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Entra y siéntete en casa...

viernes, 28 de febrero de 2014

Almas y conTraTos IV


Mentiría si se dijera que echó de menos en algún momento al trocito de carne estúpida.
Los días... los tiempos pasaban cargado de emociones, de experiencias...  Llegó un momento en que no anhelaba más de lo que ya poseía.

Las largas temporadas en los áticos de lujo fueron a menos, prefería su cabaña de madera.

Los insaciables amantes se quedaban dormidos sobre las suaves sábanas de raso esperando a Victoria, esa mujer con dotes exquisitas y extraordinarias, para ella,  el hombre que  pernoctaba en su refugio era a quien ansiaba.

Habían pasando quizás demasiados años, el rostro del muchacho ya era rostro de hombre.
Su piel seca y astillada era como la de cualquier leño apilado para el fuego.
Victoria mantenía su blanca y tersa piel, sin marcar, sin desperfectos,  -la ocultaba bajo ropajes amplios y coloridos-.
Arrastraba los 50 kilos de hombre hasta el lodo y lo embadurnaba en él.
El hombre la examinaba con esa mirada ausente y perdida con la que solía mirarla en no pocas ocasiones.
Después la hechicera le entonaba palabras mientras el lodo secaba en su piel oscurecida por el sol, por andar medio desnudo como un animalillo salvaje del bosque.  Le retiraba el lodo con un liquido elemento que más parecía leche aguada que agua clara.  Lo trataba con exquisito cuidado y delicadeza, le susurraba palabras que sólo él entendía, le peinaba como si fuera a un gran evento...  cuando volvían a la cabaña por el estrecho sendero, victoria delante, los 50 kilos detrás, sólo podían escuchar los sonidos de los pájaros, ranas, ratas,  el serpentear de rectiles poseedores de perfectos venenos...
Al llegar,  Victoria abría la puerta y dejaba pasar al que la seguía, descubriendo que volvía a tener el pelo enredados entre su ojos, descansando en la nariz y las puntas volvían  a estar mordisqueada por sus dientes ...
Él se quedaba balanceándose justo al lado de la puerta, Victoria le recriminaba que no se quedara allí, que cerrara la puerta y se preparara para retozar un rato.  Sólo entonces el hombre deambulaba como equilibrista en la cuerda floja, dejando  en el camino sus sandalias, se sentaba en la cama y con los ojos muy abiertos miraba la luminosa mujer que se despojaba de sus ropajes frente a él, dejando a la vista una belleza inusitada.  Era la mujer mas hermosa que habían visto sus ojos. Se le acercaba lentamente,  entonces eran los 50 kilos los que le decía palabras, palabras de hombre, palabras de amante, palabras libidinosas  que la excitaban de una forna inaudita...


Ocurrió que un año apareció Alicia sin ser invocada, apareció sin más y sin la compañía de Legba.
El hombre permanecía con esa sonrisa suya,  sonrisa pendenciera, Victoria se giró y allí estaba su niña. Ahora era mujer.  Aunque sospechaba que ya lo era cuando marchó al otro lado, cuando se fundió en la sombra y dejó de ser un habitante más de las orillas de la ciénaga.

-  ¿Qué has venido a hacer aquí?

- Pensaba que estarías fuera, ¿ Ya no sales de la cabaña?  Veo que éste sigue por aquí -señaló con desprecio al hombre que sentado en una silla miraba sin mirar por la ventana la niebla de aquella mañana de primavera-  Me resulta patético que lo mantengas a tu lado, que tengas que utilizar tus prodigios para sentir que alguien te ame, -mírale- parece uno  de tus estúpido zombies,  tus ungüentos están secando su voluntad,  me pregunto si no hubiera sido más valioso arrancar su alma a cambio de algo bueno.  Sin duda no es un hombre corriente, consiguió algo tan extraordinario como arrebatar tu alma inmunda. Demostraste gran debilidad con ese descuido y aún así te veo sufriendo por su frágil mortalidad.

-  ¿Qué has venido a hacer aquí?   Victoria repitió la pregunta acercándose a ella desafiante.


