometido se tranquilizó pensando que posiblemente fuera "Joselin el fontanero con sus 3 amigos", pero claro... ¿Quién puede osar decir que estos cuatro jinetes no están galopando dejándonos horrores y desolación por doquier allí por donde pasan?






lunes, 30 de octubre de 2023

Semillas

 






Me pongo frente a la pantalla intentando escribir algo para que cuando me leas desconectes unos minutos de la vida y te sumerjas en el micromundo que invento para ti.  Sin embargo en estos días me cuesta, porque algo soterrado en mi interior me corroe...

No entiendo en que momento se ha normalizado el horror, en que momento nos hemos acostumbrado a ver las inmundicias del hombre mientras te tomas el café con un trozo de bizcocho. Es que hasta yo me descubro impasible observando brutalidad tras brutalidad, espanto tras espanto... y me digo no puede ser. Y ya está. Vuelvo a mi vida.

¿En qué nos hemos convertido? ¿Qué está pasando?  Quizás sea una hipocresía porque aunque no lo veamos en imágenes el mundo está fatal; la gente sigue muriendo y todos estamos contribuyendo a que un montón de industrias tengan a la mitad de la población explotada, por no decir a tres cuartos de la población... pero creo que ya estamos adquiriendo una forma de ser fría en un grado que ya  nos deshumaniza, nos desconecta de nuestro semejante y nos convierte en seres que sinceramente, no me agradan.

Realmente no se cual es el objetivo de estas letras, pienso que simplemente es expresar que esto no puede ser, que ya deberíamos de tener un nivel evolutivo como especie lo suficientemente avanzado como para darnos cuenta que esto no puede pasar.

¿ Cuando se perdió la semilla del amor, el respeto y la empatía. Cuando comenzaremos a ser una raza, una tribu, un planeta ?





lunes, 16 de octubre de 2023

Medusas

 


Iba montado en un carro y el carro iba tirado por su madre.  El carro de madera, antiguo y destartalado iba por un sendero lindado por un gran rio.  En un momento del trayecto se miró y descubrió que era una medusa; brillante y gelatinosa.  Al mismo tiempo descubrió que el río estaba repleto de miles de medusas como él, que se dejaban arrastrar por la caudalosa corriente.

Su madre paró el carro y se despidió de él " No tengas miedo, vete en paz, yo cuidaré de tus hijos y de tu mujer, no sufras y no luches por quedarte, todo irá bien..."

Entonces bajó del carro y sintió el frio de la humedad de la tierra, el instinto le atraía al rio, a la corriente, a enredarse en los tentáculos de las medusas que viajaban en el río.  Pero en el último instante por esos accidentes de la casualidad y la fortuna algunos de sus propios tentáculos se enredaron con la rueda del carro. 

Cuando despertó después de haberse sentido medusa, en un viaje estrambótico y accidentado en el que sintió un dolor desmesurado cuando sus tentáculos  se hundían en el lodo aplastados por la rueda, descubrió que estaba rodeado de sus hijos en la cama de un hospital tras haber estado 20 días en coma. 





miércoles, 12 de julio de 2023

Rebelión en el balcón

 Supongo que era cuestión de tiempo, lo estaba viendo venir, y ha sido esta noche no se si producto del hastío social,  por el calor tropical o por esa intuición de tener una  mezcla de certeza y miedo de  que esos negros nubarrones ocultarán el sol y el arcoiris durante tiempo indeterminado... el caso es que esta noche, más bien al alba me levanté de la cama y me dirigí sin prender luces al hueco de la escalera, me coloqué frente al baúl; grande y pesado, de madera y bronce forjado. Lo toqué en la oscuridad, lo acaricié un instante  antes de prender la bombilla de cuerda del bajo techo. La luz era tenue pero suficiente.  Fui apartando  tesoros pequeños y brillantes, los mapas, las piedras, manuscritos, sombreros y el ron ya añejo... y por fin allí estaba, tal y como la recordaba.


Salí al balcón, el sol aún estaba en el horizonte y los ciudadanos aun dormían,  desplegué la bandera como la que iza el estandarte de su propia revolución.  Un  inesperado viento matinal la hizo moverse golpeando los hierros del balcón. Mi barco, mi hogar, mi bandera negra con la calavera y dos tibias en aspas... Hoy izaba mi propia bandera que no podía ser otra  que la pirata, la de los náufragos que renacen en su propia isla, la de los guerreros que luchan por su propio destino, la de los pies negros y la piel con sabor a sal, creadores de historias, aventuras y como no... buena cerveza.

