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Entra y siéntete en casa...

miércoles, 22 de febrero de 2017

DesTierro






Destierro de dentro de mí lo imposible, 
todo ese sentir como campanillas colgadas en cintas en árbol del amor.
Dejo escapar al viento todo, todo...
Todo eso que guardaba para un mañana al que nunca alcanzaré más que con las puntas de mis dedos,  sintiendo como se me escurre el tiempo y las ganas entre mis manos de mujer paciente, 
Sintiendo como la marea sube, con esas palabras que alimentan, sintiendo como la marea baja cuando veo que la verdad se escurre libre por alguna grieta olvidada.
Destierro de dentro de mi  lo patético de la esperanza.
El absurdo de lo no correspondido
La espera de lo que nunca será,
Y me libero de mis sueños inalcanzables. 
de lo patético de ese amor que fue semilla y creció sin más
Destierro la tontería, el romanticismo y todas sus historias domésticas con besos y confianza
Talo el árbol que dejé crecer
que se hizo hermoso
al que miraba con vehemencia, cuidado y orgullo
Sintiendo esa alegría, euforia y sensación de ... que suerte la mía
Destierro lo imposible, lo patético de la esperanza, las películas del amor en una sola dirección
Fue un árbol muy bonito, sus raíces profundizaron, 
Si.... Cuanto  ha dolido.... dios.  Puf...
Ahora vuelvo a mi corazón de tallada piedra
No quieras encontrar los susurros de mis palabras  bonitas al viento...
Nuestro árbol que solo  era mío ya no está. 
Solo queda el vestigio de alguna pluma perdida al viento
Alguna historia que abrasé como posible,
Tiempo, sueños y ese amor desinteresado tan bien gastado
Destierro de mí ese afán de aferrarme a lo idealizado, a interpretaciones, suposiciones y cuentos.
La venda se calló hace tiempo
pero me la ponía para seguir queriendo
Posiblemente sigas por aquí
Probablemente no te des cuenta....  lo sé 
Destierro la pena, melancolía y  el absurdo melodrama
Soy libre.  De hecho siempre lo fui
Ya no hay más historias, ni más cuentos, ni más palabras bonitas...
Vuelvo a mi corazón de piedra tallada
Mi árbol del amor se taló
Se acabó






martes, 21 de febrero de 2017

La chamana




En una ocasión apareció en el quirófano un muchacho delgado, triste, débil, con la tez violácea... con lo que fue reconocido inmediatamente como manifestación  de problemas circulatorios intensos.

Pachita, la chamana...  invitó al joven a acostarse en la mesa de operaciones y sin mayor preámbulo abrió el pecho con su cuchillo de monte.  Cortó después costillas e introdujo el cuchillo y después extrajo el corazón aún conectado con la Aorta y otras conexiones venosas, palpitante lo colocó  al lado de la terrible incisión, sobre el pecho del propio paciente.

Durante esta operación yo trabajaba junto a Pachita y al observar el corazón latiendo fuera del cuerpo me impresioné de tal forma que tuve que exclamar varias veces: DIOS MÍO...  DIOS MÍO

Ante esta manifestación de mi asombro Pachita ladeó la cabeza y llamando a uno de sus colaboradores dijo:  Jacobo todavía no es uno de los nuestros

La vieja chamana regordeta, con un ojo nublado, instruida por un hombre negro llamado Charles,  con un cuchillo que siempre es el mismo con empuñadura de cinta aislante negra, reconstruye a su moribundo como si fueran crisálidas envueltas en sus propias sábanas, pues los pacientes deben traer ellos mismos  las vendas y sábanas para cubrirse.