- Pasaba por aquí y sentí nostalgia,  -sonrió con maligna intención sabiendo que era incierto, a penas se vieron un puñado de veces cuando era una niña-   deberías utilizar tus prodigios en otros  menesteres y no en actos  tan inútiles, tienes la estúpida idea que  se terminará secando como una planta cuando se deja de regar, pero él no es como tú, él  tiene alma, él tiene vida en su interior... lo verías si dejaras de anular sus sentidos y lo dejaras libre.

Alicia se acercó al hombre, le dio una cachetada y éste no reaccionó.  Hasta un perro tenía mas libertad que ese ser con aspecto de hombre. Le dio un beso en la cabeza y lo acarició como si fuera un simple animal domestico...

Su visita tuvo la reacción esperada. Victoria no dejó de pensar en aquellas palabras.  Permaneció toda la noche en vela, tumbada junto aquel ser sin nombre, lo observó dormitando, desnudo, con la estupidez adquirida...
Tardó cuatro días en despertar de la estupidez, en descubrir su desnudez, en recuperar su cordura, en descubrir que no quería ir a otro lugar...
Victoria tardó cuatro días en despertar de su estupidez y descubrir que ese hombre no quería marcharse, que permanecería a su lado en sus plenas facultades...





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"No tengas fe en la perfección humana.  
El hombre es ahora más activo, 
no más feliz, ni más inteligente,
 de lo que lo fuera hace 6000 años." 

Edgar Allan Poe



martes, 25 de febrero de 2014

El Rey bueno y el Rey malo








Había una vez un Rey muy malo y un Rey muy bueno,
 entonces mandaron un ejercito de caballeros


¡¡ LUCHARON !!

















 El Rey bueno luchó contra el Rey malo, pero desgraciadamente el bueno perdió cuando vio el agujero negro...











El Rey bueno fue aspirado por el agujero negro llevándolo a un mundo desconocido y tenebroso.

Al Rey malo le tiraron un yunque a la cabeza se convirtió en fantasma.

Desde entonces creen... porque lo es ...


¡¡EL CASTILLO ESTÁ EMBRUJADO !!






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Cuento y dibujos de Sergio M. O. ( 7 años) mi sobrino







sábado, 22 de febrero de 2014

Almas y conTraTos III

El Tiempo había dejado de pasar para Victoria.
Por alguna extraña razón nunca se deshizo de aquellos 50 kilos de hombre.
Sentía una enfermiza atracción por su frágil mortalidad,  su valentía ante lo inesperado, su impasibilidad ante lo inevitable y como no,  por su pasión, su entrega.

Legba había visitado la cabaña en 8 ocasiones,  había encontrado en más de una a el hombre rendido en la cama.  Alicia, la pequeña hechicera del demonio, miraba al ser venido de las sombras con  desconfianza y curiosidad, en más de una ocasión se sentó en su regazo y preguntó si él era su Papá. Legba desconcertado a pesar de lo mucho que había visto en su eterno peregrinar,  aprovechando un descuido de la madre le susurró que si ella quería así sería, la cuidaría y tendría todo, TODO lo que anhelara. Alicia le preguntó si algún día podía marchar con él al otro lado de la sombra, Legba acarició la larga melena de la niña y volvió a susurrarle que si así lo deseaba, así sería, siempre ocuparía un lugar privilegiado, siempre y cuando hiciera méritos para ello...


8 Almas puras e inocentes, una por año.
Victoria, cada año era mas  hermosa, mas radiante, su poder, su magia alcanzó su máximo esplendor.
Mediante el control mental - una de sus habilidades -   conseguía tratos con hombres poderosos, obteniendo grandes beneficios económicos, tenía grandes posesiones en  inmuebles, arte, finanzas...
 Pasaba largar temporadas en sus áticos de lujo.  Se había convertido en una mujer tan admirada como deseada por todos los hombres y alguna mujer...   su inmensa y extraordinaria cama siempre estaba templada porque siempre había almas tan pervertidas como perdidas esperándola.

Siempre volvía a la cabaña en vísperas de la visita de  papa Legba. Preparaba sus brebajes, se bañaba en el lodo del pantano, y traía al alma cándida para el ser de las sombra como pago anual.