Vivimos en unos tiempos en los que en cada balcón y azotea se intuye la lucha y la desobediencia, la rebelión de los balcones es cada vez mas visible.

Ahora que el viento rule por donde sea. Avante toda




jueves, 8 de junio de 2023

Una


 

Yo nunca he creído en las brujas. Supongo que soy persona de un fuerte sentido común, al menos eso es lo que declaro abiertamente en las conversaciones sociales.  Sin embargo dentro  de mí está ese desconchón, ese arañazo en uno de los muros de mi raciocinio que quedó ahí perpetuo  desde aquel día para recordarme que una vez vi una.

El caso es que no fui a ella, no la encontré en ningún lugar oscuro y siniestro, no pagué para que viera, no estaba en ninguna feria ni en una habitación con velas y bolas de cristal.  Eso me causa inquietud incluso ahora que lo recuerdo.

Era un día laborable cualquiera, en un tren de cercanías al medio día. Recuerdo que había poca gente en el vagón, no era hora punta.  En una parada entró ella sola, solo ella, quizás por eso me llamó la atención.  Era una mujer madura, normal, pensé que era una de esas mujeres que trabajan como empleada de hogar en casas de gente pudiente. Tenia esa imagen. Miró el interior del vagón y se sentó frente a mi. Había decenas de asientos libres, pero ella eligió estar frente a mi.

Permaneció callada todo el trayecto. El tren comenzó a frenar, la siguiente parada era la mía y como si supiera que allí me bajaba yo, antes de que me levantara para acercarme a la puerta me habló:

No te preocupes. Nunca tendrás hijos pero estarás rodeada de niños. Nunca te casarás pero encontrarás el amor.

Puede que hayan pasado 30 años de aquel días, puede que hasta más, y ahora sé que fue así. Supongo que por eso digo  que no creo en las brujas aunque sé que yo vi a una.



viernes, 14 de abril de 2023

H


 Aquí las veo por todas partes; en los patios, en los jardines, en las aceras... no quiero decir con esto que haya una especie de invasión simplemente que alguien como yo simplemente las encuentra.

Cuando las veo me traslado de forma automática a mi infancia, cuando siendo aún una niña me sentaba en el quinto escalón del patio de mi casa con la merienda, con un bocadillo de lo que fuera, de lo que tocara aquella tarde. Y allí en ese escalón... el hormiguero

Mi madre luchaba contra él continuamente, lo fumigaba, lo tapaba, era una batalla constante, pero aquel hormiguero resurgía una y otra vez de lo que probablemente fuera un apocalipsis tras otro. Y yo vivía aquel resurgir como una nueva victoria.  Porque yo era una niña que compartía mi merienda con las hormigas. Las observaba en silencio y fascinada por su capacidad de comunicación y espíritu comunitario para poder introducir por el pequeño orificio del hormiguero los pequeños  trozos de merienda. 

Pasé muchas horas en contemplación de las hormigas, probablemente quise ser una de ellas. Cuando dibujaba, uno de mis dibujos favoritos era dibujar el interior de los hormigueros; laberintos enrevesados llenos de sorpresas y vestigios de otros tiempos olvidados por el hombre y que ahora pertenecían a ellas, las hormigas.

Ahora que soy una mujer adulta imagino que tendría que tener esa guerra silenciosa ante el invasor, y entonces agradezco que allí donde vivo no las vea nunca, porque no podría matarlas. Seria como fumigar a un amigo.  Imagino que pasé demasiados días junto a aquel hormiguero, el hormiguero supremo, y que yo me convertí un poco en ellas, y que en el fondo, muy al fondo, en ese rinconcito del corazón donde rara vez alguien se molesta en mirar, encontraría mi hormiga interior. He ahí el secreto del por qué las vea con tanta facilidad; en las aceras, jardines y patios. Aquí, en las tierras cálidas del sur, las veo en todas partes.







domingo, 9 de abril de 2023

Almas sensibles

 

Es sabido que cuando dos personas se aman cada una de ellas entrega parte de su alma a la otra.

Es sabido que cuando una de ellas muere la parte de ti  que vivía en ella muere con ella pero … la parte de ella que vive en ti vivirá contigo siempre.

Voy a ir al norte

¿Al norte, que norte?