Y en la antesala los pacientes ensombresidos y grises se aferran a su último aliento, aguardan su turno. Y observan atónitos como el que había tenido el cuerpo fuera de sí salía con  la piel cocida con hilo negro y volvía  a casa  tras su ofrenda... sangre, dolor  y gritos, volvia a casa bajo la protección de un ser sobrenatural.  Un ser poderoso, indefinido y antiguo al que la Chamana llamaba Hermano aunque su nombre era conocido por todos...   Cuatemock









sábado, 18 de febrero de 2017

Mi tarta de manzana




Tan solo llevaba unos días en casa.  Una visita de algunos días. Anunció ella unos días antes de su llegada.

El caso es que había olvidado mi vida antes de su llegada, la recordaba lejana, como un sueño a pesar de que tan solo podría remontarse a algunos días antes. Ahora cuando  estaba en casa no había silencio. Cuando llegaba a casa  podía escuchar el sonido  de  la música  tras la puerta.  Cuando metía la llave y le daba la media vuelta para entrar en casa, tenía una sensación extraña, podía olerla,  a su piel, a su esencia.

Los viernes llegaba mas tarde  de lo habitual, ya era media tarde cuando  solía entrar en casa, solía soltar en  uno de los rincones del salón mis cosas y quitarme los zapatos que llevaba puesto desde las 6 de la mañana.  La encontraba sentada   junto al balcón, leyendo  esos libros que he tenido años olvidados en la estantería y que ella se empeña en decir que son un tesoro de letras...  me acerco a ella y le doy un beso.  Ella me mira pidiéndome otro beso.  Entonces le doy ese beso en la boca que a ella tanto le gusta.  Voy a la cocina para prepararme algo pero entonces descubro que ella ya me lo preparó.  No estoy acostumbrado a eso.  Voy al salón con la bandeja y me siento frente a ella.

Tiene un vestido blanco, vaporoso, casi translucido desde mi perspectiva, tiene las piernas cruzadas. Está más delgada desde la última vez que nos vimos.  La luz de la tarde deja poco a la imaginación. Sé que no lleva sujetador...

Mira lo que pone aquí....

Y me lee algo,  algo que a penas escucho, mi mente está en otras cosas.  Bebo, como y miro... y todo está delicioso.

¿Quieres salir esta noche?

SI!!  ¿Donde me  vas a llevar?   Su entusiasmo era como el de una niña

No sé... ¿Donde quieres ir?

Al bar ese de tus amigos. Al que fuimos el otro día.

¿No te gustaría ir a otro sitio mejor,  uno más elegante, con gente más... normal?

Nooo... me gustó.  Vamos, nos reímos, nos tomamos unas cervezas y volvemos pronto.  Ya mañana hacemos planes más en serio.


