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♥ Entra y siéntete en casa ...

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jueves, 31 de agosto de 2017

Mentiras





Hay días en los que en tu cabeza se desata una GRAN tormenta.   Y ella había estado todo el día  luchando  contra una de las peores;  la del enfado y la mentira.

Se sentó en el salón después de haber fregado los platos de la cena, se relajó en el sillón, se hundió   mordiendo sus dedos a modo de pensamiento y disimulo.  Él la miraba, con esa mezcla de enfado y compasión.  Pudo ver sus lágrimas brillar en la oscuridad por la luz del televisor.  "¿No estarás llorando?" Nunca se sintió cómodo al ver a las personas llorar, no sabía como consolarlas.  Aquella noche además estaba demasiado enfadado para encontrar las palabras adecuadas. 
Ella no respondió, al verse descubierta solo consiguió rendirse al llanto. Como cuando lloras frente al espejo, te miras a los ojos y solo consigues llorar más.

Él se acercó a ella, pasó su brazo por la espalda y la abrazó.  Ella puso su mejilla en el hombro de él. Lloraba, no podía hablar.  Él le atusó el pelo y le dijo con  esa calma con la que los hombres hablan a las mujeres en los momentos de naufragios.  "Cuando la gente miente las palabras pierden significado. Ya no hay mejores  respuestas sino mejores y mejores mentiras, y las mentiras no ayudan".

Ella apenas dijo algo, y lo poco que  balbuceó fue ahogada por la pena.
Ahora descubría lo mucho que había mentido, lo fácil que había sido hasta hoy.  Pensaba, que si tienes algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar, tienes gran camino recorrido para ser un poco más feliz.  Y si no es así...  A la mierda todo...  Estas jodid@.


martes, 29 de agosto de 2017

De sabores y recreaciones




Snow vive en la casa de la puerta verde.  Vive con Jacob. Y de vez en cuando la visita ese hombre. Si, el que escribe en el jardín en verano y junto a la ventana en invierno.   El que la besa tan pronto ella abre la puerta y lo saluda. El que le hace el amor lentamente. El que le abre esas cosas con precintos imposibles y con el que toma capuchinos en la  mesa de la esquina del café, la única que tiene vistas a la calle.


Calcetines duerme. Hoy ha tenido una de esas noches movidas, de juegos y descubrimientos, la madrugada lo dejó agotado.   Snow está en la cocina se prepara el desayuno; café  y hoy de  forma excepcional, una tostada.  Lo prepara todo y lo coloca ordenadamente en la mesa. Tiene ganas de hacer pis.  Va al baño.  Cuando vuelve a por su desayuno se queda parada, desconcertada, piensa...
“Yo dejé la tostada en el  plato, estoy segura"


Calcetines  aparece en ese instante, con su rabito contento. Se queda parado junto a la mesa con el plato vacio y el café aún humeante. Intuye que a Snow le ronda algo por la cabeza, aún así elige omitir esa intuición y se le acerca para abrazarla por la espalda y darle un besito en el cuello.  Ella sonríe cuando nota que sus manos acarician su cintura y le recuerda algún capítulo de  la madrugada. 


Jacob observa la escena desde el sofá, con un ojo abierto, relamiendo. Agradecido por la visita de ese hombre que ocupa el tiempo de Snow, que la nubla y la dispersa dándole margen a ciertas licencias, teniendo fáciles escapatorias.


Después de haberse besayunado y desayunado. Cuando los ratos domésticos retomaban el día. Snow miró a Jacob.  ”No te hagas el remolón que sé de sobra que fuiste tú"   Jacob le miró agachando las orejas. Se escapó de la reprimenda encontrando refugio entre las piernas de Calcetines, ese hombre amable que le daba porciones de la merienda y le rascaba la oreja mientras veían televisión.