Páginas

♥
Entra y siéntete en casa...

sábado, 30 de mayo de 2015

Creación II



Siempre había sido una niña muy bonita, una muchacha sexy y atractiva, deseada y soñada por todo hombre que se le cruzaba en el camino.
Sin embargo, ella enfocó su vida en las amigas y en los estudios, después en llevar a cabo su sueño de montar una empresa de moda textil que finalmente se derivó a la lencería. A los 31 años era la directora de su propia empresa nacional.  Trabajaba duro, se llevaba todo el día en su oficina. Su próximo proyecto era el lanzamiento al mercado internacional.
Había tenido un par de relaciones, pero le exigían un tiempo que no tenía. Los dos eran hombres de negocios, audaces y con ganas de subir a la cima antes de los cuarenta para poder vivir la vida a partir de entonces  con las rentas que le daban sus negocios.


Cuando Snow conoció a Bruno. Ya superaba los 36 años. Ya tenía su vida consolidada y aún no había perdido el encanto. 
Bruno apareció de golpe. Snow  había entrado a la "Boutique del pan" para comprar ese pan de semilla que tanto le gustaba y justo al salir Bruno la abordó para pedirle que si podía hacerle el favor de quedarse con su bicicleta un instante, sólo iba a comprar el pan y tardaría dos minutos. 
Aquellos dos minutos con la bolsa del pan de semilla en una mano y la bici de un desconocido en la otra le  hizo recordar que ella solía recorrerse el pueblo de los abuelos en bici. 

"Gracias, y perdona por haberte abordado de esa forma" 

Año y medio después de aquél encuentro Snow abrió los ojos justo al sonar el despertador. Deslizó su mano fuera de la cama para apagarlo. Bruno le dio los buenos días, ella le sonrió y le dio un beso antes de ir  a la ducha.
Aquella mañana Bruno le tenía preprarado el café como de costumbre al salir de la ducha, hablaron de los planes que tenían para ese día. Ambos querían llegar pronto a casa, para pasar la tarde-noche juntos. "Si puedo me paso para almorzar juntos" Propuso Bruno.  Justo en ese momento Snow sintió el mismo escalofrío de mañanas atrás.  Un ligero mareo, un repentino sofoco, un sudor frío volvió a su frente. Tuvo que apresurarse para poder vomitar en el fregadero.

"La úlcera de estómago me está dando otra vez la lata"

"Deberías ir al médico, ¿quieres una infusión?"  
Bruno como era consiente de la dejadez de ella para ir al médico antes de que saliera por la puerta para ir a trabajar ya le había tomado cita vía internet.


*

El Sábado por la mañana Snow se levantó tempano, cuando Bruno se levantó a eso de las 9 y media de la mañana la vio en ropa interior y una ligera camisa de gasa  con estampado de flores. Bruno se sentó  en  una de las banquetas de la mesa de la cocina. "Estás mejor?"

"Si, puede que no sea la úlcera Bruno"

"El qué entonces?"

Snow le pasó un predictor  que Bruno miró como si fuera algún aparato alienígena imposible de descifrar. 

" Estoy embarazada Bruno"

"Que vamos hacer??? Quiero decir, tendremos que buscarle una habitación y preparar la casa para el niño,  tenemos que comprar un montón de cosas.  Esto es increíble, fantástico.  ¿Para cuando llega? ... en invierno, bien... anularé el viaje de la campaña de navidad, o que vaya Alfredo que siempre se queda con las ganas de acompañarme.  Tu tranquila cariño,  Estás bien,  necesitas algo, quiere que vaya a comprar algo..."

Snow se había limitado a mirarle, a sonreír ante la explosión de nervios y emoción de Bruno.  Era consciente de que su vida cambiaba radicalmente desde ese momento, por un momento pensó en su figura, sería imposible a su edad recuperar su silueta... pero eso era algo ínfimo para su verdadero miedo a  ser demasiado mayor para ser madre, a que algo saliera mal.

"¿Qué te pasa?" Bruno la envolvió entre sus brazos al verla con los ojos vidriosos por la emoción.
Ella fue sincera y le confesó todos sus miedos.

"No tengas miedo, todo saldrá bien, estaré contigo siempre... " Hizo una pausa para mirarla un instante a los ojos  "Porque estás contenta no? con tu embarazo, conmigo..."