Cuando volvemos a casa, no demasiado tarde como ella pronosticó vuelvo a sentir esa sensación de rareza al subir las escaleras acompañado. Sintiendo el roce de las manos de mi amiga, siento  sus manos en la cintura, como mete su mano en el bolsillo trasero del pantalón.  Sonríe al ver mi cara, me da un beso en la mejilla  y ya junto a la puerta de casa la beso.  Me gusta.  Su lengua, húmeda y fresca, hace un movimiento peculiar. Ninguna mujer me  ha besado así. Nunca. 
Cuando entramos en casa, nos dirigimos  a la cocina, bebemos agua.  Me pregunta si tengo hambre y yo le digo que mucha, entonces abre el frigorífico y saca una tarta. Tarta de manzana que hizo aquella tarde, mientras me esperaba.  Parte una porción.  La coloca en un pequeño plato y me pregunta si prefiero cuchara o tenedor. Son esos detalles de la vida  domestica  que aún desconocemos uno del otro. Tenedor. 
Desaparece de la cocina, se marcha por el pasillo. Escucho el ruido de la ducha. Mientras me como esa maravilla de tarta  tengo el horrible pensamiento que en unos días, no sabía cuantos exactamente marcharía.  Friego el plato. La costumbre.  Cuando paso por el baño está libre, me doy una ducha fugaz.  Cuando llego al  dormitorio ella ya está dentro de las mantas, aún hace fresco por las noches. Me pongo el calzoncillo y me acuesto.  Estoy cansado.  Después de unos minutos,  estando ya en duermevela, siento como se acurruca en mi, pasa su mano suave y fría por  mi barriga, uno de sus pechos rosa mi cuerpo.   Ella es natural, se deja llevar por lo que siente sin miedo ni  vergüenza. Aunque sé que tiene miedo a que yo crea que quiere más de lo que pueda ofrecerle. Yo no puedo ofrecerle mucho, tengo miedo a que se enamore y sufra. Tengo miedo a embrollos sentimentales. A no saber como manejar una situación distinta y complicada, como todas en el terreno del amor. Me dice  cosas que no me ha dicho ninguna mujer. Quiero verla y sentirla como una amiga, como una hermana a la que se quiere y se cuida toda la vida.  Hace tiempo  que me di cuenta que ya no puedo vivir sin ella.  Y ella no puede vivir sin mí. Ella respeta mis decisiones y sé que hay momentos en que le cuesta... Soy el unico hombre en su vida. Con el único que comparte cama y besos en la boca. Acepta  todos mis  conflictos morales, ella es demasiado sentimental,  demasiado libre, demasiado impulsiva y se  deja llevar por lo que su corazón le grita.  Y según lo que alcanzo a escuchar en esos susurros temerosos de meter la pata, es que me quiere, me  ha elegido como el hombre de la segunda mitad de su vida.  Y poco le importa si tengo alguna que otra novia. Si  la quiero como amiga fraternal o como amante  pasional. No le importa que no diga nada,  que  en pocas ocasiones le diga cosas picantes. Ella eligió. Ella no quiere mucho más de que lo que tenemos, quiere amistad, quiere hermandad, quiere amor, quiere confianza, verdad y pasión.  Quiere compartir risas y lágrimas, triunfos y derrotas,  noches desatadas y tardes de desgana, quiere compartir secretos, cotilleos y leyendas  urbanas, quiere vivir sin miedo, sin esperas, sin lógicas razones,  sin  las normas de la gente, sin leyes de los de fuera. Ella quiere  compartir el mundo conmigo, quiere compartir vida y cama, hacer el amor sin mirar el  calendario.  Espera pacientemente a que quiera explorar su cuerpo, que la piense, que la desee y que entre en ella, que nos sintamos uno en cuerpo como uno  somos  en mente, y que en ese momento nos veamos reflejado en las miradas y veamos el niño que fuimos y sonriamos y  ríamos y nos sepamos amados.  Mi vida con ella es mucho más fácil.  Y mientras la vida pasa, yo intento desanudar todos mis nudos... Ella me piensa, yo soy su deseo, me quiere y me ama, y me espera, lleva mis tiempos y mis ritmos, soy su  tarta de manzana, su pecado, su aliento. Ella ya eligió.







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viernes, 17 de febrero de 2017

En el camino




" ¿Querría decirme qué camino debo tomar para salir de aquí?


- Eso depende mucho del lugar adónde quieras ir .


- Me da lo mismo el lugar...



- Entonces no importa qué camino tomes."




-Alicia en el país de las maravillas-

miércoles, 15 de febrero de 2017

valhalla



Hoy siento el fin de mi tiempo, exhalo mi último aliento,
los dioses me reclaman cuando menos lo esperaba,
mi corazón  exhausto de esperas baldías 
y mi alma rota de batallas en vano, 
me despido de este jodido mundo.
Hoy cierro los ojos y veo el fin de mi camino...


"Me alegra ver que hoy Odín prepara un festín, pronto estaré bebiendo cerveza en cuernos vaciados.
El héroe que entra en el valhalla no lamenta su muerte, y yo no entraré en casa de Odín con miedo.
Allí esperaré que lleguen mis hermanos, y cuando lo hagan, contaremos nuestros relatos triunfales. 

