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♥ Entra y siéntete en casa ...

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lunes, 13 de enero de 2014

Ondina

Las Ondinas son las hadas que viven en los ríos, son seres extremadamente hermosos, mitad mujer, mitad pez, y se dice que acechan permanentemente a los hombres.


Se cuenta que una vez un humano secuestro a una ondina y con el tiempo consiguió que se enamorara de él.
El hombre le prometía amor eterno y le entonaba frases como "Yo mientras respire beberé los vientos por ti"
Ella perdida de amor y teniendo ya la libertar para ir donde quisiera desatendió las obligaciones familiares, su madre enfermó y a pesar de tener la libertad para poder ir a su mundo a verla dejó de hacerlo.  Entonces su abuela la condenó a estar siempre enamorada de ese hombre.

El tiempo pasa y el hombre se desenamoró de la hermosa ondina, en un principio él le hace creer que sigue enamorado pero es descubierto in fraganti en pleno adulterio.
Ella enfurece, presa de los celos y llena de rabia le entona una frase que se convierte en maldición:

"En el momento que tu duermas dejarás de respirar"

Siendo sabedor de los poderes de su amante desdichada intenta por todos los medios  no dormirse, pero llega un momento que el cansancio lo vence, quedándose dormido.  Muriendo en sueños...


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Síndrome de ondina (maldición de ondina ) también llamado como  síndrome de hipoventilación  central congénita (SHCC) , es un trastorno respiratorio que es fatal si no se trata.  Las personas que sufren de la maldición de ondina clásicamente sufren de un paro cardiorespiratorio  durante el sueño.





viernes, 10 de enero de 2014

He visto un sueño

Sentía el calor de un sol templado,  sentada en el alfeizar de una ventana miraba el paisaje exterior, la melodía del camión de los helados le regalaba una sensación de regocijo, olía a jazmín...

El camión se para a unos metros de su ventana y ve como él  compra un helado de limón.

Ve como se acerca a ella mientras saborea un par de veces el helado, y él le sonríe, y ella se acerca a las rejas blancas, y él se acerca también, el camión prosigue su camino con su alegre melodía, cuando pasa junto a ellos se besan, zigzagueando se funde el sabor de su cítrica lengua, y ella al besarle le muerde los labios, él reacciona pero alarga el beso lamiendo los restos de pasión que se escapan entre la comisura...

Niños corren por la acera cuando él acerca el helado para que ella le de un bocado, muerde, saborea, disfruta... 

Recorriendo los senderos de su mente, cuando anda medio moribunda de sueños y amores, de futuros que nunca llegan, él siempre encuentra el camino al alfeizar para que pueda mirarle a los ojos y descubrir en ellos el infinito, para encontrar la ruta que le lleve  a su destino...  y al despertar, en un pantano de soledades, recuerda el sueño asomada en la ventana en fría madrugada, viendo el mismo paisaje exterior, teniendo la lunática idea de querer hacerse eterna a su lado, en ese lugar donde se fabrican los sueños...  Y vuelve a la cama y vuelve a sus sueños.

Al día siguiente después del almuerzo, se sienta en el alfeizar de la ventana esperando.
Antonio su marido desde hace dos años mira televisión ensimismado.  Ella lo mira y le comenta:

-¿ Sabes? Esta noche he visto un sueño

- Y de qué trataba.  Responde Antonio sin muchas ganas.

- Estaba aquí sentada mientras me comía un helado.

Antonio sin tener el más mínimo interés por ese banal sueño el televisor siguió mirando mientras ella sentada en la ventana siguió esperando...