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Entra y siéntete en casa...

jueves, 30 de abril de 2015

Corazón abatido



Ha conocido los amores precipitados,
suprimiendo los preliminares,
eligiendo las prisas,
los te quiero a primera vista,
las cremalleras atropelladas,
el deseo exprés del aquí y ahora...
de igual forma, los desquiso a contrareloj,
para abolir los desengaños, las ausencias y los vacíos, esos que la convirtieron en la mujer que es; incrédula, con alma inhóspita, lengua de caramelo y corazón de bromuro.
 Ha conocido algo nuevo... sabe que es el mismo cuento pero esta vez se le antoja un nuevo juego...
Esta vez  irá todo a fuego lento.








martes, 28 de abril de 2015

Corazones de cristal


Un arco que cruje
una lengua de fuego
La marea que sube
El hielo reciente 
Una serpiente
La bestia herida
La adoración de una bruja
...El corazón de una mujer es como la rueda que no para de girar,
Amar a una mujer es como cabalgar por el hielo a un potro de dos años,
o navegar en un barco sin timón...
El corazón de una mujer es de cristal, tan transparente como frágil.







sábado, 25 de abril de 2015

Tormentas


El viento se arremolinó levantando la tierra de las calles, haciendo volar algún periódico olvidado, sacudió con fuerza  las sábanas de los tendederos.  Lis salió presurosa de la ducha para cerrar la ventana del salón, la había dejado abierta  tras su escueto y solitario almuerzo.
La tormenta se acercaba, comenzaba a descargar con fuerza sobre su pequeño hogar en uno de los barrios más antiguos de la ciudad.
Se puso la camisa preferida para estar en casa y los pantalones cortos, a pesar de la tormenta, la temperatura era bastante agradable.   La tetera empezó a silbar con fuerza anunciando que el agua para su infusión ya estaba hirviendo.  Retiró la tetera del fuego y en ese  momento dieron unos golpes a la puerta de casa. Sabía quien era, sólo Nicolás ignoraba el timbre y daba esos golpesitos con los nudillos de su mano.

"Hola"
Lis se echó aún lado para dejar entrar a su vecino.

"vengo por el libro" Anunció dando una escusa perfecta para visitar a su amiga.

"Estaba preprarandome una infusión, ¿ te apetece?" Lis eligió una de las tazas mas bonitas y las colocó en la mesa.
"Preferiría té..." Dijo Nicolás ya sentado en la silla jugando a malabares con la pequeña cuchara.

"¿Que tal el trabajo?  

"El trabajo bien, la carretera un infierno, estuve una hora en una caravana para salir de la ciudad, hubo un accidente. Estaba la policía y la ambulancia atendiendo un par de coches, la verdad es que se me puso el cuerpo malo..."

Tras servir los tes se sentó la muchacha escuchando a su vecino. Apoyó la palma de la mano sobre la sien.  Se le notaba triste, preocupada, estaba sin estar...
Nicolás paró su verborrea, se quedó en silencio, la lluvia golpeaba con fuerza los cristales de la ventana, bebieron envueltos en ese silencio de palabras mientras el viento arrastraba todos recuerdos de una primavera temprana.

" ¿ Qué te pasa Lis?"
Ella respondió con una mueca y un gesto de no saber.

"¿Quieres que te seque el pelo?

"No... ya casi lo tengo seco"

"Pero si te lo seco quedará mejor, eso dices siempre. Venga, no seas perezosa"

Nicolás se sentó en el sofá-cama del salón, que por alguna razón estaba abierto en modo cama. Lis se sentó en el suelo entre las piernas de su amigo y se dejó secar el pelo con su secador nuevo, ya que el habitual dejó de funcionar hacía varios días.

"Te haré una trenza, para que no se abra demasiado el pelo al dormir..." Nicolás atusaba la melena de su vecina y enredaba sus dedos entre los largos mechones, escuchaba como le contaba los entresijos de sus dudas, de los avatares de su porvenir inmediato.

