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♥ Entra y siéntete en casa ...

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miércoles, 8 de febrero de 2017

Colores de vida




Él  se había hecho encajar en la vida de ella de forma magistral. Como el mago que hace el truco y CHAS... la sorpresa!!!

Pues así fue, o al menos ella lo sentía así.  Recuerda que no había sido nada receptiva en los principios pero de pronto ahí estaba. Se había escurrido en sus días cotidianos y ya no se planteaba nada enrevesado. Solo compartían trocitos  de vida  sin miedo y sin demasiadas preguntas.

El sol templado de la primavera era un verdadero regalo para gente como ellos, que les gusta tomar el sol.  Comían y en la sobremesa él se sentaba con sus dibujos, ella terminaba sentándose no  muy lejos. Se mantenía en silencio. Lo miraba, sabía que no lo amaba pero valoraba su esfuerzo, su tesón para saber buscarla y mantenerla ahí, con curiosidad y  armonía. No era guapo pero tenía personalidad y ganas de avanzar en  la vida, no era un hombre con grandes sueños ni ambiciones,  era uno de esos bohemios, que le gusta vivir los días tal y como vienen, sin preocupaciones, sin estrés ni prisas, de esos que miran a los ojos y te desarman porque saben descubrirte.  Él sabía igualmente  que ella no sentía demasiado por él.  Pero agradecía que ella compartiera buena parte de sus ratos, de su tiempo vacío, agradecía que le diera besos en la boca y que lo buscara cuando algo le rondaba por la cabeza.

¿Te aburres?  Le dijo él al verla allí en silencio mirándole.
Contigo nunca.  Dijo ella 
Entonces él  enredó sus pies en los de la chica. 
¿De qué color me ves hoy?  Preguntó dando pie a una conversación.
Azul .  Afirmó ella sin dudas
Yo te veo  bermellón.   Le dijo sonriendo y ella se rió sin sonido.  Era un color todo pasión.  ¿Aún no me ves  de color naranja?  Él sabia que para ella el amor y toda la pasión por vivir lo sentía de color naranja. 
A ratos veo un naranjita. 
No me mientas…  puso una mueca graciosa
No  te miento...

Ella empezó a hablarle de cosas, él de vez en cuando se  quedaba mirándola y le decía que le encantaba escucharla, siempre le decía que  tenía cosas importantes  que decir, que hablaba muy bonito y que  le gustaba todo eso  que le contaba, su perspectiva  del mundo, sus alegrías tontas y sus enfados con el mundo...

Preparó café y se lo tomaron despacito, tomando el sol y escuchando esta vez lo que a él se le ocurría decir. Siempre contaba cosas surrealistas,  cosas que a ella le hacía reír por lo absurdo o por lo cómico.  Ella reía a carcajadas y él le  pedía un beso y ella se lo daba.  Él era como una paleta de colores, donde según el día o el momento  favorecía un color u otro. Donde los amarillos eran los besos y los verdes las risa, los azules la templanza y  morados las penas, los rosas la coquetería, el rojo la pasión y el sexo y el naranja... el naranja... el amor.

 Ella lo miraba con esos ojos llenos de ganas de vivir, de hacer locuras y de sentirse viva. Él era  su mundo bohemio, su arcoíris, su mundo  de sueños, de recreo, de juegos y ensayos, era su mundo de fantasías y realidades. No sabía si era lo que necesitaba, seguramente... no, ella no estaba enamorada, pero él  conseguía regalarle esos trocitos de felicidad que la soledad   de una mujer como ella necesitaba, en su historia no había sexo, ella no era de tener intimidad sin estar  perdidamente enamorada y él había aceptado la derrota, se conformaba con tenerla en sus días, con sus cosas bonitas, sus enfados tontos, sus negativas  constante cuando le pedía hacer el amor, él siempre insistía,  siempre tenía la esperanza de pillarla en sus 5 minutos tontos, se conformaba con esos besos en la boca que le regalaba hacíendola única.  











domingo, 5 de febrero de 2017

DesaTada




El tiempo y la distancia no existen,
son conceptos inventados por el ser humano para separar objetos, lugares y personas, para justificar el olvido.
Lo realmente importante se halla en la mente y en el corazón,
el autentico refugio de nuestros deseos,
 la esencia mas pura de lo que somos y sentimos.
Y ahí no hay lugar para kilómetros, horas o minutos...
Se tu mism@, toma las riendas de tu vida, vive intensamente.
No tengas miedo... Pedalea fuerte hacia mí.