Los dioses me recibirán... muero sin ningún arrepentimiento, solo espero a las Valkirias para llevarme a casa... "







sábado, 11 de febrero de 2017

Temática censurable



*
A mí nunca me gustó el porno...   La conversación había derivado a una temática habitualmente censurable. Él permaneció calladito para dejar que se expresara sin posibilidad de que algún nuevo comentario hiciera saltar a otro tema menos interesante y por supuesto mucho mas aburrido.


*... En cambio si me gustan tus revistas, esas que guardas en el último cajón, bajo las revistas de ciencias y misterios....   Él encendió entonces un cigarrillo y lejos de verse descubierto de su pequeño secreto la imaginó a ella sentada en el suelo,  junto a la cama mirando la revista mientras que a ráfagas, entre foto y  foto posiblemente  pensaba en él y esa imagen le gustó, incluso sintió una punzada de excitación.


*... Y no por las fotos, solo salen mujeres pechugonas con extra de silicona, no he visto otra  cosa más artificial en mi vida.  A mi me gusta leer sus absurdas entrevistas, las preguntas que le hacen y sus respuestas picantes y nada inteligentes,  con ese lenguaje soez que a todos los tíos os pone tanto. Dándoselas de no saber muy bien el suelo que pisan, ya me entiendes.  ¿De verdad te molaría que te hablara así?

* No.... por lo que me cuentas no.  Pero es que yo no leo ese tipo de revistas. Sólo las veo. Yo prefiero leerte a ti.   Entonces ella lo imaginó leyendo sus cosas, lo imaginó poniendo esa mueca de media sonrisa descubriéndose entre las líneas de sus textos.  ¿Entonces no te excitas cuando lees mis revistas a escondidas?

* Si te soy sincera, no.  Lo que pasa es que a veces cuando las leo pienso en ti, y me pregunto que es lo que te gusta de esas mujeres que por regla general son tan  de goma.  Te imagino mirándolas y me hace gracia.

* ¿Gracia?  ¿Que me ponga cachondo con otras tías te hace gracia?  Ella no pudo evitar volver a imaginarlo y tapándose la cara con las dos manos asintió con la cabeza  mientras esbozaba una sonrisa.   Vaya si eres rara.

*  Es que me hace gracia tu cara cuando piensas esas cosas, haces un movimiento con la comisura de los labios, te muerdes la boca por dentro y me resulta gracioso.   Entonces él pensó que ella busca su mirada.  Se queda silenciosa mirándolo. Solo la delata cuando se toca los labios con los dedos, como si nada, como si estuviera comprobando si estuvieran bien hidratados.  Un acto reflejo, que pasaría inadvertido pero que en ella era inequívocamente que tenia algo en mente que no era el menú de la comida o la cena.


Entonces hubo un silencio para nada incómodo.  Los dos desglosaban toda la conversación. 

* ¿Lo has hecho alguna vez con dos chicas?  Notó como él se mordió la boca por dentro.

* No... Ya me hubiera gustado.  ¿Y tú, lo has hecho con más de una persona a la vez? 

* No

* ¿Serias sincera  si lo hubieras hecho?

* Puede que no...  Sería parte de alguna vieja historia,  ¿Tú me serías sincero si lo hubieras hecho?

* Posiblemente también mentiría.   Pero siempre he sido clásico en estas cosas. 


El sonido  de la lluvia torrencial golpeó los cristales de las ventanas en ese instante.

Ambos sonrieron porque se descubrieron los pequeños espacios que aún guardaban en esas viejas y olvidadas habitaciones rojas, secretos secretísimos en habitaciones de experiencias  guardadas difíciles de contar.  Experiencias que siempre son más acertadas que queden para uno.  Experiencias de deseo, miedo y aprendizaje.  Etapas, no más.

Aquella conversación había superado con creces las expectativas de aquella tarde.

* ¿Quieres hacer el amor conmigo esta tarde?