La oscuridad de una nueva noche  comenzaba a cubrir la ciudad, los destellos de los relámpagos de la tormenta cada momento se hacían mas luminosos por el predominio de las sombras.
Nicolás sabía lo mucho que le asustaban las tormentas, Liss sabía que a su vecino no le importaba tanto aquel libro  como para ir a por él precisamente ese Jueves.
Liss terminó por darse unas vueltas con una gomilla en el extremo de la trenza, pero no se movió, permaneció entre las piernas de Nicolás, ambos necesitaban aquel refugio,  aquel momento íntimo en el que compartían momentos cotidianos que a la mayoría de los mortales le parecerían insulsos pero para ellos eran instantes que guardaban en el mejor hueco de su corazón.
Habían querido tanto en vano, habían gastado tanto amor que no tenían claro que aquel sentir fuera real o un espejismo de sus almas rotas,  se querían tanto en silencio que habían dejado el corazón mudo.



jueves, 23 de abril de 2015

Hija del mar




¿Aún no te has dado cuenta? ...
Yo soy hija del mar,
vengo a coger lo que quiero y 
vuelvo a las profundidades.




martes, 21 de abril de 2015

Los espejismos de la memoria

Alguien se puso a hacer malabares de una forma espontanea,  a pesar de ser un número razonable de personas los que estábamos reunidos,  pocos eramos los que prestábamos atención al malabarista espontaneo...
"impúlsalo más arriba, para que te de tiempo a centrarte en el cambio" Dije de una forma mecánica, sabiendo bien de lo que hablaba.

En un par de intentos mejoró bastante y consiguió con éxito que no se le cayeran al suelo.

Algunos me miraron con asombro y curiosidad por haber dado un consejo tan acertado.

En ese momento lo recordé,  con claridad, al margen del tiempo...
"yo tenía un amigo que hacía malabares" Expliqué dando respuesta a mis curiosos  acompañantes.



... Me llevé tantas horas sentada mirandole practicar. Una hora, otra, otra, un día tras otro... curiosamente cuando se lucía en la calle apenas le prestaba atención,  al día siguiente siempre expresaba alguna frustración porque no le había salido lo planeado. "Tu fíjate bien Spunk"... Quería que yo le dijera los fallos, como espectadora. Supongo que en casa estaba mas relajado, y no fallaba una.

Recuerdo sus ojos verdes, muy verdes y muy claros, su pelo rubio y su cuerpo huesudo.  Tan pronto llegaba la primavera él se despojaba de chalecos y camisetas, no lo volvías a ver con su chamarreta hasta noviembre. Siempre se me hacía raro verle dentro de aquella chamarreta azul. Era tan delgado que parecía un hombre perdido dentro de sus ropas...    Ropas que ninguna le sentaba bien, digo yo que tendría algo que ver con que la gran mayoría no eran suyas sino de los colegas.

Calcetines tenía la piel blanca por naturaleza pero por estar tanto tiempo en la calle tenía la piel bronceada.  A excepción de todos los amigos no tenía ni un tatuaje. Recuerdo que un día le pregunté, "no quiero marcas en mi cuerpo, ya tengo suficientes en el alma"  Y me contó un episodio lo suficientemente demoledor como para entender el motivo de que se fuera de casa a los 17 años para no volver nunca más.  Desde entonces lo miré con otros ojos, entendí su carácter, sus silencios, su frialdad. -Coincidimos en el camino de la vida un par de años o tres y apenas nos dimos un par de besos -  el primero jugando a aquel juego de la botella y el segundo el día que se marchó. En aquel momento no fui consiente que fuera la última vez que lo vería, pero así fue.
Una vez me hice daño en la rodilla, me sangraba un poco, tampoco mucho, no le dí importancia. Me llamó desde el baño, dejé a los amigos en el salón y lo descubrí frente al lavabo con el botiquín en mano.  Me hizo sonrreir al verlo con sus calzonas de atleta, con los calcetines puestos a pesar de estar a 40 grados y el botiquín en mano.  "déjate de chorradas que se te puede infectar"  
Me senté en un taburete  y me subí la falda hasta la rodilla, me resultó curioso aquel gesto, me limpió la herida y la desinfectó con sumo cuidado.  Intentando que no doliera demasiado, soplando para  aliviar el escozor del alcohol.  Ese momento siempre aparece cuando recuerdo a calcetines,  no sé porqué, supongo que la memoria es caprichosa.