Su corazón le habla constantemente,  rara vez lo escucha. Porque siempre le habla de imposibles y de quimeras camufladas en vida doméstica.  Solo cuando lo siente demasiado afligido, cuando siente que le oprime, deja salir todo eso que está concentrado a presión,  causando esa sensación de montaña rusa, esa sensación que solo la provoca una cosa... el puro amor.

Escuchó a ese corazón tonto, le hizo llorar, últimamente llora por todo. Imagino  que llora por todo para no llorar por lo que de verdad le ahoga.  La verdad  que retiene como agua en embalse sagrado. Sabe que tiene un amor que no es nuevo, que guarda desde hace años y vive en ella, dentro de su corazón, que es  como un cofre pirata donde guarda tesoros y secretos.   Secretos que a veces no guarda demasiado bien, sus ojos siempre la delatan.  
Se alegra de que él, su verdadero amor desde hace tanto tiempo y el que será durante mucho tiempo más,  esté siempre despistado, lejos y ocupado en sus cosas siempre. Se alegra de que esté lejos  y no pueda descubrir el amor en sus ojos, ese que poco a poco se ha convertido en un amor cotidiano, de todos los días. Se alegra de que no pueda descubrir que esa amistad fraternal se le hace cuesta arriba y que en ocasiones desearía ser una de sus chicas y  escuchar como le dice alguna frase censurada.  Le da pena, se entristece, se pregunta si será capaz de crear una historia con cualquier otro hombre que la mire a los ojos y la coja de la mano, un hombre que busque sus huecos y recovecos en el océano de las  sábanas de su cama sin desear secretamente que fuera a él quien vieran sus ojos,  le da pena saber que su corazón  tiene la certeza de haber encontrado a quien amar.

Es complicado escuchar a un corazón que ama atolondrado,  que es correspondido dulcemente, con sumo cuidado para no salirse del tiesto,  que encuentra el bálsamo adecuado aún sin atravesar esa delgada línea.  Es complicado hacerle entender a un corazón que no piensa demasiado y que no entiende por qué después de lo complicado que es tener un vínculo especial con alguien no puedes regalar esos momentos de intimidad. Cuando siempre supo que lo realmente importante se halla en la mente y en el corazón, el autentico refugio de nuestros deseos, la esencia mas pura de lo que somos y sentimos.  Y le da pena que en ocasiones el tiempo y las ganas no coincidan  y tenga que reconducir el camino, posiblemente junto a algún hombre guapo que no le interese demasiado.
Le da pena escuchar como su corazón le dice una verdad que difícilmente pueda contar,  lo escucha sin más en mitad de la noche. 

A la mañana siguiente todo resulta lejano, los vientos se desataron y la esencia de ese sentir sigue en su cofrecito bajo llave, todo vuelve a la calma.  Y en el fondo a su edad sabes  de lo complicado que es sentir y creer, sabes que cuando quieres de vedad nunca se pierde,  ¿Podrá amarle toda una vida manteniéndose calladita y en ese lado de la línea tan correcto y fraternal?  Seguramente… no.  Pero joder… se conoce lo suficiente como para ser consciente que cuando regale el contenido de ese cofre ya no habrá posibilidades,  porque su corazón está to loco y se desata, rara vez encuentra certezas así y entonces quiere vivirla intensamente pero ella tiene la sensatez de toda una señorita paciente y respetuosa. Guardará el contenido de ese cofre aunque termine en el olvido...en el silencio del tiempo y muera en el limbo de los amores que nunca se saborearon.