"Claro, que estoy contenta. soy tan feliz que tengo la sensación que vivo la vida de otra persona, porque eres un regalo en mi vida, nunca hubiera imaginado que alguien me quisiera tanto."


"Que tontita eres" le dijo de una forma cariñosa, sintiendo la fragilidad y la incertidumbre de la mujer más cariñosa y atenta que había conocido  en su vida. "Eres una bendición en mi vida y ahora te has convertido en una Diosa creadora de vida"
Le dio un beso tímido seguido de otro mas apasionado. Guardaron los miedos en un cajón y volvieron a hacer el amor, despacio, sin tiempo, como si el mismo centro del universo  se encontrara en aquella cama, como si una nueva explosión cósmica provocara la creación de un nuevo universo,  un nuevo mundo, una nueva vida. 






miércoles, 27 de mayo de 2015

Creación

Ella estaba cansada, había dejado de trabajar hacía un mes y esperaba pacientemente los días con los pies hinchados, sin apetito alguno y rebosada en cremas antiestrias.
Él trabajaba a deshoras, tenía proyectos nuevos. Llegaba a casa animado y dispuesto a darle mimos a Snow y a la pequeña que portaba en sus entrañas. 
Clarita la hija de Alfonso -el recepcionista del edificio- la ayudaba en casa, era una chiquilla de 19 años recién cumplidos, risueña, amable y dispuesta en las tareas domésticas. Era una ayuda temporal y nadie mejor  que una chica conocida y de confianza.

Pronto llegaría la pequeña, el vientre prominente no podía ocultar la plena actividad del ser que lo ocupaba, sus movimientos eran visibles con frecuencia. Bruno solía acariciarla mientras sentía la presencia de su hija.  Le hablaba y le decía cosas bonitas para que reconociera la voz de su papá.  Daba toquisitos en el vientre de su compañera, como una especie de código secreto, la pequeña desde el vientre, hacía sobresalir la mano o el pie con una especial complicidad porque sólo cuando él le daba aquellos toquesitos tenía aquella respuesta.

Snow solía tumbarse pronto, a primeras horas de la noche en el sofá y ver alguna película o documental en el canal de pago, a veces ojeaba los correos en el portátil y llamaba a su secretaria para conocer los entresijos de la empresa.  
Bruno la observaba, aún hinchada y prominente no perdía su sensualidad. Ella se sentía  cómoda y arropada,  nunca hubiera imaginado aquel vínculo con un hombre tan especial, sensible, cuidadoso y peculiar.  Un hombre que pese a no haber perdido  las ganas de intimidad,  en cuanto el cuerpo de su compañera obtuvo una razonable prominencia, en cuanto conoció el rostro de su niña en una  de las ecografías,  justo entonces  dejó de buscarla, dejó de adentrarse en las entrañas de  la mujer que amaba, no quería mancillar el templo de su hija en actos carnales.  Se tumbaba junto a su compañera que se acostaba antes de media noche, el último trimestre estaba siendo agotador, no importaba que fuera demasiado temprano o el partido mas esperado de la liga de fútbol se retransmitiera en abierto.  Siempre se tumbaba junto a ella, juntos esperaban el momento en que su pequeñita quisiera llega a casa... mientras, buscaban nombre e imaginaban la vida con su hija, esa que tanto quisieron y soñaron y que tanto tardó en llegar.






lunes, 25 de mayo de 2015

Flores en un sobre



No tengas miedo de mis letras. Nacen del más puro sentimiento, incondicional, tan puro e inocente como iluso y espontaneo.

No sé que tormenta ha sido la que te ha traído a mi isla solitaria. A mi pequeño paraíso de fantasías y ensoñaciones. Has llegado sigiloso como la brisa en primavera. Silencioso como el sol templado de las tardes de Abril. Suave como el algodón de azúcar de las ferias de pueblo.
No te vi venir, y ahora estás aquí llenando mis espacios vacíos, me enredé en tu mundo de retazos, de poquitos, de los restos de tu propio naufragio, crezco a tu lado, siento que soy tuya sin anillo ni títulos.
Es fácil perdernos en silencios y escondernos de la vida, tan fácil como quererte, sin porqués, sin excusas y sin miedos, y te invento aquí en mi cama, como si fueras otoño, noche de lluvia o domingo en la mañana.
Cuando las palabras se acababan y las noches solitarias me abrazaban,  justo ahí y justo a tiempo llegaste tú, a alimentar con luz mis sentimientos, a pintar mis sombras de colores e iluminar mi vida con tu vida, pintando remolinos en mi ombligo, mariposas en mi pelo, y llenarme los ojos de estrellas y deseos, creando de este amor un jardín bajo mi piel...