La tarde no estaba para callejeos y la conversación no derivaba a otra cosa, claro que si, ella siempre quiere hacer el amor con él.  Se quitaron la ropa y se tumbaron en la cama.  Él le pidió que no se quitara las bragas, le gustaba esa que llevaba hoy. Ella le pidió que no de quitara los calcetines, eran los que ella le regaló la semana pasada. Desnudos y con algún beso y caricia furtiva decidieron seguir hablando. A  él le gustaba escucharla y  a ella como le hacía una pregunta tras otra entrelazadas con mirada tranquila, dándose la mano, algunos besos y carisias en los momentos de pausa. 
Siempre hay ocasión para hacer el amor pero no tantas para conseguír un buen tema de conversación, de esos  que donde mejor se mantienen es  desnudos en una cama grande.










jueves, 9 de febrero de 2017

Nunca es tarde...




Eres...   mi pensamiento loco
lo desconocido que atrae
el pecado que llama
ese juego sin reglas
eres el camino sin piedras.

Eres... la tentación que llama
el susurro, el deseo y las ganas
al pensarte, me ruborizo, me enciendo, me desarmas
mi imaginación contigo... se desata
eres el viento que mueve las hojas de esos árboles que me encantan.

Eres... mi mejor misterio
mi enigma preferido.
Te aguardo y guardo mis ganas
mientras,  sonrío al mirarte 
me muerdo la boca  y pongo esa cara de tonta cuando me dices esas cosas
eres la lluvia suave de primavera

Eres... mi tímido favorito
el caballero que te sorprende
el canalla de sábado noche
el misterio, el deseo
El hombre que descubres en la distancia
desconocido y deseado sin pensarlo demasiado
eres el agua de río apasible

Y la vida a veces da sacudidas extrañas,
te recuerda lo efímero que es todo
lo que puede cambiar tu vida en una decisión.
Y de pronto descubres que la vida son dos días 
 que hay que abrazarte  a lo que deseas
y que nunca es tarde  si quedan ganas

Eres ... mi secreto deseo
mis pensamientos mas censurados
quiero pronunciar tu nombre y escuchar de tu boca el mio
me guardo las ganas, el deseo  y todos esos juegos en el bolsillo
hasta que estés frente a mi
y tengamos las mismas ganas y sepamos que  nunca es tarde...
no olvides enseñarme todas esas cosas nuevas 
Olvidemos la timidez
y desatemos nuestras locas ganas










miércoles, 8 de febrero de 2017

Colores de vida




Él  se había hecho encajar en la vida de ella de forma magistral. Como el mago que hace el truco y CHAS... la sorpresa!!!

Pues así fue, o al menos ella lo sentía así.  Recuerda que no había sido nada receptiva en los principios pero de pronto ahí estaba. Se había escurrido en sus días cotidianos y ya no se planteaba nada enrevesado. Solo compartían trocitos  de vida  sin miedo y sin demasiadas preguntas.

El sol templado de la primavera era un verdadero regalo para gente como ellos, que les gusta tomar el sol.  Comían y en la sobremesa él se sentaba con sus dibujos, ella terminaba sentándose no  muy lejos. Se mantenía en silencio. Lo miraba, sabía que no lo amaba pero valoraba su esfuerzo, su tesón para saber buscarla y mantenerla ahí, con curiosidad y  armonía. No era guapo pero tenía personalidad y ganas de avanzar en  la vida, no era un hombre con grandes sueños ni ambiciones,  era uno de esos bohemios, que le gusta vivir los días tal y como vienen, sin preocupaciones, sin estrés ni prisas, de esos que miran a los ojos y te desarman porque saben descubrirte.  Él sabía igualmente  que ella no sentía demasiado por él.  Pero agradecía que ella compartiera buena parte de sus ratos, de su tiempo vacío, agradecía que le diera besos en la boca y que lo buscara cuando algo le rondaba por la cabeza.

