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Entra y siéntete en casa...

jueves, 28 de julio de 2016

La llave del viejo coraZón de madera tallada.



Déjame decirte que me reconforta mi libertar y que no necesito tener ningún hombre que me saque de atolladeros, que no sé como compartir la vida ni dar explicaciones de donde voy y con quien comparto mis momentos del día. Mi cabeza piensa en unidad, le cuesta compartir,  no sabría como empezar, no sabría como cuidarte, ni que aportarte. No encontraría ese momento para cogerte de la mano y darte un beso en la boca.  Me costaría actuar con esa naturalidad innata con la que viven todas esas personas con las que tropiezo cada día, todas tan enamoradas y tan pensando en dos.


Déjame explicarte que mi corazón nunca  ha sido descubierto, nadie lo ha acariciado ni ha tenido la paciencia para conquistarlo. Sin embargo sabe bien lo que es amar, ... tiene  tanta cicatrices y remiendos, lo he dejado olvidado tanto  tiempo que se ha convertido en un viejo corazón de madera tallada bajo el mando de una cabecita loca. Confieso que vivía bien,  convencida de tener un corazón infranqueable, bajo la llave de la incredulidad y el poder de una mente libre carente de ataduras, impasible ante las tretas de los que llegan queriendo conquistar lo que nunca descubren.


Déjame decirte que tengo miedo, a que me descubras,  a dormirme en la guardia, a que abras las puertas de mis infiernos; de mis miedos, de mis inseguridades y mis vértigos, de que aún así quieras quedarte, de que me mires y me desborones, de que mi corazón vuelva a latir,  de que no sepa darte lo que necesitas, de no saber encontrar el camino de para siempre, de amarte con desorden, de encontrar en tu boca la miel y el deseo, de sentir esa certeza, la misma que siento cuando sé que detrás de los demonios se esconde lo mejor de mi, y ahí  descubrirás el paraíso.




martes, 26 de julio de 2016

Antes del alba





Tintín podía viajar a su propio mundo imaginario... Sildávia. Yo también tenía el mío, desde bien pequeña solía cerrar los ojos y podía escuchar el tintineo de los cristalitos del móvil mecido por el viento.   Era un lugar donde pasar el rato bajo el mando de la inventiva, donde mi casita con porche en mitad de un lugar verde y natural era el centro de todo. Donde jugar, saltar y correr de forma extraordinaria fuera cosa  más  propicias de  cuentos y aventuras, como si la gravedad tuviera otras leyes en aquel espacio. 

Yo tenía allí mi casita, con mi porche con un asiento balancín, con mi dormitorio con una ventana en el techo para ver las estrellas, con mis tesoros y mis pensamientos secretos, esos que el pudor y la vergüenza hacen que se queden dentro... dentro del corazón, en aquel mundo donde siempre encontraba refugio y soluciones.  Allí marchaba cuando tenía dudas y miedos, es mi refugio interior, mi templo silencioso, donde solo yo tenía acceso, porque solo yo sabía que existía. Allí en aquella casa estaban los hijos que no tuve, el marido que no encontré, la bici que nunca aprendí a montar y todas esas cosas que se quedaron siendo sueños sin cumplir, todo eso que pensaba y anhelaba y no se materializó nunca, allí se iba quedando en aquel lugar donde lo inventaba y de donde nunca salieron...

Tintín podía viajar a su propio mundo imaginario... Sildávia. Yo también tenía el mío, después de media vida creando un mundo donde nada dolía y todo era primavera y miel decidí un buen día abrir los ojos y allí estaba... mi mundo de piedras, plumas y sol ahora olía a gasolina y tabaco, allí estaba sentado en el porche bebiendo  una cerveza fría, sin hacer gesto alguno esperó a que yo me sentara a su lado y me preguntó que tal el día,  me cogió la mano y sentí el arropo de su cuerpo.  Él también tenía su propia Sildávia, y como si fuéramos lobos esteparios encontramos una entrada entre su mundo y el mío. Y allí estábamos, con los ojos abiertos, viviendo, con nuestros defectos y cualidades, nuestros miedos y valentía comenzando una aventura nueva no muy lejos de nuestro mundo mágico, teniendo esos encuentros antes del alba... en un mundo llamado realidad.