No tengas miedo de mis letras.  Nacen del más puro sentimiento  que nada pide a cambio, no quiero que se marchite en mí como efímeras flores de primavera, no quiero que se olvide sin haber tenido constancia de este amor atolondrado, no quiero amordazar realidades, porque hoy desperté con la certeza que  cuando la poesía se me acaba, pienso en ti y mis letras brotan como agua del Ganges, porque eres mi otoño, eres el manantial de donde me sacio y el cobijo de mi alma peregrina.






viernes, 22 de mayo de 2015

conciencia




Javier entró en casa de su amigo.  Era casi medio día pero sabía que él estaría sobre su viejo colchón de muelles gastados.  Cuando llegó a la habitación lo vio tumbado, fumando y con los ojos aún adormecidos por su insomne noche.  Javier se sentó en una silla en un rincón de la habitación. Se quedó en silencio, mirando con impasibilidad al que yacía como perro abandonado...

"Sigo sin dormir, me tumbo en este colchón de mierda y pienso en mujeres, tío... algunas llevan tu nombre, como una bala, o un clavo en la carretera"

"Tienes que salir de esta mierda, del gueto que has convertido tu vida"   Javier se relajó y le cogió uno de los cigarros que sobresalían de la cajetilla.

"Sólo hay un gueto tío... una cloaca en mitad de la nada, en mitad del espacio exterior, una pelota azul  okupada por unos animales  con delirios de grandeza"

Dio una fuerte calada y expulsó el humo despacio, haciendo dibujos circulares con aquel humo,  sentía que la vida se le escapaba entre  sus dedos y que el futuro estaba detrás de él, todo lo que hiciera en su vida anónima no serviría de nada.






miércoles, 20 de mayo de 2015

Un hogar





Cinco continentes, 
cuatro océanos,
tres colores para crearlos todos,
dos millones de ciudades...
y su sitio no podía ser otro
que entre los brazos de ella.





lunes, 18 de mayo de 2015

Las cartas de Toby



Erase una vez un abuelo que todos los días iba a recoger a su  nieto al colegio junto a su cachorro Toby. Al salir de clase, camino a casa siempre se quedaban un rato en el parque hasta la hora de comer. Cierta mañana mientras el pequeño estaba en la escuela, el anciano se dio cuenta que Toby no se movía, ya no ladraba, ya no podría jugar nunca más, el cachorro había entrado en el Gran silencio.   
El hombre comprendiendo que su nieto era demasiado pequeño para entender la muerte, deseando evitarle cualquier sufrimiento, ideó un plan...  Rápidamente cogió un lápiz, un papel y escribió algo que metió en un  sobre. Y con la carta en el bolsillo fue a recoger al pequeño.

Cuando el pequeño salió de la escuela y no vio su mascota enseguida le preguntó al abuelo por Toby.

"Abuelito donde está Toby"
"Pues no sé hijo mío, esta mañana encontré la caseta vacía y esta carta en su interior, va dirigida a ti y quizá deberías leerla"

El pequeño con cara de asombro coge la carta y lee.

"Hola, soy Toby, verás... esta mañana sentí que esta caseta se me hacía pequeña, así que sentí mucha curiosidad por ver el mundo. Por lo que he decidido salir de viaje, irme de vacaciones unos días, por favor no te preocupes por mi, te prometo que allá donde esté te escribiré una carta contándote lo que veo... No esté triste, Te quiere. Tu amigo"


El niño mira a su abuelo con asombro y le dice a su abuelo 

"Abuelito, Toby se ha ido de Vacaciones!!! Donde habrá ido? Cuando regresará?"
El anciano encogiéndose de hombros dice "creo que deberemos esperar una nueva carta para saberlo"

Así fue como al cabo de un mes el niño encuentra una carta firmada con la huella mojada de un perro. Muy contento va a buscar a su abuelo, la abre...