Ha pasado mucho tiempo, el suficiente como para saber que los años mas divertidos e intensos, en los que evolucioné y construí los cimientos de la persona que soy  fueron aquellos años.
Calcetines fue un tipo a quien en aquellos momentos no aprecié demasiado y no eché de menos cuando se fue al Norte, al frío.  Sin embargo el recuerdo de aquel tipo que pintaba lobos y siempre llevaba calcetines en cualquier época del año, el que odiaba el mar y el calor del sur, el que dejó pintado uno de sus lobos en la cabecera del dormitorio principal permanece dentro de mí... como dormido, aletargado  y resurge así por las buenas... lo recuerdo como un tipo independiente, tan solitario como silencioso.
Ahora con la perspectiva del tiempo, sé que era demasiado joven para andar solo por el mundo y que el tiempo que se quedó  con nosotros fue uno de los nuestros, uno más de esa pequeña comunidad que creamos en una casa que aún teniendo un propietario fue la casa de todos.
Casa en la que se rió, se lloró, en la que se discutió y se festejó, en la que se crearon vínculos de por vida.  Casa que como todo en esta vida tuvo su tiempo y ese tiempo se fue apagando hasta que se acabó y aquella comunidad de  amigos tomó nuevos rumbos,  pero sé que todos guardamos aquél tiempo como un buen tiempo...  porque todos los que vuelven preguntan por nosotros, queriendo encontrar a los malabaristas, cantantes y artesanos como antaño...
Imagino que todos seguimos siendo los mismos, al menos en parte, pero en solitario logramos pasar inadvertidos.  Cuando coincido con uno de los nuestros en mitad de mi rutina diaria, siempre hay un momento en los que sonreímos, en los que detectamos la chispa, la esencia que sigue ahí, y sonreímos con la certeza de que seguimos sin estar aborregados, que seguimos siendo personas de edición limitada.






sábado, 18 de abril de 2015

Pensamientos de viaje

Querido Jose, en las dos horas que tarda el bus en llegar a tu casa no dejo de pensar en ti.
Ya casi no te conozco, pero en el momento en que te vi por primera vez en la tienda de mi hermana Remedios, sentí que te conocía de toda la vida. Tal vez porque hay dos cosas que percibo rápidamente en la gente; la nobleza y el dolor... y tú tienes ambas.

... Y no dejo de preguntarme porque te fuiste tan lejos después de haber estado durante tanto tiempo tan cerca. Hace varios soles que descubrí que te quería, de esa forma que nunca entendiste y yo nunca  tomé en serio.  Hoy recorro medio condado para sólo saludarte un momento de pasada, para hablar de lo que acontece el momento, para verte marchar a tus quehaceres mientras aprieto mi boca rindiendome al precipicio del desconsuelo, sabiendo que mi amor está ahí, prisionero del miedo... marchitándose en el tiempo.




miércoles, 15 de abril de 2015

Ofrendas del camino



Nada había hecho presagiar que Mariel y Javier acabaran bajo el mismo lecho  aquella noche. Eran amigos desde hacía varias décadas, habían vivido la adolescencia, juventud y por fin se convirtieron en personas adultas, ambos compartieron un amplio camino en sus vidas con parejas que les regalaron más penas que alegrías. Ellos habían estado siempre, y en los últimos tiempos descubrieron como  si hubiera sido la revelación de un oráculo que poseer una amistad así era mas valioso que cualquier pareja venida a menos.

Ese día habían pasado la tarde juntos y terminaron cenando en su bar preferido, un lugar no demasiado lujoso, un rinconcito en el barrio donde poder comer platos caseros y sanos cuando no se tenía demasiadas ganas de estar en casa.  Se les hizo muy tarde, cuando se dieron cuenta el reloj marcaba horas de madrugada. Javier le dijo que se quedara en su piso a dormir y ella aceptó, era noche de viernes y podía volver a casa a la mañana siguiente sin prisas.