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Hoy es un día muy especial, hoy comienzo una nueva aventura en "encuentros antes del alba" si clikais en el enlace llegareis a ese nuevo mundo en el que compartiré mis cosas con mi amigo Roberto.  Espero que os paseis y que si os sentís cómodos en nuestra nueva casa os quedeis. Seguro que  nos lo pasaremos  bien. Y mi "pareja bloguera" que es nuevo en este mundo seguro que agradecerá vuestros saludos y comentarios.

Gracias amigos por estar siempre ahí...





miércoles, 20 de julio de 2016

La historia que lleva tres años en el borrador y nunca la publico, una de alienígenas y amores


Martina solía salir del trabajo un poco más tarde que todos los compañeros.  Almorzaba en un bar concurrido y prefería llegar a esa hora en la que la mayoría de los comensales habían terminado y así se aseguraba mesa libre.

Un día cualquiera en mitad de la ciudad,  sentada ya en su mesa preferida y con el sol dándole calorcito a través de las cristaleras  el volumen del televisor más alto de lo habitual llamó su atención. Preguntó a Marcelino  - el camarero - que había ocurrido, todos estaban hipnotizados mirando las imágenes de televisión.

- Se ha estrellado algo en un barrio de las afueras. Creen que es un meteorito pero ha causado demasiados destrozos para que sea un simple meteoro.  Están barajando la idea que fuera un misil.
- ¿Un misil?
- Ya sabes como está el mundo señorita...  el mundo se desmorona...

Martina observada sin dar crédito  las casas adosadas de aquel maltrecho barrio, casas humeantes y derruidas por partes.   La publicidad hizo que algunas  de las personas que se agolparon bajo el aparato de televisión se dirigieran a la calle y encendieran sus cigarrillos dando rienda suelta a toda clase de especulaciones.
Se quedó sentada, con su almuerzo frente a ella aunque el apetito había desaparecido de golpe. Comía con desgana... miraba los anuncios cuando súbitamente Sebastián apareció en pantalla,  su compañía de Teatro comenzaba la temporada, estaba caracterizado con su personaje, irreconocible para la mayoría pero Martina lo reconocía con un instinto prodigioso.   Aunque seguían siendo vecinos apenas se veían, Sebastián siempre estaba de gira y desde que  había anunciado su boda con aquella actriz secundaria,  numerosos reporteros estaban apostados en la puerta de su casa día y noche, lo que provocaba que eligiera alguna de sus otras casas.

Justo aquella tarde Sebastián y Martina coincidieron en los aparcamientos.  Sebastián se demoraba sacando algo del maletero lo que no dejó margen al disimulo teniendo que saludarle al pasar...

- Que hay... Respondió  Sebastián sin apenas mirarla, mientras seguía sacando una caja más de aquel profundo maletero.

Martina pasó de largo.  Estaba acostumbrada a que no le prestara demasiada atención.  Pero esta vez se volvió y le preguntó si necesitaba ayuda.

- Pues la verdad es que si....    Valentina se empeña en meterlo todo en cajas.
-Es verdad... dijo Martina con desgana.  Te casas pronto. Felicidades.
- Gracias.

Hablaron de las cosas que había dentro de aquellas cajas hasta llegar al salón de la casa del actor. El silencio y el vacío del inmueble le recordó a Martina el fallecimiento de sus padres.

- Siento mucho lo de tus padres. Eran tan buenas personas, tan amables y atentos...

- Los echo de menos... no me acostumbro a  estar solo, hemos adelantado la boda por eso.

Martina estaba  en la puerta, dispuesta a despedirse y marcharse.  El actor  con el pelo alborotado y con barba de varios días se sacudía las manos, miraba alrededor como si no supiera por donde empezar, como si tuviera tantas cosas por hacer que se agolparan todas juntas sin orden ni control.

