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Entra y siéntete en casa...

martes, 28 de junio de 2016

El pintor y la escritora






Él pintaba, le gustaba  tener siempre un lienzo donde plasmar todo aquello que llevaba dentro; dibujos llenos de color o en blanco y negro, dibujos con gente riendo y paisajes de verano o figuras abstractas carentes de vida y sentir, frías como la pena o la muerte. Así era él... lleno de luz y amor y de enfado continuo a la sociedad que nunca entendió sus rarezas bohemias.
Era silencioso y a ella le gustaban los hombres silenciosos.

Hacía tanto tiempo que no escuchaba esas palabras dirigidas a ella que durante meses intentó no creerlas, le daba miedo que fueran ciertas.  Temía que aquel hombre con mucho pasado y poco futuro la quisiera de verdad, porque ella era de querer, pero nunca tuvo demasiada suerte en esto del amor, nunca encontró demasiados hombres que la quisieran, al menos durante largo tiempo o tiempo indefinido. Por eso escribía sobre el amor, para ser amada por sus historias y por los personajes que las protagonizaban.

Ahora el pintor y la escritora compartían espacios robados en un mundo de verano, ella sabía que su amor sería de verano, al menos así quería planteárselo. El pintor no fumaba ni comía carne ni veía televisión. El pintor le gustaba ir a desayunar a esa cafetería de amplios cristales, volver a casa y  perderse entre lienzos y pinturas.
Algunos días, ella se sienta un rato en un patio interior, donde helechos y jazmines decoran ese trozo de espacio abierto. Observa a ese que la mira y se acerca y la acaricia manchándole la cara de azul cielo y le dice que la quiere y le roba un beso  y le regala una sonrisa con sabor a fresas del huerto. Ella se adentra en la cocina y le hace su arroz con verduras, su gazpacho y ese flan con galletas que tanto le gusta.


Se duchan uno junto al otro para quitarse el calor de la mañana, ella le ayuda a quitarse los restos de pintura y él le frota la espalda con delicadeza.  Almuerzan bajo el aire acondicionado, el saborea esa comida tan deliciosa, recuerda  silencioso casi avergonzado  los bocadillos que comió durante años antes de que ella llegara con su libreta de recetas.  Él la cuida, le ayuda a recoger la mesa, la anima para que deje para luego los platos sucios y van a tumbarse en la cama donde ríen juntos sin pensar demasiado más allá del hoy y del ahora....

Él se despierta tras unos breves minutos durmiendo tras caer exhausto de esa siesta de pecado, va a la nevera para coger el flan con galletas, ella está en el ordenador escribiendo  con sus braguitas de lunares  y una de las viejas camisetas de su amante.  Él se acerca y se sienta en sus piernas...

¿Qué escribes?, ¿Algo sobre mí?

Puede


Él le da una cucharada de ese flan, fresquito y suave...   Tras unos instantes él la vuelve a besar y le dice " Tus besos saben sabrosos,  ¿me quieres?"  Ella lo mira insegura....  ”Bueno... un poco"  Él se levanta y se sienta en un puf mirando como escribe y le dice medio en susurros, medio esperanzado  "Bueno, ya me querrás más"
Quizás si, quizás casi seguro no.  Pero eso solo lo sabe ella. Eso queda en ella y en su corazón de sangre Sious.







viernes, 24 de junio de 2016

Fundiciones





Hoy fue una de esas noches...  De intimidad y susurros, él mordió la manzana de la joven eterna, de la risueña con corazón de algodón de azúcar.  Ella mordió la manzana del paciente y atolondrado hombre de corazón de niño.

Se despertaron tarde como cada Sábado en la mañana, ella se quedó un rato largo mirándole, él se quedó en la cama junto a ella, abrazado  a su cintura y su vientre como almohada.

Ella pensó como había ocurrido, en qué momento de aquel ir venir, de aquella vorágine de risas y encuentros cotidiano el corazón de aquel hombre de enmarañadas ideas se había fundido en ella. 

Él pensó que era cuestión de unas risas, que aquella mujer sería protagonista de algún verano y parte de un otoño robado al calendario.  Intentó quitársela de la cabeza cuando notó que todas las mujeres, todas las mujeres del mundo comenzaron a ser invisibles para él. Quiso desprenderse de esa idea, pero el corazón de ella se había fundido en él.

...


En una terraza nocturna de su bar favorito. Rodeada de los amigos de aquellos días sus miradas se cruzaron  como si dos planetas de pronto se alinearan de forma excepcional, como estas alineaciones que se produce cada cientos de miles de millones de años.  Allí estaban uno frente a otro. Con miradas incrédulas  consientes del milagro cósmico. Se quedan quietos, intentando controlar una situación que saben que es incontrolable.  Se miran, él abre los ojos y gira la cabeza a un lado cual perrito que encuentra a su amo. Ella  sonríe y tapa con sus dedos su boca para que no se le escape eso que ha guardado dentro esos cientos de  miles de millones de años.  Él se acerca a ella y ella se levanta y le espera llegar y siente el abrazo, el calor que desprende el verdadero amor  y vuelve a escuchar su voz como si no hubieran pasado mil orbitas desde aquella última vez que por azar del destino sus mundos se alejaron.


Hoy fue una de esas noches...  De intimidad y susurros, él pensó como podía haberse alejado tanto de aquella mujer de corazón de niña, atolondrada y paciente.  Ella abrazada a él con su tórax como almohada pensó como había podido encontrarse nuevamente con aquel joven eterno, risueño con corazón de algodón de azúcar.