En el décimo aniversario Legba la estaba esperando. Lo vio sentado en una silla de madera carcomida.
Por primera vez en mucho tiempo la sorpresa era equivalente al temor, ¿Quién lo había llamado?... Había que entonar unas palabras para que acudiera a ti, ¿ quién portaba esas palabras con tanto poder como para que fueran escuchadas?
La respuesta vino sola,  Alicia servía a Papa un brebaje, por el dulce olor que desprendía supo que era el favorito de aquel ser supremo, el de belladona.
Dejó caer a  plomo la bolsa de viaje color verde oliva. "Bienvenida a casa Victoria" aquella frase advertía cierta sorna.  Victoria  cogió un vaso y se acercó a la mesa,  Alicia  con la misma falta de tacto que su madre, lo llenó hasta hacerlo rebosar...

- Este año tiene una carga mayor y como tal el pago debe ser equivalente. Ése alma es poca cosa para 10 años de plenitud. - miró con desprecio a la zombie que se mantenía en pie a duras penas junto a la puerta de la cabaña-

Victoria permaneció en silencio, bebió de un sorbo todo el brebaje derramando por la comisura de sus carnosos labios parte del líquido.  En su cabaña perdía toda compostura y modales exquisitos ¡¡¿Entonces tu dirás?!!


-Bueno...  -Papa  llenó él mismo su vaso y ésta vez lo cedió a la niña. Alicia lo cogió sin contemplaciones  y bebió-  Este año Alicia se viene conmigo.

- De qué estás hablando... ese no era el trato. Mi hija  está al margen de todo ésto. A ella no te la puedes llevar.

- ¿Estás segura de que no aceptas mi petición?  Debes recordar que si no me das lo que te pido el contrato termina...  Te veo radiante, exuberante e irresistible. ¿Quieres acabar con todo eso por una niña que desde el mismo momento en que la engendraste ha sido mas mía que tuya?

- Yo quiero irme con papá.   Alicia se posicionó al lado de Legba y le cogió la mano.

- Lo vez mujer. Alicia y yo nos entendemos,  hemos llegado a un acuerdo. Se viene conmigo. No hay más que hablar.  El décimo pago está hecho. A partir de ahora podrás verla una vez al año. En mi visita anual la niña vendrá conmigo.


- De que acuerdo hablas... es una niña,  carece de sentido común, es un trocito estúpido de carne ¿No la ves?


- Mis acuerdos son de mis clientes y mío. Francamente mujer... no son de tu incumbencia ...
Legba se levantó  sin soltar a Alicia de la mano,   se dirigió al negro rincón.

"Adiós mujer" dijo el ser supremo.

"Adiós Victoria" Dijo su hija sin dudar, llamándola por su nombre abriendo una brecha infranqueable.

... Desaparecieron.

Victoria aunque petrificada por los acontecimientos fue incapaz de saborear la amargura, la pena o la desolación.  Se quedó plantada en el sitio, bajos los efectos perturbadores y delirantes  del brebaje.

Empujó hacia fuera de la cabaña a  la zombie que ya era innecesaria  y  se sentó en una silla.

...

El crujir de la madera de la puerta la hizo despertar del ligero trance.
La puerta se abrió dejando entrar los últimos rayos de sol de aquel interminable día.
Los 50 kilos de hombre entraron.

Su verdadera debilidad...



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"A veces tengo miedo de mi corazón, 
De su  hambre constante de lo que sea que quiere.
La forma en que se detiene y comienza otra vez. "

Edgar Allan Poe





jueves, 20 de febrero de 2014

Almas y conTraTos II

A Victoria nunca le ha gustado el amor.
Vive en un mundo cambiante a dos pasos por delante del desamor.
A penar tardó  unos días en dar con el "desgraciado".
Cuando lo tuvo en la cama de su cabaña medio moribundo por el brebaje de hierbas,  supo que en algún lugar entre esos 50 kilos de huesos se albergaba su alma.  Esos 50 kilos habían engendrado a la niña  que crecía en su vientre y posiblemente aquella situación la  había hecho bajar la guardia, seguramente este hecho había tenido algo que ver.
Papa Legba apareció sin más, se  formó de la negra sombra del rincón mas oscuro de la habitación.
"Veo que estás empeñada en tu propósito"
Victoria impasible pidió a Papa que cogiera lo que necesitaba, el trato estaría sellado entonces.