- Gracias por ayudarme Martina,  has sido muy amable.
- Si necesitas ayuda... Yo no tengo nada que hacer.
-La verdad es que... - titubeó un momento-  Valentina está de promoción y me ha dejado a cargo de los preparativos... y bueno... gracias pero la verdad es que tengo que salir ahora mismo para la Hacienda y no sé...  mañana empiezan a llegar los trabajadores para la decoración y todo eso... tengo que estar allí para recoger los vestidos de la ceremonia y....
- Bueno, no importa. - interrumpió Martina sin querer escuchar mas la retahíla- te dejo entonces...

En ese momento Sebastián fue consiente de la sorprendente actitud de su vecina. Lo había estado ignorando toda la vida y siempre lo miraba con esa cara de "policía secreta" , esa mirada lo intimidó toda la vida...  ella salía con chicos tan modernos, de esos alternativos con tatuajes y camisetas negras... siempre tuvo claro que no tenía nada que hacer, nunca entendió que veía en esos "cabezas de chorlito"...  desde aquél  de la moto , con la cazadora vaquera con alas a la espalda no tuvo mas novios, y de eso hacía ya... tres años...

- Eeeeeh... bueno... - balbuceó-  si te aparece podrías acompañarme... No me vendría mal unos ojos femeninos que yo de decoración y estilismos no entiendo nada.

A Martina le sorprendió aquella propuesta. La verdad es que no supo muy bien porqué se ofreció. Fue un impulso. Quizás porque no entendía como aquella actriz secundaria lo podía haber dejado con todo los preparativos a él, que si lo conociera un poquito sabría que la organización no era su punto fuerte.


Era la siete pasadas cuando llegaron a la Hacienda. El actor la había comprado gracias a "Honor y gaviotas" una película nada original... de esas que el ejército y el amor van de la mano. 

Aún había bastante luz, el SOL brillaba anaranjado en el horizonte.  Una camioneta llegó a penas minutos después de que dejaran sus maletas en el porche.
Eran los trajes de la ceremonia. El traje de Sebastián y el de la novia... Valentina.
Él  firmó el documento de entrega   y uno de los mensajeros los colocó con sumo cuidado en el dormitorio central.
Dejaron sus maletas en sus respectivos dormitorios. A Martina le sorprendió que tuviera "prohibido" entrar en el dormitorio central.  El actor se lo comentó cuando dejó su maleta en uno de los dormitorios de invitados y entró como un ladrón que entra en casa ajena al dormitorio prohibido para probarse el traje de la ceremonia.
Cuando lo vio salir ella tragó en seco. Pocas veces lo había visto tan guapo, le recordó a una de sus películas;   " El descenso del escarabajo"  nunca antes lo había visto tan guapo.   

- Que? como estoy...
- Bien...  Muy guapo. ¿te pondrás corbata?
- Desgraciadamente si....

Él dio unos pasos por la sala, se metió las manos en los bolsillos, se movía como si quisiera encajar en unas ropas no demasiado cómodas.

- Pruébate el vestido de valentina...

- ¡¡¡¿¿¿ Que dice???!!! 

- Te estará bien! Tenéis el mismo cuerpo, tú puede que seas un poco más bajita pero por lo demás no creo que haya diferencia. Venga, póntelo!

- Pero, y si lo estropeo,  si le pasa algo al vestido... da mala suerte ver el traje de novia antes de la ceremonia!!!

- Todavía crees en esas pamplinas. Venga, será  como una fiesta de disfraces!!!

Tras varios minutos titubeando Martina entró en el dormitorio y se colocó el vestido de la novia, tal y como predijo  Sebastián  le quedaba como un guante, un poco largo eso si...

-WOW !!! Estás hermosa Martina...   -  la observaba desde el otro estremo de la sala, con las manos en los bolsillos, hizo una mueca, como una sonrisa-

Ella paseó temerosa por la sala, subiéndose el vestido con las manos para no arrastrarlo demasiado.  

- Es precioso, Valentina lo sabrá lucir mejor. Me lo quitaré ya,  no quiero que...

No te lo quites, demos un paseo por el porche.