¿Te aburres?  Le dijo él al verla allí en silencio mirándole.
Contigo nunca.  Dijo ella 
Entonces él  enredó sus pies en los de la chica. 
¿De qué color me ves hoy?  Preguntó dando pie a una conversación.
Azul .  Afirmó ella sin dudas
Yo te veo  bermellón.   Le dijo sonriendo y ella se rió sin sonido.  Era un color todo pasión.  ¿Aún no me ves  de color naranja?  Él sabia que para ella el amor y toda la pasión por vivir lo sentía de color naranja. 
A ratos veo un naranjita. 
No me mientas…  puso una mueca graciosa
No  te miento...

Ella empezó a hablarle de cosas, él de vez en cuando se  quedaba mirándola y le decía que le encantaba escucharla, siempre le decía que  tenía cosas importantes  que decir, que hablaba muy bonito y que  le gustaba todo eso  que le contaba, su perspectiva  del mundo, sus alegrías tontas y sus enfados con el mundo...

Preparó café y se lo tomaron despacito, tomando el sol y escuchando esta vez lo que a él se le ocurría decir. Siempre contaba cosas surrealistas,  cosas que a ella le hacía reír por lo absurdo o por lo cómico.  Ella reía a carcajadas y él le  pedía un beso y ella se lo daba.  Él era como una paleta de colores, donde según el día o el momento  favorecía un color u otro. Donde los amarillos eran los besos y los verdes las risa, los azules la templanza y  morados las penas, los rosas la coquetería, el rojo la pasión y el sexo y el naranja... el naranja... el amor.

 Ella lo miraba con esos ojos llenos de ganas de vivir, de hacer locuras y de sentirse viva. Él era  su mundo bohemio, su arcoíris, su mundo  de sueños, de recreo, de juegos y ensayos, era su mundo de fantasías y realidades. No sabía si era lo que necesitaba, seguramente... no, ella no estaba enamorada, pero él  conseguía regalarle esos trocitos de felicidad que la soledad   de una mujer como ella necesitaba, en su historia no había sexo, ella no era de tener intimidad sin estar  perdidamente enamorada y él había aceptado la derrota, se conformaba con tenerla en sus días, con sus cosas bonitas, sus enfados tontos, sus negativas  constante cuando le pedía hacer el amor, él siempre insistía,  siempre tenía la esperanza de pillarla en sus 5 minutos tontos, se conformaba con esos besos en la boca que le regalaba hacíendola única.  











domingo, 5 de febrero de 2017

DesaTada




El tiempo y la distancia no existen,
son conceptos inventados por el ser humano para separar objetos, lugares y personas, para justificar el olvido.
Lo realmente importante se halla en la mente y en el corazón,
el autentico refugio de nuestros deseos,
 la esencia mas pura de lo que somos y sentimos.
Y ahí no hay lugar para kilómetros, horas o minutos...
Se tu mism@, toma las riendas de tu vida, vive intensamente.
No tengas miedo... Pedalea fuerte hacia mí.



Su corazón le habla constantemente,  rara vez lo escucha. Porque siempre le habla de imposibles y de quimeras camufladas en vida doméstica.  Solo cuando lo siente demasiado afligido, cuando siente que le oprime, deja salir todo eso que está concentrado a presión,  causando esa sensación de montaña rusa, esa sensación que solo la provoca una cosa... el puro amor.

Escuchó a ese corazón tonto, le hizo llorar, últimamente llora por todo. Imagino  que llora por todo para no llorar por lo que de verdad le ahoga.  La verdad  que retiene como agua en embalse sagrado. Sabe que tiene un amor que no es nuevo, que guarda desde hace años y vive en ella, dentro de su corazón, que es  como un cofre pirata donde guarda tesoros y secretos.   Secretos que a veces no guarda demasiado bien, sus ojos siempre la delatan.  
Se alegra de que él, su verdadero amor desde hace tanto tiempo y el que será durante mucho tiempo más,  esté siempre despistado, lejos y ocupado en sus cosas siempre. Se alegra de que esté lejos  y no pueda descubrir el amor en sus ojos, ese que poco a poco se ha convertido en un amor cotidiano, de todos los días. Se alegra de que no pueda descubrir que esa amistad fraternal se le hace cuesta arriba y que en ocasiones desearía ser una de sus chicas y  escuchar como le dice alguna frase censurada.  Le da pena, se entristece, se pregunta si será capaz de crear una historia con cualquier otro hombre que la mire a los ojos y la coja de la mano, un hombre que busque sus huecos y recovecos en el océano de las  sábanas de su cama sin desear secretamente que fuera a él quien vieran sus ojos,  le da pena saber que su corazón  tiene la certeza de haber encontrado a quien amar.

