Me atreví, fui el único maniquí que llegó al museo sin pareja. La organización me colocó en "Noches de fiesta". Ella no me quitó ojo en toda la exposición. Ella deslumbraba aún más que yo y eso que a mi me pulieron a consciencia cada cristalito de mi cuerpo.
Cuando terminamos ese curro, la acompañé a su expositor. Me quedé paralizado no lo puedo negar. Eramos el escaparate perfecto.