- Que no Sebastián,  que se va a manchar!!!

- Si se mancha no pasa nada,  mañana lo mando a limpiar y punto,  pero quiero dar un paseo con este traje  - movió el cuerpo como si fuera un atleta antes de comenzar la carrera-

Salieron al porche, del porche al jardín y del jardín  al recinto donde trotaba un hermoso caballo blanco llamado Fantasma.  Él  lo miró con desconfianza y contó que sino fuera por Valentina ya lo había vendido, no le gustaban nada los caballos.  El actor se sorprendió cuando Martina le confesó que sabía montar, durante tres veranos estuvo pasando las vacaciones en una granja escuela donde aprendió. A ella le encantaban pero era un animal que una anónima publicista no podría costearse nunca.

Sebastián saltó de una forma inusitada la valla donde se encontraba el caballo y se sentó en la madera mas alta. 

- Una vez se nos escapó, lo encontramos a unos kms. En la granja que pasamos, donde se veían las placas solares...

La muchacha hizo una especia de sonido, un leve ay... él  miró atrás y la vio sentada en el suelo...

-Pisé el vestido... me caí.

Sebastián  no se movió para ayudarla, no hizo ningún aspaviento temeroso de que el vestido pudiera haber sufrido algún accidente.  Se quitó la chaqueta que la colgó en una de las maderas de la valla y se puso la gorra que siempre le esperaba en el vallado. Se sentó junto a ella en el suelo.      

 
- Te has hecho daño?
Ella  gesticuló negando.
 
- ¿Porqué has venido?   Parecía querer escuchar alguna respuesta concreta.

- ¿Porqué me has invitado? Aquel momento le incomodó. La puso lo suficientemente nerviosa, por primera vez sentía que era visible para el actor.

- ¿Porqué no lo haces? 

- ¿El qué?  Ella  quería haberse levantado. No quería enredarse en amoríos.  Sintió la brisa de los últimos momentos del día, un breve silencio,  se miraron posiblemente por primera vez en sus vidas y se convirtieron en vapor de dudas.

- Si no lo haces tú lo haré yo...

Ella permaneció inmovil. Se quedaría allí todo el tiempo necesario. Hasta que el actor besó a Martina. 
  

.........


En mitad de la noche, después de haber hecho el amor en el discreto cuarto de invitados la chica despertó al sentir moverse a Sebastián.  Él se levantó y se marchó sigiloso, ella estaba cansada y  el sueño le rindió y se quedó dormida.

Martina aún en la cama buscó alguna noticia sobre el meteorito,   todos los países había descartado el misil, las imágenes en la web eran sorprendente un pedrusco de grandes dimensiones había aparecido tras la limpieza de escombros.  Un trozo de piedra alienígena humeante que a pesar de las horas que habían pasado seguía  inquietando a todos los científicos ya que tenía una gran abertura como si algo hubiera viejado dentro a la velocidad de la luz.

La muchacha tras tomarse un café decidió pasear por los alrededores de la Hacienda, descubrió el embarcadero, era un lugar de ensueño. Quiso acercarse para hacer algunas fotos,  se recogió el cabello y al hacerlo el collar que  el actor  le había regalado en su décimo segundo cumpleaños - cuando tan sólo era un amigo más del cole-  se calló al agua. 
Martina no sabía nadar y cuando él  llegó ella aún estaba en el embarcadero gimoteando por la pérdida de su collar.

- No te preocupes lo encontraré.

Se zambulló en el agua y desapareció tras coger oxígeno suficiente como para una rápida inmersión.
Tardaba tanto en salir que Martina comenzaba a ponerse nerviosa... no salía a la superficie... los minutos pasaban y no había señales de Sebastián.   Un cuarto de hora después el  hombre salió a la superficie con el collar enredado entre sus dedos.

- ¿Como lo has hecho? 

- Ha sido complicado el fondo tiene demasiado lodo y...

- Como has podido estar tantos minutos sin respirar.

- He salido a respirar un par de veces...

- No has salido, yo he estado aquí y no te he visto.