Y allí estaban después de mil años o eso les parecía a ellos, terminando aquella última botella que les quedó por compartir, allí estaban después de media vida buscando lo que nunca encontrarían mas allá de los límites de aquella cama y de sus cuerpos cansados de buscar lo que ya encontraron.  Y entonces ella cerró los  ojos y recordó que hacía tiempo que dejó de amarle, de pensarle, de añorarle pero seguía en ella, aquel amor lejano y olvidado permaneció todo el tiempo, cada día de su vida incrustado en ella en algún lugar entre la garganta y el ombligo.  Y entonces él entendió porqué siempre tuvo la sensación de estar huyendo y aquella mañana tenía la tranquilidad de estar tras una invencible fortaleza de amor y piel.  Después de mil años, a la distancia del azar y una mirada había vuelto a casa.





martes, 21 de junio de 2016

Last day






Un día te levantas así sin más, como todos los días de tu vida adulta, lleno de tareas y preocupaciones sin saber que es el último día de tu vida.  Porque la vida se va de golpe, como un frenazo en una carretera secundaria. Se para en seco y descubres que aquello que parecía tan importante no lo era, que siempre hubo tiempo para hacer y decir otras cosas.
Y hoy despertaste en una  dimensión nueva con esa sensación de sábado por la mañana a los 10 años, sin más pensamientos que pasarlo bien y  divertirte con los amigos. 


Y por un momento quieres volver a casa, para decir eso que era tan bonito y que siempre guardarte para ti. Pero ahora los espejos no te llevan a casa, y confundido esperas ahí en lugar indeterminado y nuevo. Donde recuerdas cada momento amable y sonriente de tu vida, donde lo recuerdas todo nítidamente menos ese día horripiloso que supistes lo que era eso de morir.



viernes, 17 de junio de 2016

Agotamientos




Estaba hasta el gorro de esta espiral de inmundicias y consumismos que era esto de vivir bien en este primer mundo de locos.  Levantarse a las cinco de la madrugada, trabajar tras un monitor, papeles y teléfonos ardiendo esperando ser contestados. Salir del trabajo para gastar un poco de dinero, llegar a casa y como un zombie no apreciar lo que está en su vida porque el cansancio solo le hace llegar a duras penas al colchón para volver a levantarse a las cinco de la mañana. Esperar el fin de semana como el que espera las mil maravillas, para que cuando estás en ese Sábado descubrir que estás demasiado cansado, te levantas tarde y te vas con los amigos, pillas una buena cogorza, si hay suerte duermes con una mujer al lado y el domingo... resaca y a la cama temprano para estar a las cinco con las botas puestas.


Si, esto era el primer mundo, donde todo está al alcance de tu mano, donde teniendo pasta en los bolsillos y un trabajo estable todo es fabuloso... Pero él no lo veía claro, se levantaba de madrugada algunas veces y fumaba en el balcón de casa... a veces deseaba que todo,  todo este mundo que nos habían echo creer que era la panacea, maravilloso mundo de zombies organizados, como ejercito de hormigas en un hormiguero se fuera a la mierda.







martes, 14 de junio de 2016

Primaveras






Primavera

La representación del renacer, de las nuevas oportunidades, de otra etapa para el alma. 

Cada estación del año nos recuerda que nada es para siempre, que cuando algo termina es porque algo nuevo está empezando.

Y que cada situación en nuestras vidas tiene su lado positivo y su lado negativo, es cuestión de decidir en qué lado nos enfocaremos. 

La
primavera nos despierta aquello que estaba dormido durante el invierno cuando el cuerpo, mente y alma estaban recargándose de energía para ver todo de una manera diferente.

¡Despertemos! 




viernes, 10 de junio de 2016

Calzada de Gigantes




Cuenta la historia que había dos gigantes, uno de Irlanda (Finn) y otro de Staffa (Bennandoner), que se llevaban muy mal y continuamente se tiraban rocas.
De tanto tirar rocas se formó un campo de piedras sobre el mar. El gigante escocés decidió pasar el camino de rocas y derrotar a su adversario, pues éste era más fuerte que el otro.


La mujer del gigante irlandés (Oonagh) vio cómo venía el gigante escocés, así que decidió vestir a su marido de bebé. Al llegar el escocés y ver que el bebé era tan grande, pensó que su padre sería el triple de grande, así que huyó pisando muy fuerte las rocas, que se hundieron en el mar para que el otro gigante no pudiera llegar a Staffa.




sábado, 4 de junio de 2016

Focalizaciones





Has de sanar todo el resentimiento que alberga tu corazón, vas a explotar de dolor. - Le dijo ella con esa mirada de amor oculto - Lo que tienes que hacer es olvidar. Vive el momento actual; aquí y ahora, en tiempo presente. Todo lo que pasó no existe, ya no te sirve a día de hoy, lo que pasará aún no lo sabes, no lo has creado. Por lo tanto  focalízate en este precioso presente y trata de hacerlo lo mejor posible. Si alguien es para ti, lo será de corazón y nadie podrá hacer nada al respecto. Si alguien te ama, lo sabrás con solo mirarle a los ojos. 

Confía en ti y en los que te aman. Disfruta de este día y borra de tu mente y de tu corazón cualquier reproche existente.

Él cerró los ojos un instante. Deseaba volver a la vida que el desamor y la desgana le había arrebatado. Sintió la mano de la persona que le acompañaba en sus días en aquel momento. No quería enredarse, no quería romperle el corazón como se lo habían roto a él... lo que no podía imaginar aquél hombre es que ella no tenía corazón desde hacía mucho tiempo... Y que en las cuestiones del corazón,  nunca se sabe quien es Caperucita y quien es El Lobo... NUNCA