"Hola, soy Toby
verás, estoy en Venecia, no te lo vas a creer, aquí las calles son de agua, ayer te vi, montado en una góndola. Te quiero, te volveré a escribir"

El niño mira a su abuelo y le dice
"Abuelito...Toby dice que está en Venecia y que me vio montado en una góndola, como puede ser eso?"
El hombre se encoge de hombros y le dice 
"la verdad es que no lo sé, tendremos que esperar otra carta"

Al mes siguiente encuentra otra carta en el buzón, la abre...

"Hola, soy Toby
Verás, estoy en la India, no te lo vas a creer, aquí la gente se sienta de una forma muy rara, llevan turbantes en la cabeza y se pintan un lunar rojo en la frente. Sabes, te vi ayer mientras te bañabas en la orilla del río Ganges. Te quiero, te volveré a escribir. Tu amigo"


Y así al mes siguiente otra carta...

"Hola, soy Toby,
Verás, no te lo vas a creer, estoy en China, aquí la gente se levanta muy temprano para practicar en los parques una danza que llaman Taichí... Te vi ayer cuando danzabas con ellos. Te quiero. Tu amigo"


Así cada mes el pequeño fue recibiendo cartas de su mascota. Hasta que cierto día el abuelo cayó enfermo y ya no pudo levantarse más, así que mandó llamar a su nieto y le pidió que abriera la puerta del armario. Cuando el niño lo hizo, salio del interior un cachorro que pronto empezó a jugar con él subiéndose por sus pies, mordisquearle sus calcetines,  muy contento el pequeño abrazó a su cachorrito y miró a su abuelo sonriendo. El abuelo que ya se le escapaba la vida le dijo:

"Mira hijo mio, es Toby"
Pero el niño examinado bien al cachorro respondió:

"Pero... como va a ser este Toby, si es mas pequeño, no se parece nada a él, Toby era blanco... no puede ser Toby"

El abuelo gastando las últimas fuerza que le quedan le pregunta...

Acaso no puedes quererle como a Toby

Si abuelo

No vas a jugar con él como jugabas con Toby

Oh si abuelo, claro que jugaré

Y no será para ti tu amigo como lo era Toby

Claro que si!!!

Entonces hijo mio no te fijes en la forma, sino en la esencia que guarda esa forma.
El niño sin entender demasiado el significado de esas palabras salió al jardín a jugar con el cachorro. El abuelo aquella misma noche entró en el Gran silencio. Y murió.

Al día siguiente una última carta esperaba al niño en el buzón:

"Hola hijo mío, soy tu abuelo
Verás, como Toby hace años, esta caseta se me ha echo pequeña. He tenido que salir de viaje para ver otros mundos, otras galaxias, igual que él a donde vaya te veré en otros cuerpo, otros lugares, incluso tal ves en otros tiempos, porque te llevo en mi corazón, y llevándote en mi corazón puedo verte en todas partes, hijo mio, todo en esta vida cambia, pero la esencia es la misma, porque el amor verdadero es para siempre y va más allá de las formas. Por eso no estés triste. Porque si me quieres, me verás en otros lugares, vistiendo otros vestidos y calzando otros zapatos pero seguiré siendo yo.  Porque la muerte no puede vencer  al amor "






Historia que formará parte del LIBRO DEL TAI-CHI AL TAO. ESPIRITUALIDAD Y MÍSTICA EN LAS ARTES MARCIALES.



viernes, 15 de mayo de 2015

Esperas


Sofia vivía en un ámbito rural, en una casa centenaria, donde había nacido su abuela y su madre, donde nació ella y donde pensó que nacerían sus hijos.

Aquella tarde de finales de Mayo, el mes de Mayo mas caluroso que alcanzaba recordar, se sentó en su porche, sentía como algo le oprimía el pecho, miedo, añoranza, aquella incertidumbre le hizo recordar aquella tarde de Septiembre quince años atrás.

Se recordó sentada en los peldaños del porche, con la mirada fija a la carretera de albero, esperando llegar a su perro Rocco, cuando llegó de la escuela ya no estaba en casa, no era la primera vez que saltaba las vallas y marchaba todo el día para explorar territorios nuevos para él.  Cuando llegó la noche y Rocco no volvió supo que no lo haría nunca más.  
Su padre se sentó junto a ella y le dijo que volvería, habría encontrado algún entretenimiento pero en algún momento se acordaría de su hogar. Sofia lloró desconsoladamente, se fue a la cama sin cenar y pasó largo rato asomada por la ventana esperando verle llegar, con sus patitas blanca, con su oreja negra, aunque ya a esas horas el camino no se veía.

