Páginas

♥
Entra y siéntete en casa...

sábado, 23 de septiembre de 2017

Oxígeno



Oscar tiene catorce años, se esconde en el viejo muelle abandonado para fumar sus primeros cigarros.  Está alejado de su casa, los árboles de la zona le proporcionan la intimidad necesaria.

Hoy se sorprende.  El viejo muelle no está solitario.  El viejo Zacarías con su botella de oxígeno ocupa su lugar habitual.  Ha escuchado hablar de él a su padre.   Ha oído que va a morir pronto y que hace un año se desplomó en mitad de la calle, seguramente aquello fue el aviso de que su cuerpo no iba bien.

Oscar dudó pero finalmente se acercó y se sentó en el suelo.  Miró silenciosamente como el viejo con su botella de oxígeno daba una calada a un cigarro aplastado que sacó de dentro de su bota.

¿Duele?  Dijo el adolescente guiñando un ojo, el sol le deslumbraba.
¿El qué?  El viejo dio una calada al cigarro.  Miró como el chaval encendía su cigarro.
Morirse.   Respondió Oscar sin darle demasiada importancia a ese terrible momento.

El viejo lo miró. Con cierta sorpresa ante una pregunta tan directa e inesperada.  "La vida duele"

El joven se descalzó y dejó caer sus piernas sobre el muelle para mojarse los pies.  "El año pasado un niño de mi colegio se murió. Llevaba varios años enfermo"

Ya... dijo el viejo. Dio un par de caladas rápidas y se puso tras las orejas las gomas del  aparato que le prestaba oxígeno.   "Nacemos a horcajadas sobre la tumba, quiero decir que... empezamos a morir desde que nacemos, la vida vuela, no la desperdicies. No la desperdicies chico"

El chaval lo miró  con esa sensación de inmortalidad que dan esos años, le preguntó si podía morir si no llevara a cuestas esa botella de oxígeno y el viejo sin pensarlo dos veces se quitó las gomillas de aire  y respondió que posiblemente si.  Miró al chico  que tiró la colilla del cigarro al agua y le preguntó;  "¿Quieres probar?”.   El chico se las puso, respiró profundamente "Vaya, está helado".


Compartieron otro cigarro antes de marcharse y preguntarse si volverían al día siguiente.   Ambos compartirían ese humo maligno, guardando el secreto de una forma compartida.






12 comentarios:

  1. El cigarro une mucho y más si se comparte el secreto de ocultárselo a la familia.
    Besos.

    ResponderEliminar
  2. Hola Nieves.

    La vida duele. Que genial tu relato. Dan ganas de obtener una historia mucho más larga. Esa es la mejor de las señales.

    Besos

    ResponderEliminar
  3. Magnífico relato, Nieves, me ha encantado.
    Besos 🌸 💐 🌹 buen finde

    ResponderEliminar
  4. Oscar haría bien en aprender del ejemplo y no volver a fumar.

    Besos.

    ResponderEliminar
  5. No tengo casi tiempo para comentar, pero... cuando tenía 13 años, mi abuelo "Meño" (de Epigmenio), sufrió una crisis brutal, provocada por dos paquetes de ducados diarios, no volvió a fumar nunca más, estuvo muriéndose durante trece años, cada día un poco más débil, con los pulmones destrozados, ingresando seis veces al año, sin poder operarse de nada, porque esos pulmones no aguantarían una anestesia... Nunca he fumado, fue muy duro ver como se apagaba cada día un poco, hasta el punto de no poder dormir tumbado porque se ahogaba, de no poder ir en bici, luego no poder caminar y por último no poder ni levantarse de la silla...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra mucho poderte saludar por aquí después de tanto tiempo.
      Sabes bien que este tema me toca cercano. Mi abuelo murió de cáncer de pulmón y sé bien de lo que me hablas.

      Un abrazo Rubén. Y gracias por comentar un tema tan duro.

      Eliminar
  6. Un niño y un viejo comparten el inicio de un vicio para uno y la consecuencia para el otro, un abrazo Nieves!

    ResponderEliminar
  7. A lo mejor Oscar suma tabaco y botella de oxigeno y encuentra como resultado menos y peor vida.

    ¿Quien sabe?

    ResponderEliminar
  8. La vida duele, pues se muere el fumador y tambien el que no fuma.
    El otro dia, se murio un vecino, no fumaba, no se emborrachaba ni tampoco follaba, y vivia temiendo a la muerte.
    La vida es corta y hay que vivir cada instante como si fuera el ultimo, con cigarro, trago, canciones y mujeres.

    Besos

    ResponderEliminar
  9. Que inocencia la del niño que no ve su reflejo en el viejo moribundo fumador
    Muy bueno tu cuento
    Besos

    ResponderEliminar
  10. La vida duele... vaya si duele. ¿Pero acaso no es ese dolor y sobrevivir a él el que nos hace sentirnos vivos y fortalecidos cuando lo superamos?

    Mil besos amig@s

    ResponderEliminar

Hola chic@s!!!!
Gracias por visitarme, por estar y compartir tus pensamientos....