- Si he salido Martina...   le colocó el collar alrededor del cuello de la joven, le sonrió, la agarró de la cintura con cierta timidez, la besó suavemente, sin prisas...


... ...



Dos meses después todas las revistas del corazón comentaban inesperada ruptura de los dos actores. Las desclaraciones de la actriz ante la humillante ruptuta del enlace. Los rumores del nuevo romance de Sebastián comenzaban a ser protagonista de las tertulias televisivas.  Nadie comprendía aquel remolino de sentimientos encontrados. Y todos querían saber el nombre de la nueva chica del actor, esa por la que había avandonado a la actriz de moda.
Sebastian había aplazado todos sus eventos y toda la prensa lo buscaba... Se sabía que si daban con él encontrarian  a la nueva chica del momento.


En algún lugar indeterminado, los dos difrutaban un amor real, sin poses ni fotocol, un amor sencillo... sin actuaciones ni paripés...



jueves, 14 de julio de 2016

... Más que dos carretas






Tiran más dos tetas que dos carretas.  Eso era lo que solía decirle su abuelo los Sábados camino de vuelta a casa. Carmelo lo iba a buscar a las afueras de la ciudad, solía escaparse los sábado en la tarde y si no hacía por ir en su busca no volvía a casa hasta bien avanzado el Domingo.


-Hijo... sé que no apruebas que tu abuelo pase el rato con estas mujeres de risas y amor fácil pero tiran más dos tetas que dos carretas...
Esa era la frase que su abuelo le repetía cada semana.
Alguna vez había ido a ese lugar, pero hacía años que no pagaba sus favores. Las chicas siempre lo acariciaban y le ponían copas mientras convencía al abuelo que era hora de volver a casa con su esposa.  La abuela lo tenía ya como caso perdido y decía que mientras la dejara tranquilla a ella bien estaba que hiciera sus cosas con esas pobres desdichadas.  Pero a la vez se preocupaba si por el exceso de alcohol se cayera en mitad del camino. Son las inconcluencias del amor cuando una esposa se convierte en madre...

Carmelo volvía a su propia casa después de haber dejado al abuelo con la abuela. Que siempre respiraba tranquila al verlos llegar pero refunfuñaba con un " me vas a matar a disgusto un día de estos, eres muy viejo para andar de putas"  Y él balbuceando contestaba mientras se dejaba acostar medio borracho... " si me dejaras tocarte las tetas no tendría que tocárselas a ellas"
Carmelo sentía lástima por la abuela, mujer sufrida, de otros tiempos, de esos que se debían al marido hasta que la muerte los separara.

Cuando llegaba a casa intentaba disimular sus copas de más, la mayoría de las noches las chicas le ponían las copas bastante cargadas.  Intentaba meter la llave en la cerradura pero era habitual que tuviera que hacer varios intentos hasta lograr abrir la puerta, subía las escaleras, con los pantalones medio caído  y con ganas de orinar, entraba presuroso al baño,  se quitaba la ropa y se acostaba en la cama.  Allí estaba Araceli, intentando no moverse para que él creyera que dormía despreocupada. Él aún con el recuerdo de las caricias de las chicas recordaba que solo ella era la mujer de su vida, la chica paciente y amorosa que supo ver su lado bueno, lo convirtió en el buen hombre que era y a su lado organizó su vida como nunca creyó poder organizarla. Araceli seguía siendo la muchacha de sus ojos, la que le robó el corazón.   Estar allí junto a ella cada noche era lo mejor que le podía pasar.  Se acercaba a ella, piel con piel, se agarraba a uno de sus pechos como si fuera parte de una montaña a escalar con miedo a caer al precipicio, le daba algún beso en la espalda o en el hombro y siempre le decía alguna palabra bonita.  Ella le preguntaba por el abuelo y él le confirmaba que ya estaba en casa, le contaba algo de lo sucedido y ella le escuchaba mirando sus ojos aún brillantes por el whisky.  Ella le acariciaba la cara y él la besaba. Carmelo quedaba dormido como un bebé agarrado al pecho de su madre, agradecido de tener a una mujer paciente que nunca gritaba ni realizaba venganzas de estas de mujer desdichada.  Se acercaba a su cuello y la olía  ¿ Me estás oliendo? susurraba Araceli con cierta sorpresa aún sabiendo que era algo que solía hacer.   Si, me gusta tu olor, hueles a almendras de macadamia.  Ella se reía y se estremecía al sentir su barba en el cuello.  