A las cascadas de Guaduxú en las tierras frías del lago encrespado, voy a ir allí para que pueda verlas. Siempre le gustaron  los lugares salvajes e inhóspitos...




lunes, 16 de enero de 2023

Conexión

 

Los acontecimientos pasaron desapercibidos cada uno en su lugar, cada uno en su espacio pero hay que tener en cuenta que sí compartieron  tiempo.

Yo no soy bruja ni profeta por lo que no puedo sacar conclusiones de lo acontecido así que sin mas preámbulos te lo voy a contar...

31 de Diciembre. Faltaban un par de minutos para las doce de la noche y a mi me dio por contar mis uvas.  Algo que sobraba porque eran de estas preparadas en latas. Pero yo las conté... las conté otra vez... una vez más...   " Uy que tengo trece uvas... ¿Y ahora que hago, me la como, la dejo?" Mi único acompañante de la noche no supo que decirme, o quizás no me acuerde de lo que me dijo porque para entonces ya habia empezado los  nervios de los cuartos. " Bueno ya veré lo que hago" pensé en el último segundo.

Aquel año por circunstancias, pasaba la navidad lejos de mi familia, incluida la Nochevieja. Mi familia estaba a 700 Kms de distancia;  como yo, ellos también estaban  con sus doce uvas, con los nervios y la risa nerviosa que causa ese momento.  Las campanadas fueron sonando una a una y nos fuimos comiendo todos al mismo tiempo cada una de nuestras uvas... hasta llegar al dilema.

Todo se fraguó en el mismo momento, en el mismo tiempo... Yo decidí dejar la décimo tercera uva abandonada en el plato.  Y a 700 kms  uno de los once miembros de mi familia que estaban reunidos descubrió justo en esa última campanada que tenía once uvas en el plato. 

Al día siguiente contandonos como nos había ido la noche cada uno en su lugar, entre una cosa  y otra apareció la anécdota con mis uvas, y entonces descubrimos este curioso acontecimiento.


Y en este punto, no puedo negar que es momento loco y kafkiano lo único que se me ocurre pensar así de golpe es lo mismo que se te ha pasado a ti por la cabeza. Que la uva que sobraba en mi plato es la uva que faltaba a 700 kms.  

La naturaleza humana necesita darle explicación a todo, y en una noche tan especial con tanta tradición de rituales para que todo salga bien en el año en blanco que tenemos por delante algo tan peculiar como esto no pasa desapercibido, sin embargo la lógica te dice que no le des muchas vueltas a esto porque corres el riesgo  de que tu cabeza explote dándole importancia a algo tan absurdo como una uva de más o una uva  de menos... ¡Qué más da !.   Pero la vida trae estas cosas, es un echo que ocurrió y pase lo que pase este año será... el año de la uva.






lunes, 2 de enero de 2023

N

 

Añoro la niebla, y sobretodo la niebla en navidad. Recuerdo aquellas mañanas frías, húmedas y con escasa visibilidad.

Ahora me asomo a mi balcón y mientras observo el  cielo azul y la perfecta silueta de la montaña al final de la calle, en un horizonte claro y limpio fantaseo como sería una mañana de niebla aquí. 

Imagino que saldría a la calle, aunque no tuviera ningún motivo para ello. Me pondría una de mis gorras y un pañuelo bonito en el cuello y pasearía por las calles sin rumbo ni destino.  Supongo que después de un rato  se me antojaría entrar en algún bar, de esos sencillos sin mucha decoración de interior ni mucho glamour, de esos que tienen el encanto de pueblo y que todos los presentes se conocen, me sentaría en una mesa en el interior, junto a la ventana para ver la niebla caer silenciosamente sobre los viandantes, los perros callejeros y los coches aparcados.

Una vez en la mesa leería el mensaje optimista del sobre de azúcar  y sonreiría, porque a mi esos mensajes siempre me hacen sonreír.  Miraría el móvil, ¿Quién no mira el móvil  en un momento así? Y posiblemente te mandaría un wap para que vinieras a tomarte un café conmigo, te pondría mi ubicación y conociéndote, sino tienes algo más importante que hacer estarías a  mi lado compartiendo ese café antes de que pudiera decir... Tarta de arándanos. ;)

Posiblemente compartiríamos el camino de vuelta. Y entraría a casa  sintiendo ese agradable calorcito de hogar, volvería a mis quehaceres del día  después de haber paseado bajo la niebla, esa niebla que tanto añoro.



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Os deseo un maravilloso año nuevo. Esperando que seáis felices y que lo aprovechéis al máximo disfrutando de lo bueno y aprendiendo de lo regular.

Nos seguiremos leyendo  :)