El ser supremo ignoró la impaciencia de la mujer.  Se sentó en una vieja silla de madera que crujió al acomodarse y le recriminó su actitud,  debía ser mas hospitalaria, estaba muerto de sed, pidió que le sirviera un poco de esos brebajes que tan bien preparaba.

"Es de Belladona..."  Le llenó el vaso hasta hacerlo rebosar.
"bien"...

Un felino tan oscuro como Legba saltó de la negra sombra a la cama, maulló, y se posó un momento sobre el ombligo del desgraciado.
 Cuando el felino se posó sobre Papa, éste lo acarició y dijo que el trato estaba hecho.  Volvería dentro de un año.
Al despertar varios días después el huesudo muchacho pesaba 21 gramos menos;  su palidez y desgana eran evidentes, las pronunciadas cuencas de los ojos,  marcadas ojeras, desgarbados andares y un aturdimiento exagerado hacía que se le confundiera con uno de esos zombies de New  Orleans. Salió de la cabaña sin apenas recordar nada, volvió a casa sin tener claro lo sucedido  ese día.
Llegó a su casa presuroso, vomitar  fue lo primero que hizo, después descubrió que había estado fuera de su hogar  cinco días. - Sin duda amar a Victoria le hacía perder la noción del tiempo y el espacio- Pensó







lunes, 17 de febrero de 2014

Almas y conTraTos



En aquella época me sentía poderosa, estaba alcanzando mi esplendor y mi magia era fuerte.  Estaba embarazada y comencé a  no aceptar la idea de la muerte, de la enfermedad, de tener que dejar a  mi niña sola en el mundo, a pesar de ello era insaciable,  era invencible -al menos así lo sentía- .
Papa Legba debió de oírme.
Vino una noche y me dijo; "Puedes alcanzar la vida eterna Victoria, vendré una vez al año y me darás lo que te pida"
Creí que se refería a favores sexuales, en ese momento me pareció sencillo.  Lo desee y se cumplió.  Sin saberlo había sellado un trato forjado con el mismo infierno. -al menos así lo creía-.
Papa Legba y Victoria concretaron las condiciones, llegaron a un acuerdo, Papa la hizo levantarse, se acercó a la mujer, el  miedo y la satisfacción la hacía temblar debido a la incertidumbre del momento,  la abrazó, ella no tenía claro lo que le ocurriría en ese instante.  Papa alargó el abrazo unos largos segundos y se retiró agitado.

- Se cancela el contrato.

- ¡¡¿¿ PORQUE!!!???   -Victoria petrificada  no entendía porqué no era tan válida como cualquiera de tantas personas con las que había pactado aquel ser supremo venido del limbo mas oscuro-.

- No tienes nada que vender...  no tienes alma.

Victoria vio desperecer en el rincón mas oscuro de su habitación a Papa Legba, se fundió en la negra sombra.  La rabia y la ira se apoderó de ella, nunca había sentido aquellos sentimientos, nunca en su vida, nunca.  Podía haber tenido entre sus manos Todo, toda la historia futura de la humanidad, Vivir, vivir para siempre, hubiera hecho cualquier cosa, le hubiera dado a Legba cualquier cosa que le hubiera pedido,  fuera lo que fuera...  Ahora en su mente sólo había una cosa, saber  a que desgraciado había regalado su alma.





sábado, 15 de febrero de 2014

Flechas



Cuantas flechas me habré clavado
cuantas flechas me habré sacado
Cuantas me dolieron, cuantas me sangraron
cuantas guardé, cuantas olvidé
cuantas...

Flechas  embusteras, silenciosas y amorosas
Flechas indígenas, urbanitas y viajeras
Flechas sabias, flechas despistadas
Flechas...