Se quedaba dormido pegadito a su cuello, siempre le gustó el olor que desprendían las mujeres, olor suave a feromonas, a veces el perfume lo estropeaba, los hombres  para él  todos olían  a lobos, no había distinción, pero en ellas todo era distinto, pero ninguna era tan deliciosamente atractiva y deseada como su almendra de macadamia.   En cambio ella tardaba en quedarse dormida, en aquellos momentos siempre pensaba con temor si alguna  vez su marido tendría necesidad de perderse en bares y deseos alejado de ella.





lunes, 11 de julio de 2016

Como hoja al viento





Ella era una chica dinámica, alegre y llena de entusiasmo pero tenía un alma solitaria. Nunca se sentía acompañada del todo, ni protegida por sus amigos, siempre tuvo que bandeárselas sola en cada obstáculo que le ponía el mundo, y creedme no fueron pocos.

Neptuno era un tipo extraño y no solo por su nombre, trabajaba en un comedor social en la capital, volvía a casa a eso de las seis de la tarde con una bolsita con su cena, decía que lo que comían sus clientes lo podía comer él.
Se duchaba y se sentaba en una terraza colindante a la de Sonia (aunque todos la llamaban coco), desde la terraza podían verse todas las terrazas del vecindario unas junto a otras separadas tan solo por un pequeño muro de metro y medio donde casi todos colocaban sus macetas o los juguetes olvidados de los pequeño de la casa.

Neptuno se despertó aquella mañana de Sábado con el sopor de un Julio que ardía. Tan solo llevaba puesto los calzoncillos que le regalaron los amigos en navidad, uno azul y rojo con la S de Superman.  Junto a él encontró a Coco, tan solo con esas braguitas francesas  turquesas con lunares pequeñitos en blanco.  En un acto casi de supervivencia alargó su mano hacia la mesita de su lado de la cama y puso en marcha el ventilador de la lámpara. Las aspas comenzaron a girar y en segundos el vientecito alivió su acalorada piel.

Coco dormía y él intentó no moverse demasiado para no despertarla.  Miró el reloj del móvil... las 8:05
No la había escuchado llegar, como casi todas las noches Coco había saltado el pequeño muro de su terraza y había entrado por la ventana del dormitorio de Neptuno como hoja al viento ya que él siempre la dejaba abierta para ella, se despojaba de su vestido de flores o de sus pantalones cortitos y camiseta de tirantes y se tumbaba con sumo cuidado para no despertar a su amoroso vecino.   A veces lo cogía de la mano para poder conciliar el sueño o se enroscaba en mitad de la cama acercando su cara a la cintura de él, lo olía mientras cerraba los ojos para dormirse en segundos, le gustaba el olor de Neptuno.

Cuando Coco despertó aquella mañana, Neptuno estaba cepillándose los dientes depués de haber salido de la ducha. Ella entró al baño con la melena alborotada, sin cubrir sus pechos, tan solo con su braguita francesa color turquesa con pequeños lunares blancos.  Buenos días Coco, dijo Neptuno con cierta energía. Ella le dio un beso en el hombro y le preguntó si podía ducharse.  Claro, si podía utilizar su  cama bien podía utilizar su ducha.  Entró en la ducha, se escuchó el agua caer.  Neptuno terminó su cepillado dental y se giró hacia la ducha apoyado sobre el lavabo.  

¿Quieres que te frote la espalda? 
 No, solo es para refrescarme un poco antes de volver a casa. 
Sabes que no me importa, ¿Estás segura que no quieres?


Durante unos segundos solo se escuchó el sonido del agua caer  sobre el cuerpo menudo de la muchacha. La puerta de la ducha se abrió y Neptuno entró, cogió la esponja que ella le puso entre sus manos y frotó con delicadeza la suave espalda de su vecina.