Es complicado escuchar a un corazón que ama atolondrado,  que es correspondido dulcemente, con sumo cuidado para no salirse del tiesto,  que encuentra el bálsamo adecuado aún sin atravesar esa delgada línea.  Es complicado hacerle entender a un corazón que no piensa demasiado y que no entiende por qué después de lo complicado que es tener un vínculo especial con alguien no puedes regalar esos momentos de intimidad. Cuando siempre supo que lo realmente importante se halla en la mente y en el corazón, el autentico refugio de nuestros deseos, la esencia mas pura de lo que somos y sentimos.  Y le da pena que en ocasiones el tiempo y las ganas no coincidan  y tenga que reconducir el camino, posiblemente junto a algún hombre guapo que no le interese demasiado.
Le da pena escuchar como su corazón le dice una verdad que difícilmente pueda contar,  lo escucha sin más en mitad de la noche. 

A la mañana siguiente todo resulta lejano, los vientos se desataron y la esencia de ese sentir sigue en su cofrecito bajo llave, todo vuelve a la calma.  Y en el fondo a su edad sabes  de lo complicado que es sentir y creer, sabes que cuando quieres de vedad nunca se pierde,  ¿Podrá amarle toda una vida manteniéndose calladita y en ese lado de la línea tan correcto y fraternal?  Seguramente… no.  Pero joder… se conoce lo suficiente como para ser consciente que cuando regale el contenido de ese cofre ya no habrá posibilidades,  porque su corazón está to loco y se desata, rara vez encuentra certezas así y entonces quiere vivirla intensamente pero ella tiene la sensatez de toda una señorita paciente y respetuosa. Guardará el contenido de ese cofre aunque termine en el olvido...en el silencio del tiempo y muera en el limbo de los amores que nunca se saborearon.



jueves, 2 de febrero de 2017

En casa


En ocasiones parezco dispersa lo sé...   No te preocupes no estoy demasiado lejos

TE QUIERO
Eres familia... somos unidad

Tú... eres hogar.


*   *   *



miércoles, 1 de febrero de 2017

Rarito y encantador




Era su tercer día en aquella primavera sureña,  primavera que bien podía ser verano atmosféricamente hablando.

Elegimos uno de los veladores que orillaban el estanque de patos.  El camarero no tardó en llegar y ambos pedimos infusión.  Yo miraba a lo lejos para ver venir a los amigos con los que había quedado, no eran nada puntuales y sus hijas no ayudaban a conseguir puntualidad sino todo los contrario.

Me eché en el respaldo del asiento mientras lo miraba como daba vueltas con la cucharita para que disolviera la poca azúcar que le había añadido.

