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♥ Entra y siéntete en casa ...

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lunes, 9 de marzo de 2015

Redención


Ella fue distinta desde siempre, en pensamiento y obra. Su niñez y adolescencia la pasó en casas de acogidas en las que aprendió a duras penas el lugar que ocupaba en el mundo.
Alguien le contó una vez que fue parida en unos baños públicos y allí mismo la abandonaron a su suerte.
Nunca vivió con ese estigma, aprendió a sobrevivir sola, de echo, no se tardaba demasiado en descubrir que con "la carmen" no se jugaba...
Ahora tenía veintisiete años, trabajaba 10 horas seguidas en un supermercado de barrio y aquella noche despertó en la habitación de la pensión en la que vivía desde hacía 2 años empapada en sudor y con una calor que ya conocía. Entró a duras penas al baño anexo a la habitación, llamó a urgencias desde su teléfono...

Cuando llegó la ayuda yacía en el suelo, con la consciencia perdida.  Al despertar el médico le dijo que había sido un aborto natural...
La Carmen tomó aire tumbada en la camilla y sin articular palabra pensó en si debía lamentarse o sentir alivio...   Había estado embarazada en dos ocasiones más; la primera  a los 14 años, estando en una casa tutelar. La segunda en una de las casas de acogidas. Las dos fueron relaciones forzadas, pero esta vez ese niño era de un hombre al que amaba. 

- No se preocupe señorita, no ha sido culpa suya, estas cosas pasan a veces... La enfermera intentó despojarle del peso de culpa que toda madre tiene después de que le ocurra algo así.

Carmen asintió con la cabeza, se sobresaltó al escuchar un fuerte golpe en la ventana,  dos gorriones revoloteaban buscándose uno al otro y en pleno cortejo se chocaron con el amplio ventanal.

Pensó en el motivo por el  que su vientre  era un lugar de muerte.  Aquello no tenía nada de natural, no era nada natural que tus hijos se te murieran dentro. Por alguna razón su vientre no era una cuna sino una tumba para sus hijos no nacidos...

Jesús llegó corriendo. Tropezando con casi todo lo que se encontraba a su paso. No saludó ni a las enfermeras ni al celador que se encontraban en el pasillo justo en la entrada del Box de urgencias en donde se encontraba Carmen.

- Por que no me dijiste que tenías a nuestro bebé... 

Carmen lo miró con frialdad, como si no le afectara aquella desgracia... Jesús la cogió de la mano y le dio un beso en la frente.  Le susurró palabras de alivio y tranquilidad. Sabía el arduo camino que tuvo que andar hasta que llegaron a conocerse, sabía  lo difícil que era para ella confiar en las personas. Pero él la quería y estaba preparado para cualquier envite del destino,  sin embargo en algunas ocasiones como aquella descubría que no iba a ser fácil.  A veces se eligen caminos complicados, caminos desconocidos que nos incitan a abandonarlo en los trayectos más angostos,  pero que cuando llegamos por fin a ese recorrido amable y sin baches descubrimos el verdadero tesoro que guardaba esa elección.
Y cuando Jesús miraba a Carmen en esas tardes ociosas  de los fines de semana descubría el sentimiento de la tranquilidad, el sosiego, el amor y agradecía la gran suerte que había tenido al encontrarla en su vida. Descubría igualmente  los ojos tristes de la mujer solitaria con espíritu temeroso que se escondía tras su máscara sonriente y su verborrea fácil.
Vivían una vida sencilla, llena de pequeños detalles que llenaban de brillante luz sus vidas en una coqueta casita en las afueras. Él sólo aspiraba a liberarla de todas sus tristeza, de llenarla de alegrías y risas... y encontrar la redención de un alma que el hombre y sus pecados fueron vaciando a cucharadas.






"Quizás el sufrimiento y el amor
tienen una capacidad de redención
que los hombres han olvidado
o al menos, descuidado"
-Martin Luther King-


viernes, 6 de marzo de 2015

Ensoñación de primavera




Me deslumbra el sol en esta primavera que no llega.
Quiero parar el tiempo un instante.  ¡STOP!
Perderme en  impulsos, adentrarme en campos de silencios.
y que el viento susurre  mi insensatez ...

Quiero ir dejando un sendero de migas de sueños para quien me quiera encontrar.
Envolverme en realidades, sorprenderme de un torrente de emociones.
y que la primavera entera se convierta en un colchón  floral...

Quiero seguir siendo la mujer de los atardeceres rojo, mujer de fina lluvia, mujer de margaritas en el pelo, la que dejó de esperar,  la de mirada de lobo estepario, la que observa las nubes buscando su hogar.
Aferrarme a la locura,  sonrreir al verlo llegar al galope del viento.
y que el corazón no pueda explicar, que simplemente sienta.

Quiero que el tiempo vuelva a contar  ¡STOP!
Me deslumbra el sol en esta primavera que no llega.