Me encontraron o las encontré
Me soñaron  o las soñé
Me pregunto si alguna queda, si alguna sigue
Me busco las heridas y ninguna veo, ninguna palpo
Me...

Habré imaginado aquel dolor
Habré soñado las lágrimas que brotaron
Habré construido una buena coraza
Habré creado un alma impasible, carente de dolor, ausente de pasiones y amores
Habré...

Clavado  quedaron sus ojos
Clavado sus recuerdos
Clavado sus enseñanzas.
Clavado quedaron sin dolor y cada flecha fue vaciándome por dentro hasta dejar un alma hueca
Clavado...





viernes, 14 de febrero de 2014

Porque Sí

Que mas da
si lo sabes     si lo omites
si lo callas    si lo evitas


Que mas da
Eres porque sí
Mi persona favorita






martes, 11 de febrero de 2014

Certezas

Las lágrimas brotaron, silenciosas, con aspiración a pasar desapercibidas.   Alonso aunque estaba totalmente entregado al amor  pudo verlas caer,  se las apartó con su pulgar y la trató con más suavidad y amor, ella le sonreía y se dejaba llevar por el remolino de sentimientos y sensaciones.
Nunca imaginó que eso que llamaban amor fuera aquella explosión de consciencia, comprensión, de perfecta comunión con su persona favorita.
- En aquél momento no lo sabía pero aquella certeza llegó en el ecuador del trayecto que iban  a recorrer juntos -
Alonso le susurraba hermosas palabras, ella tuvo la certeza de que ya no podría albergar mas adoración ni afecto, ya no tenía para más protección, altruismo, magnanimidad,  ni idolatría, ya no había espacio ni para un gramo mas de ese puro amor, tenía la sensación de que explotaría, estallaría sin remedio dejando escapar el millón, el trillón de mariposas que aún revoloteaban dentro de ella a pesar de los años compartidos...  Y que haría sin aquel sentir, que hará cuando algún cruce de caminos los alejase para siempre, el simple echo de imaginar un mundo sin Alonso la sumergía en un pozo tan profundo como el mismo averno.
Por momentos el largo  flequillo  de Alonso  ocultaban sus ojos, aparecían y desaparecían mecido por el movimiento, en esos profundos ojos marrones se veía a ella misma, nadie en la vida se parecía mas a ella que él. Sus caminos estaban predestinados a juntarse, a ser uno,  como todos los caminos encontrarían una bifurcación, volverían a ser dos caminos y se alejarían tanto uno del otro... ¿Cuándo llegaría? ¿Sufriría? ¿Moriría por efecto de ese amor desgarrado? ¿Habría vida mas allá del mundo Alonso? Eran pensamientos  que aparecían como chispas en la mente de Luz,  porque a pesar de todo  aún le quedaba una pizca de realismo en algún rincón de su ser.
La música del casette se detuvo, ninguno estaba por la labor de darle la vuelta, habían pasado 45 minutos, - era lo que duraba la cara A de ese casette -  Alonso comenzaba a hablar, cuando no había música él hablaba, y siempre la hacía reír,  y la risa envolvía su lecho, envolvía su alcoba, envolvía todo el mundo  conocido.  Alonso la escuchaba reír y él reía también.  Aquel día mientras reía le apartaba nuevas lágrimas  que furtivas se escapaban por el rabillo del ojo mojando los cabellos de su amada.
- ¿Porqué me lloras, te molestó algo?  Sus brazos, su cuerpo era como una cueva donde Luz se sentía protegida y a salvo.
La muchacha alzó la mano y apartó el flequillo  de Alonso que volvía a caer sobre sus ojos ocultándolos, aún con la amplia sonrisa en su rostro,  Luz dudó  que decir,  los sentimientos la habían desbordado, de pronto sin previo aviso había descubierto que lo quería, que lo quería  de verdad, nunca creyó coincidir con un hombre de esa forma tan intensa y pura, y esa certeza había llenado con demasiada felicidad su corazón, su alma o donde fuera que se guardara ese sentimiento, fue tal la certeza,  que tuvo miedo a estallar de tanta dicha y las lágrimas brotaron para liberar una pizca de ese puro amor y así salvarla de desfallecer y perder el control. Eso era lo que sentía y así se lo hizo saber al hombre que yacía junto a ella. Ahora Luz se sentía mejor,  él se recostó sobre el vientre de ella y le insinuó que tendría que quererla una pizca menos, pero no por ello iba a dejar de ser su persona favorita.