Mariel se sentía extraña; la cama, las luces, los olores... sensaciones nuevas ante aquella peculiar situación. Javier le había dejado una camiseta y la charla continuaba acurrucados en la colcha de primavera. Durante un instante Mariel pensó en todos los hombre con los que había compartido alcoba, nunca le gustó tener ese pensamiento hacia ellos justo en esos momentos, pero era inevitable, no eran pensamientos ni románticos, ni melancólicos, era simplemente el recuerdo de los tres hombres que habían sido lo suficientemente audaces para llevarla ahí donde se encontraba esa noche. Siempre pensaba si las demás personas tenían ese recuerdo en estos  momento para sus amantes pasados. ¿ pero como saberlo, como preguntarlo?
"puedo besarte" lo escuchó así sin previo aviso, sin verlo venir, y ella sin darse un margen para pensárselo acercó sus labios a los de Javier y le besó  con el pudor de una quinseañera, sus manos se entrelazaron y él que era un hombre no muy grande pero fuerte como los leñadores de los GRANDES bosques del Norte, la abrazó como un gran oso, con sumo cuidado se entregó a ella, mientras ella le susurraba palabras y lo amaba... amaba sus cenizas sin  haber preguntado cono fue el incendio, ese que devoró todo lo que un día fue su amigo. Rieron juntos y él entró en ella con la suavidad del bamboleo de un barco a la deriva. Como un naufrago que se rinde ante la fuerza de un mar infinito.

Al despertar, descubrieron la luz del mundo tras el arcoiris que dibuja el desvarió del amor.
Javier pensativo imaginaba como llevar aquella situación. Se sentía aturdido y contrariado porque no quería comenzar ninguna relación,  pensó por un momento en arrepentimientos y en deshacer lo que pensaba haber construido.
"Bueno... me marcho a casa que ya son horas" 
Mariel se terminó de vestir sin pudor junto a la cama y se disponía a marcharse cuando Javier le preguntó que como iban a llevar todo aquello.
Mariel se volvió y se sentó en los pies de la cama. "No sé,  no deberíamos de darle demasiadas vueltas a esta noche, a surgido sin más. Si lo piensas es pura biología no?. Te quiero, claro que si. Te conozco lo suficiente como para saber que  estarías dándole vueltas a esta incógnita sentimental demasiado tiempo. Pero no te quiero más por haber estado en mi.  Dejemoslo estar y ya veremos"

Escuchó la puerta cerrarse.  Suspiró profundo, no sabía muy bien si por alivio o felicidad, eso sí como a cada rato su amiga Mariel no dejaba de sorprenderle.

Ella volvió a casa  saciada del hambre atrasada y con la certeza que después de haber superado algunos infiernos, no cualquier demonio le  quemaba.






lunes, 13 de abril de 2015

La rana






Cayó en profundo letargo, abatida por  sus príncipes azules
y el más mortal de todas las cosas mortales... el amor.

Cayó como Alicia en la madriguera a un mundo que no conocía,
Y tras mil noches sumida en el limbo de la desesperanza 
despertó de su mundo  de hielo, con un corazón tan frío que quemaba.

Abrió los ojos tras ser derrotada por sus príncipes azules y los amores de atrezo...
y volvió a besar a la rana, 
esa que la despertó tan bonito que creyó seguir soñando.





viernes, 10 de abril de 2015

Quebrantamientos


Justo en ese momento se convirtió en una estatua seca,
se cubrió con su viejo manto negro,
ese que le protegería de las inmundicias y de las miserias propias y ajenas...
Y se prometió serse fiel, en lo próspero y lo adverso,
en la salud y en la enfermedad,
y amarse y respetarse todos los días de su vida...
Justo en ese momento vislumbró el desierto de sal que nunca marchó de su alma,
el viento árido de caminos inciertos agitó su pequeño mundo en las nubes.
El cuervo negro se posó en sus  tierras...
Justo en ese momento dejó de florecer la primavera, no hubo más flores, ni margaritas ni amapolas,
desde ese justo momento el manto negro la protege, de ti, del mundo y sus efímeros momentos de luces.
Justo en ese momento cubrió su cuerpo con su viejo manto negro,
y tomó el camino en el que siempre había estado...






miércoles, 8 de abril de 2015

HisTorias PiraTas -La leyenda de un hombre-



 Pocos saben que El Gran Pirata BarbaNegra sólo pasó saqueando barcos dos años, pero en ese tiempo amasó una Grandiosa fortuna.
Mientras que los españoles estaban ocupados obteniendo todo el oro y la plata que pudieron saquear de México y Sudamérica, BarbaNegra y su tripulación esperaban con paciencia a que los barcos españoles pasaran por sus aguas de vuelta a España, y entonces les atacaban.