¿Te quedarás hoy conmigo?
¿Todo el día?
Si... todo el día

La espuma se deslizaba por la espalda, blanca y perfumada...

y podemos salir por la tarde
claro ¿donde quieres ir?
A la plaza, donde los helado, pero tienes que ponerte esa camisa
¿La de las Islas?
Si esa
Vale, ¿ Y tú te pondrás ese vestido?
El de rayas
No... ese no
¿el  amarillo?
Si ese
Vale

La esponja cayó al suelo de la placa ducha, el agua se llevó toda la espuma del cuerpo de Coco y Neptuno la abrazó por la espalda y  besó su cuello un instante mientras llenó sus manos con los suaves pechos de su muchacha. Salieron de la ducha antes de que el instinto despertara, aunque para Neptuno ya era tarde, se aguantó sus ganas para otro momento.

Vistieron la cama. Coco hizo el almuerzo mientras Neptuno arregló  la terraza, las macetas, las sillas las mesas, baldeó el suelo, echó el toldo  para que el sol no entrara demasiado a su hogar. Vio un poco de televisión después de hacer un par de llamadas por asuntos del trabajo.  Almorzaron arroz con verdura y vieron la película de sobremesa comiendo frutos secos, tomando café helado y galletas de chocolate. 

Y por la tarde a eso de las ocho él se puso los pantalones vaqueros con la camisa de las islas, con dibujos de palmeras y nubes blancas. Ella se puso su vestido amarillo, no muy escotado pero si muy cortito.  Fueron a la plaza donde  muchas personas coincidían para amenizar su tiempo libre mientras intentaban olvidar los 38 grados de temperatura. 
Ella se pidió un helado de vainilla con caramelo y él uno de menta y  chocolate. Coincidieron con algunos amigos de ellas y de él.  Aquél día tardaron en volver a casa, conocieron a Carmela una prima del amigo Hugo, simpática y charlatana, en mitad de la conversación les comentó algo como dando por echo de que eran pareja o matrimonio.  Ambos se quedaron en silencio, se miraron y esbozaron una media sonrisa pero aún sabiendo que no lo eran ninguno de los dos quiso aclararlo. 

Al llegar a la puerta de casa dados de la mano paseando sin prisas, Neptuno le dijo que entrara por la puerta aquella noche. Ella se rió mientras esperaba que él abriera la puerta de casa, subieron  a la parte de arriba, abrieron las ventanas para que se refrescara el dormitorio,  él le quitó su vestido amarillo y ella le desabrochó su camisa de las islas...





jueves, 7 de julio de 2016

El batallón Sagrado de Tebas




A veces hay que recordar la historia porque en ella está la verdad. Hubo un ejército, el más poderoso de todos, que cabio e hizo  historia compuesto de cientos de energicos y valientes hombres que se distinguían por ser un ejército de homosexuales.


El batallón sagrado de Tebas era una unidad militar de elite, que aparece por primera vez en la batalla de Tejira y que fue fundado por el aristócrata Gorgidas que decidió que podía tener  operativos una unidad de guerreros compuesta exclusivamente por parejas homosexuales.
Había razones para pensar que ese ejército fuera especialmente eficiente, para que este ejército saliera victorioso de prácticamente todas las batallas, y que no conocieron la derrota hasta el año 338 AC en la batalla de Queronea. El único que pudo derrotarlos fue nada más y nada menos que Alejandro Magno.

¿Que sentido podía tener un ejercito de elite compuestos por homosexuales?
Aquí puede haber cierta paradoja moral...