Tres años después Luz descubrió que había vida después del mundo Alonso,  que no sufrió ni murió por efecto del amor olvidado, que no hubo desgarro ni dramatismo, la bifurcación llegó  justo cuando tenía que llegar siendo ella la que eligió el cuándo, se alejaron tanto, tanto ...   y hubo mas hombres en su vida, más de los que a ella le hubiese gustado,  incluso volvió a enamorarse, cree recordar que en un par de ocasiones más.
Los años han pasado, puede que media vida, rápida como un cohete, inconsciente, incoherente, atropellada y alocada. Pese a que rara vez lo recuerda, sabe que ese puro amor a alumbrado su mundo como un faro dándole protección y seguridad siempre, y le queda de ese puro amor para toda la vida.






lunes, 10 de febrero de 2014

Mario en el Mundo de las Tinieblas




Mario iba al castillo de Peach, pero cuando llegó...

¡¡¡  NO ESTABA PEACH !!!
¡ podía haber sido cualquiera !

ji , ji,  ji, ji,  ji 

- Hola...   ¡¡ Tú tienes a la princesa !! ¿¿Quién eres??

- Me llamo NIEBLO y voy a partir la Tierra en dos.

- ¡¡¡ Estás LOCOOOO!!!

- Antes de irme ¡TOMA ESA BIGOTUDOS!

- AAaaaaaaAAAAAAAaaaaaaAA










Mario y Luigi al caer por el portal se fueron a otra dimensión donde lucharon contra NIEBLO.

Mario y Luigi creían que iban a ganar como siempre, pero...
No sabían el arma secreta de NIEBLO, lo descubrieron cuando vieron extenderse la niebla...














Los bigotudos perdieron, fue una terrible sorpresa.
El malvado NIEBLO venció y....


¡¡¡ PARTIÓ 
  

                       LA TIERRA 




                             EN DOS !!!


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Cuento y dibujos de Sergio Martín (  7 años)  mi sobrino



viernes, 7 de febrero de 2014

Pipican III

Después de los acontecimientos vividos y una hora de charla telefónica, decidieron verse  en un par de días.
A pesar de ser Sábado no había demasiado bullicio en las calles.   Ambos llegaron pronto al lugar de encuentro, el pipican tenía un aspecto diferente a esas horas, no había ningún perro en el cuadrilátero y un par de trabajadores de limpieza parecían estar adecentando el lugar.  Ninguno de los dos había tenido la idea de que sus amigos caninos les acompañaran.
- ¿ Y Godzilla? preguntó el hombre
-Dormido, ¿Y nube?
- De exploración en el jardín trasero, le pregunté si quería venir pero no estaba de humor.

Dada las circunstancias, decidieron tomar un café en la cafetería del parque, una zona preciosa que rara vez tenían ocasión de disfrutar dado que no dejaban entrar  animales.  Allí, entre las amplias cristaleras y el aroma a flores silvestres comentaron de nuevo lo sucedido.   Bruno se lo contó todo menos lo de la brujería y esos cánticos de tribu. Emma no podía entender como podía saber todo aquello esa señora.  No era esquimal sino noruega, quizás la cercanía del circulo polar los hacía asemejarse, comía mucho pescado pero era por cuestiones de salud, nunca le gustó la carne, el pescado la mantenía sana y delgada, puede que fuera la silenciosa herencia del orfanato, ya que allí alimentaban a los niños a base del pescado que les donaban los pescadores locales.