Aquella tarde de finales de Mayo tenía esa misma sensación, miraba el camino ya asfaltado y perfectamente iluminado, miraba tan lejos como le alcanzaba la vista, hasta la curva de la casa de los franceses.  Cuando el sol se perdió entre los árboles y las sombras se fueron alargando esperaba ver las luces de su coche, pero los minutos fueron pasando y el cansancio del día la vencía a pesar de su incertidumbre y el sopor de un Agosto que se derramaba en un desconocido Mayo.    Se fue a la cama sin cenar, miró un momento el camino desde la ventana de su dormitorio por pura inercia y se tumbó en la cama, teniendo la certeza de que Bruno como Rocco nunca volvería. Con la certeza que amar duele, en el pecho, en las entrañas, en los huesos, hay que ser valiente para amar y no morir en el intento.





miércoles, 13 de mayo de 2015

Oasis nocturnos



Te siento como si fueras mi noche,
cuando duermo te imagino aquí, en mi pecho, queriéndome.
Y si quiero te imagino despierta acariciándome, o dormida, soñándome.
Entonces me acuesto en tu lado, me acoplo a tu espalda... y así despacito, me abrazo a tus sueños.




lunes, 11 de mayo de 2015

Desiertos de hielo




Me cansé de echarte de menos durmiendo
 en la misma cama,
separados por hielo.
Nos alejamos tanto que no se necesitó
decir adiós para saber que se acabó.



jueves, 7 de mayo de 2015

Amsterdam



Felix había pasado mil veces por aquella calle, que era la calle donde vivía. Ese día giraba la esquina más tarde de lo habitual, había oscurecido y todo estaban en sus casas, con sus familias compartiendo los últimos momentos del día.
Los lloros de un perro alertaron su deambular, salían de un cubo de basura que descansaba junto a la puerta del jardín de una de las casas de su calle.  No pudo evitar abrirlo, allí estaba tirado como basura, un cachorro de perro ensangrentado y malherido. El perrito gruño y aulló de dolor haciendo que una mujer saliera de la puerta de la casa   y preguntara con cierta desconfianza "que ocurría".

"Hay un perro herido en tu cubo de la basura"  Explicó Felix sin alzar la voz 

"Que dices..."  La mujer no disimuló su sorpresa y espanto

Felix respondió enseñando al perrito y sus manos impregnadas de la sangre del cachorro.

"Entra"

Felix entró en la casa que olía a ambientador; madera, mar y algo que no identificaba.
La mujer lo curó con cuidado, y lo identificó como un perro de la raza pit bull. " ¡ Eso es un perro peligroso !" Exclamó Felix  "Peligrosas son las personas que los tiene y le hacen estas cosas, este perrito es una delicia ¿No lo ves?"  Y le dio un besito en la cabecita.

Después de un rato, cuando el perro ya estaba atendido, la mujer actuó de una forma correcta a la vez que insinuó que era tarde.
"Yo no me puedo quedar con el perro!!!  Trabajo por las mañanas y cuando llego a casa son las 5 de la tarde "

"Yo trabajo de noche  en el hospital, llego por la mañana para dormir, no puedo hacerme cargo de un animal"

"Lo dejaré en la perrera"

"lo matarán en 7 días sino encuentran a alguien que se haga cargo de él"

" Y que hacemos!!!"

"Podemos compartirlo... yo me lo quedo de día y tú de noche"

"Pero hoy no puedo quedármelo, vendré mañana sobre las cinco"

"De acuerdo.. pero tendrás que buscarle un nombre..." Dijo la mujer justo en el momento en que Felix salía de la puerta del jardín



Meses después Felix y Teresa compartían a Amsterdam como si fuera el hijo que ninguno de los dos tuvieron. Amoldaron sus horarios para que el pequeño  Amsterdam no se quedara nunca solo. Aquel vínculo los sacó de sus egocéntricas vidas, los devolvió a la vida compartida, y poco a poco no podían hacer nada sin consultárselo uno al otro, aunque nada tuviera que ver con Amsterdam.
Aprendieron a conocerse, ninguno de los dos eran ángeles, ambos tenían sus sombras, un pasado que no querían recordar pero que terminaron confesandoselo uno al otro. Como si confesando sus más oscuros episodios en esta vida aspiraran a la redención y a una segunda oportunidad que sin duda llegó de la pata de Amsterdam.