Gracias a ellos consiguió un fabuloso tesoro perdido, perdido hasta nuestros días.

Los investigadores creen haber encontrado los restos del barco de BarbaNegra, el Queen Annes Revenge, en el fondo del Océano Atlántico, pero todo está envuelto en un secreto y misterio... Ya que no se trata un pirata cualquiera...

En el otoño de 1718 se tuvo noticias de la presencia de Barbanegra en Carolina del Norte, el gobernador Eden decidió organizar una ofensiva. Envió dos navíos; el HMS Pearl y el HMS Lume. Toda la flota bajo el mando del Teniente Robert Maynard.
Mientras,  Barbanegra permanecía en su barco con 19 hombres.

Al atardecer del 21 de Novienbre tuvo lugar el primer ataque, aunque las flotas del teniente Maynard tuvieron que retirarse al ser repelidos por varias descargas del barco del pirata.

Ante la emergencia, barbanegra - que la noche anterior había vaciado él solo una buena parte del ron del barco- decidió adentrarse en los canales cercanos. Maynard se dispuso a perseguirlos, pero al no conocer los canales se quedaron varados.  En ese momento hubo un intercambio de palabras, Barbanegra soltó una serie de improperios y la promesa de no dar cuartel.
Una ves subió la marea comenzó de nuevo la persecución, pero el viento no era suficiente, por lo que tuvieron que recurrir a los remos.


Los perseguidores fueron atacados por los piratas lo que resultó la perdida de uno de los barcos de Mauynard.  Pero el barco del pirata terminó encallando. Maynard ordenó a sus hombres esconderse...  Barbanegra ante la oportunidad, abordó la nave con los suyos...  En la gresca, él y Maynard batellearon cara a cara. El oficial le atacó por la espalda, el pirata sacó su pistola disparando al instante a su enemigo. Otro marinero se le abalanzó y le hizo un corte en la cara. 
Al final el pirata cayó por gran perdida de sangre y el oficial aún con la pólvora en sus tripas cercenó la cabeza de Barbanegra.

Según testimonios posteriores, el pirata sufrió 25 heridas, cinco de ellas debidas a disparos. 

La campaña terminó cuando los victoriosos llegaron a la localidad de Hamptom, -Virginia- con la cabeza de barbanegra en el bauprés. Acabando con la vida de Edward Thatch pero dando la eternidad a su leyenda...





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Bauprés: Palo grueso, horizontal o algo inclinado, que en la proa de los barcos sirve para asegurar los estayes del trinquete, orientar los foques y algunos otros usos.


miércoles, 1 de abril de 2015

HisTorias PiraTas - Mal fario-

El Capitán Kirt era un ejemplar  corsario británico que en pocos años consiguió distintos ascensos. Sobre el 1690  el Capitán kirt llegó a la ciudad de Nueva York para acomodarse en aquella nueva y próspera ciudad, pero aquella vida insulsa terminó por agotarle  y pronto comenzó a hacer una especie de sociedad para adquirir un barco y proseguir su vida en el mar.

Tuvo la suerte de que por  aquellos tiempos Inglaterra y Francia estaban en guerra y no le fue difícil conseguir una patente de corso para capturar barcos Franceses. El prestigio de este marinero hizo que no fuera complicado que todos confiaran en él y pronto hizo famoso el grito pirata "No hay botín no hay paga"
Hubo un tiempo en que la mala suerte abrazó a su barco y se llevaron largas jornadas en el Océano Indico sin conseguir botín. El Capitán ante la desesperación propia y ajena anunció a la tripulación que "asaltarían el primer barco que se le pusiera a tiro"

... La mala suerte no le abandonó ya que ese primer barco que divisaron  resultó ser Inglés, por lo que esta acción le acabó convirtiendo no en  un corsario al servicio de los ingleses sino en un pirata más.
Su fortuna fue en aumento pero ante lo delicado de su situación decidió abandonar el Indico para regresar a los Estados Unidos, y en Boston solucionar sus problemas legales.
Ante sus actos de traición y piratería fue detenido y llevado a Londres donde fue ejecutado.

Pero se es sabido, porque así lo confesó él mismo en su juicio, que antes de desembarcar en tierras americanas, entre la Isla la española y Nueva York decidió enterrar su gran botín. Tesoro que aún se está buscando en nuestros días...