Después de un buen rato,  Bruno le sugirió si quería pasar la tarde en su casa, recogerían a Godzilla  para que jugara con Nube.  Puede que  pareciese arriesgado eso de marchar a casa de un desconocido pero dejando atrás sus miedos aceptó.   Pasaron primero por casa de Emma, Godzilla ya estaba despierto y bebía agua cuando llegaron.  Camino a  casa de Bruno la mujer descubrió lo mucho que tenía que andar para llegar al parque, ella empezaba a estar cansada, se extrañó al descubrir que pasaron por dos pipican los cuales por lógicas estaban mucho mas cerca de  casa de Bruno, estaba claro que el ir al parque no era para que Nube hiciera sus cositas rápido y volver a casa.
Cuando llegaron a casa de Bruno,  la perra asomó su hocico por una puerta,  Godzilla que ya había sido liberado de la correa salió presuroso hacia el jardín e ignorando a la perra  olfateó cada rincón del lugar. 
Pasados unos minutos llamaron a la puerta, eran unos amigos que venían a pasar el día, traían bandejas y fiambreras ...
El día transcurrió apacible, divertido, Emma entendió que Bruno no lo había pasado demasiado bien en su matrimonio, ahora por lo que comentaron sus amigos era mas él que nunca. Le había gustado el trato que le dio Bruno y sus amigos eran amables  e irradiaban vitalidad. 
Cuando quedaron solos eran mas de las ocho y el hombre dijo que la llevaría a casa en coche, Emma lo agradeció, no tenía ninguna gana de darse otra caminata de cerca de 45 minutos para volver  a casa.
Godzilla entró en el maletero, amplio y generoso. 
Al despedirse justo en la puerta de casa,  Emma le agradeció su amabilidad, "gracias a ti" respondió el hombre. Se dieron un par de besos atropellados, él no se fue hasta verla entrar en el jardín.

El Lunes por la tarde volvieron a coincidir como de costumbre, todo estaba igual,  los caminos, los árboles, los perros, sus dueños...  Bruno dejó a su aire a Nube y se sentó en el banco donde Emma comía gominolas compulsivamente.   Ella al verle llegar y sentarse a su lado optó por guardar en una pequeña mochila la bolsa de gominolas.
- ¿Cuántos días llevas sin hacerlo?  -esperó que ella sonriera y aclaró diciendo  - sin fumar digo-

- 68  días.

- Si aún los cuentas es poco...

Después de unos minutos sin decir nada,  Emma le susurró  "Te das cuenta... no está aquí, hoy no ha venido"

-  Pobre mujer, estará avergonzada... 

Bruno que en esos momentos tenía sus manos en reposo sobre sus piernas, tuvo esa sensación de imantación, la mano de Emma estaba apoyada en el banco.  Ese efecto imán hizo que su mano cayera justo al lado a la de la mujer, y tras varios minutos luchando contra esa fuerza imantada el dedo meñique rozó el de Emma. Ella parecía que no lo había sentido.  La misma fuerza volvió mas activa y el dedo meñique se posó sobre el de la mujer. Esta vez la femenina mano reaccionó, no huyó sino todo lo contrario, buscó el cobijo bajo la calentita mano de Bruno que sintió alivio a no ser rechazado, sentía el hielo bajo su mano, nunca había tocado unas manos tan congeladas.  En cierta forma lo entendía,  era una mujer que nació en tierras de hielo y nieve. 
Ninguno de los dos tenía intención de nada, estaban viviendo una etapa de libertad  e independencia, estaban empezando a pensar en singular y a ninguno le atraía la idea de empezar de nuevo nada que tuviera que ver con asuntos sentimentales, pero tenían esa corazonada de haber encontrado alguien importante, alguien que no pasaba desapercibido.
Ambos tenían una inmensas ganas de descubrir el mundo del otro y no sólo el mundo social sino el mundo interior, sin duda poco a poco  y sin prisa alguna irían conociéndose...