La primavera llegó con fuerzas, las temperaturas eran agradables y decidieron quedar para merendar en la cafetería del parque central. Cuando llegó Teresa, su amigo ya estaba sentado en una de las mesas junto al perrito,  ladró al verla llegar aún estado a una distancia considerable.  A Felix le gustó los pantalones de lino color celeste que portaba su amiga, la camiseta de manga corta con una leyenda que rezaba "hagamos el amor y no la guerra" pasó inadvertida.

Se saludaron y pidieron al camarero que no tardó más de un minuto en atenderles.
Hablaron de lo que acontecía el día. Felix descubrió los brazos de Teresa espantado, intentaba no mirarlos y centrarse en la conversación, en Amsterdarm o en su café demasiado caliente.

... " Eres la primera persona que no me pregunta sobre mis brazos al instante de verlos"  Comentó mientras se dirigían a casa

" Pienso que es algo que no me incumbe"

"Fue hace mucho Felix, en otro tiempo, cuando no me quería... ahora soy otra persona " explicó con tono triste mientras se pasaba la mano por decenas de lineas cicatrizadas del antebrazo.

"lo sé" 

Felix siempre había querido mantener las distancias, por  costumbre, por respeto. En aquel momento cogió la mano de Teresa y ella se la aceptó, pasearon hasta casa cogidos de la mano.  No aspiraba a más, no aspiraban a más... no querían estropear su amistad con capítulos románticos, los dos sabían que eran capítulos complicados, a los dos le habían tocado esa clase de amores, esos que sólo se pueden quedar en el corazón y nunca en sus vidas...







martes, 5 de mayo de 2015

La dueña del Reino


No necesito Rey, ni duque, ni señor
no necesito príncipes azulones, desteñidos por el uso.
No busques en mi la mitad que te falta,
porque yo...
no la tengo





sábado, 2 de mayo de 2015

Costumbres


Amaya sabía que su vecino Américo no conciliaba el sueño con facilidad.  Ella tenía un horario de trabajo complicado e irregular. El almacén de frutas sólo cerraba cuando todo estaba repuesto para el día siguiente.
Él nunca se lo había pedido, pero tampoco comentó que no quería su compañía. Era un hombre no muy hablador.
Amaya llegaba a casa, se daba su ducha y cenaba algunas frutas que había cogido del trabajo. En muchas ocasiones ya en la cama pensaba en su vecino, estaría en la penumbra de su dormitorio mirando al techo buscando un descanso que le costaba obtener.  A veces el cansancio de la mujer hacía que no pudiera reaccionar, ya que caía rendida  en su alcoba, abatida por su propia soledad nocturna, pero otras noches, pensaba en él y entraba por la ventana de su dormitorio,  como un ser  nocturno con desconocidas intenciones.



En la penumbra de  su dormitorio, Américo se volteaba para mirar los números iluminados del despertador, marcaba un poco más de media noche, sus ojos se aseguraban de que la ventana estaba entre abierta...

Cerró los ojos para descansar la vista e intentar relajarse... Él siempre la sentía llegar, escuchaba a trueno -el perro del vecino- que ladraba intuyendo movimiento en los patios, sombras que se movían entre los rosales y las margaritas de los macetones. Amaya entraba sigilosa, deambulaba entre la penumbra del dormitorio, bordeaba la cama y se tumbaba a unos centímetros de Américo, entonces, el hombre cerraba los ojos y soñaba, pero antes la miraba, así, sin decirle nada, hablándole con los ojos exhaustos de palabras. Como si todo estuviera dicho, como si la intensión fuera clara,  como si el hambre viviera encarnada en la mirada. Y ella lo miraba así, diciéndole todo sin decirle nada.

Cuando el sonido del despertador le hacía abrir los ojos, se descubría en la soledad de su cama, entre el desorden de su cuarto. Pensaba durante un par de segundos antes de levantarse si las visitas de Amaya eran productos de sus ensoñaciones o eran reales como la necesidad de sentirse acompañado...  así era como instintivamente buscaba entre la almohada alguna de las plumas que se caían de su melena, esas plumas que colgaban de sus mechones como vestigio de la vieja magia, esa en la que nadie cree, esa que nadie escucha, la que trae los vientos. Siempre la encontraba, la cogía con ciudado y se las devolvía en algún momento, ella le sonreía y él le daba las gracias.