En la antigua Grecia a pesar de que se repudiaba  las relaciones  homosexuales entre adultos de cierta edad, se consentían, incluso se fomentaban  las relaciones homosexuales entre alumno y maestro. (Hoy nos parece una locura pero en aquellos tiempo era lo que se consideraba acorde a la moral).
En el campo de batalla, el echo de combatir, codo a codo, mano a mano entre el maestro y su discípulo, con los que además había una relación afectiva, incluso romántica,  eso les dotaría de un arrojo y fuerza especial para proteger a esa persona amada que estaba combatiendo a su lado, en el caso de que uno de ellos cayera en combate el superviviente iba a vengar su muerte con mucho mas coraje que si solo fuera un compañero de armas. 
El batallón Sagrado de Tebas se convirtió el algo legendario hasta en aquella batalla en que se dice que murieron 300. Donde hasta el mismo Rey de Macedonia obligó a mostrar respeto a este batallón de valientes.


Así que todos esos machotes, homófonos, saturado de testosterona que dicen las cosas que dicen deberían conceder mejor la historia para pensar de otra manera más acorde  a los tiempos.




domingo, 3 de julio de 2016

Escamas





Nunca tuvo nervio ni demasiada fuerza vital.  Ella era una de esas mujeres que agradan más al corazón que a la vista, que se cuelan primero por el alma  y después por los ojos. 

Ella se había acostumbrado a sentir ese hueco vacío que parecía estar entre el pecho y el ombligo que le recordaba lo complicado que resultaba.  
A veces, algunos días como hoy  se levanta con cierto peso extra, como si sus huesos pesaran más o como si sus pensamientos siempre tan volátiles hoy fueran piedras del mar profundo.  
Hoy despertó con los primero rayos de luz de ese sol tan lejano y necesario, hoy se sentía con esa carga que da el amor, esa opresión en el pecho, ese no se qué  tras la garganta dispuesto a salir tan pronto tuviera ocasión.  Hoy era uno de esos días en que sus escamas se volvían duras e impermeables, esperanzada en que eso que llaman amor y el cuerpo percibe como virus que debilita y perturba fuera tormenta pasajera que se alejara gracias a una buena dosis de realidad y cordura. Hoy era uno de esos días que ese hueco tan vacío de pronto se siente lleno; de momentos pequeños compartidos como sin darse cuenta, de pensamientos de mujer sencilla que sueña con cosas cotidianas. La soporífera mañana dominical la despertó con esas ganas, recordaba que esa noche había tenido esa clases de sueños y enredada aún entre el sueño y la vida se recordaba que debía  agarrarse a la vida real y no dejarse arrastras por las bonitas y suaves corrientes del romance imposible, aún así ella se dejaba llevar por la corriente templada y armoniosa...  pensaba en esas cosas que nunca tendría, en esa compañía  en las noches de verano, en  esos paseos sin planear, pensaba en las ganas de sentir sus caricias sutiles y sus besos risueños, de hacer el amor con el hombre que su corazón había decidido querer,  sentía que debía sacar todas sus ganas, todo su amor de aquel hueco que se llenaba como la marea del salvaje océano pero no sabía como parar una marea que bien se sabe es indomable. 
Hoy se afianza a sus escamas duras e impermeables. Se aferra a la vida real  e intenta se prevé sin éxito sacar todas esas cositas, todos esos pequeños tesoros que han ido llenado ese hueco vacío entre el pecho y el ombligo, todas esas piedras preciosas que seguramente serán piedritas del océano profundo, sin valor alguno que con el tiempo solo será arena seca de  desierto abandonado.  Se aferra a la vida real antes de que sus escamas de *Muerte Roja se conviertan en las de pececito de anémona... pero se prevé que todos sus intentos carezcan de éxito, cuando la marea sube solo el corazón puede pararla, no hay mente ni razón que la dirija, así que se deja llevar, recordándose que el amor tambien trae estos días y que junto a tantas cosas bonitas el amor tambien ... es sufrir.

Nunca tuvo nervio ni demasiada fuerza vita.  Ella era una de esas mujeres que agradan más al corazón que a la vista, que se cuelan primero por el alma y después por los ojos.





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*Muerte Roja es un dragón colosal. Literalmente todo su cuerpo es un arma en sí. Todo su cuerpo está fuertemente blindado con cuernos y un lineal de escamas sobresalientes de su cuerpo, lo que le permite al dragón perforar  y demoler enormes rocas de volcán,  Haciendolo practicamente invensible.... practicamente.