Él me preguntaba cosas del lugar.  De lo que había sido en tiempos pasados,  preguntaba por los edificios, por el estanque, por toda la historia que guardaba aquel lugar que parecía estar en una burbuja en el tiempo.  A él le gustaba la naturaleza y le sorprendió  aquel trocito de vergel; de agua, animales y árboles centenarios en mitad de la urbe.   Le explicaba todo lo que sabía, que era mucho, porque yo había conocido aquel lugar cuando era propiedad de la gente pudiente del pueblo, como lo convirtieron en parque y como fue ganando en belleza y cuidados.  Noté como el pie de él rozó de forma cómplice y cariñosa el mío, justo en ese momento vi a los amigos que llegaban. Una de las niñas corrió a darme un beso  y justo en ese instante dejó caer al suelo el bocadillo que traía en sus manos. Los padres le riñeron y mi amigo se levantó para coger el bocadillo del suelo y ponerlo en un lado de la mesa.
La tarde fue avanzando despacito, las conversaciones aquellos días, con él, eran conversaciones nuevas, era un hombre de charla, de risas, de hacerte fácil lo complicado, de hacer cotidiano lo extraordinario, te hace reír con cualquier gesto o comentario  y creedme que eso no lo consigue en mí cualquiera.  Que yo soy risueña y en la gran mayoría de mis días la chispa está en mí, pero no voy por el mundo con la carcajada puesta. Tengo mis propios fantasmas y no confío en cualquiera, eso lo saben quien prueba mi desconfianza, mi frialdad y alejamiento, que no son pocos, de echo  no confío en la gran mayoría de la gente, no sé explicarlo muy bien solo sé que los miro a los ojos, tengo una breve conversación con ellos y de pronto la señal de desconfianza se activa, puedes hacer como la que no la sientes claro, pero tarde o temprano la verdad de  desata.   Imagino que soy rarita, peculiar y me siento cómoda con la gente que se salen del tiesto como yo, o que en algún momento se salieron de las normas establecidas,  tengo cierto imán para  la gente peculiar y él lo era,  o al menos lo fue, como yo,  y eso lo hace encantador.

Nos levantamos de la mesa para pasear un poco, no muy lejos, nos paramos en el estanque de patos con el pan del bocadillo que había dejado caer  la pequeña. Mi amigo con una mitad y yo con la otra. Hacía calor y dejamos a un lado la ropa que nos sobraba, me gustaba ver su tatuaje, una calavera que te susurraba su rebeldía, la que siempre tuvo y la que sigue teniendo aún siendo un hombre sencillo, bueno y valiente. Aquella tarde me contó todas esas cosas que a mi me gusta saber y que nunca encontraste a la persona adecuada para aprenderlas,  yo le hice mil preguntas y él me las contestaba todas, lo sabía todo del mundo natural, de la naturaleza, de los animales, del fuego, de los árboles, del viento, era un tipo que con el tiempo descubrí que estaba siempre listo para cualquier eventualidad. Lo llevaba dentro, era su instinto.   Las niñas estaban en los columpios con sus padres y nosotros le dimos de comer a los patos... 

Habíamos cenado fuera y cuando llegamos al hotel aún no era demasiado tarde.  Él entró al baño y después de pocos minutos  me llamó. Estaba frente al espejo, se había quitado la camiseta y me comunicó que se había tostado un poco por el sol.  Yo también tenía las mejillas rosadas por el sol.  No importa, le dije, te pondré un poco de cremita para que te alivie... ¿Vale?.  Se me ocurren otras ideas. Sentí su mano en el cintura y como bajaba por pura inercia e instinto. A mi también.  Nos miramos un instante hasta que soltamos una carcajada de las nuestras.  Yo lo abracé y me hundí en su tórax.  En ocasiones cuando pienso en él pienso en su olor, en su abrazo, en hundirme en su tórax riendo o sonriendo.  ¿Quieres reír conmigo?  Me preguntó medio en susurros. Me encantaba ese término esquimal para expresar  el acto de intimidad. 
Me cogió en brazos... salimos del baño y reírnos.

Varios días después en el almuerzo, intentamos omitir que aquel iba a ser nuestro último almuerzo juntos no sabíamos hasta cuando, ninguno quería hacer referencia a despedidas.  Actuamos como cada mañana, quizás especialmente cariñosos. Le puse  el queso fresco en la tostada y él me puso el azúcar en mi café.
Han sido unos días geniales. No los voy a olvidar nunca.  Pasamos muy buenos ratos echando pan a los patos. 
Sonreírnos. 
Si... Ahora cada vez que  pase por el estanque, cada vez que eche pan a los patos me acordaré de ti. Y sonreiré y esa sonrisa será tuya.