miércoles, 5 de febrero de 2014

Pipican II

Emma nació hace  34 años en algún lugar cercano al Círculo polar Ártico.
Tenía la piel blanca, los ojos  azules y el cabello suave y fino, los tintes habían acabado con su color original,  el castaño que siempre eligió camuflaba en cierta medida unos orígenes desconocidos para ella. 
Su madre había muerto en el parto, el nombre de su padre se lo llevó su madre a la tumba, ella siempre imaginó que era un hombre casado o con una situación tan difícil como para que no se hiciera cargo de ella.
Los servicios sociales escandinavos se hicieron cargo de ella y en cuanto tuvo la mayoría de edad le dijeron que  era apta para ser autónoma y vivir su propia vida.
... Y eso fue lo que hizo, fue dando tumbos,  recorrió toda Europa y parte de Asia.
El amor la trajo a España,  pero aquel sueño  de crear por fin una familia y ser feliz junto a alguien que la quería de verdad desapareció tan sólo en cuatro años.  En esos momentos conservaba un trabajo y algunos amigos. Denegó la idea de volver a marcharse, se quedaría en España.


Godzilla tenía tres meses cuando su mejor amiga se lo regaló. No tenía raza concreta,  sus progenitores estaban demasiado cruzados, a Emma no le importaba ese detalle lo más mínimo, al contrario, le gustaba que fuera mestizo, una mezcla indeterminada, esos  eran los perros fuertes.   
Emma llevaba varios meses queriendo dejar de fumar, no era fácil, pero sabía que lo conseguiría, había dejado atrás otras adicciones mucho mas peligrosas y adictivas, ese era su secreto. Nadie lo sabía y posiblemente ni se les pasaría por la cabeza algo así, ya que todos la veían como una muchacha delicada y sensible.  Ella a penas lo recordaba, aquello se quedó entre las paredes del orfanato y alguna que otra casa abandonada en sus primeros meses de autonomía.

Se sentaba en uno de los bancos del parque mientras Godzilla hacía sus cositas y jugaba con sus amigos del pipican. A menudo se salía del habitáculo y se sentaba junto a ella,  esperaba pacientemente a que Emma sacara los caramelos y golosinas que guardaba en los bolsillos para aplacar la necesidad de nicotina.
- Godzilla, tu no puedes comer caramelos ya lo sabes.

El perro la miraba y ladraba.

-Me da igual lo que digas, cuando lleguemos a casa comerás lo que debes.
El perro volvió a ladrar.
Emma miraba a su mejor amigo de reojo y no pudo evitar acariciarle, mimarle  y darle uno de esos achuchones que tanto le gustaba darle... sabía que se entristecía con facilidad, pero el veterinario le reñía a menudo por darle golosinas.
Desde hacía un par de semanas alargaba el momento de marcharse del parque y cuando se marchaba lo hacía con un aire triste, nadie podría notar aquel detalle, sólo ella y Godzilla sabían el motivo, Emma se lo había confesado aquella noche cuando volvieron a casa, esa noche que guardó el paquete de cigarros en un lugar que ya no recordaba.  Godzilla guardaba muy bien los secretos, conocía algún otro secreto inconfesable y nunca tuvo necesidad de cortarlo.


Emma escuchó a Godzilla ladrar en la distancia,  se levantó del banco y se dirigió presurosa hasta la valla color teja. Se tranquilizó cuando descubrió que no pasaba nada fuera de lo normal, estaban todos los de cada tarde, pero... el corazón se aceleró cuando vio el galgo olisquear la tierra. Tuvo que apoyarse en una de las maderas y marcó una visión general a todos los alrededores... Una mano alzada en forma de saludo un tanto infantil llamó su atención y confirmó sus sospechas,  ella no sabía muy bien como reaccionar; si quedarse allí o dirigirse a su encuentro.  Mil mariposas en su barriga la dejaron paralizada, él fue a su encuentro.

- ¡ Como me alegro de encontrarte! 
Aquella expresión le sonó  halagadora, le daba alas para dejarse llevar por ensoñaciones maravillosas. Intentó por todos los medios que no ocurriera, pero estas cosas contra más se quiera evitar con más fuerza aparece, notó como enrojecía. " Puede que no se haya notado" pensaba para autoengañarse.

- Es que esa señora me trae frito.  Todo es verme y empezar a hablarme de mil historias, una tortura. 

Emma no hablaba, se limitó a escucharle.

- No quiero molestarte, pero la verdad es que al verte ha sido como ver  mi salvación.

Godzilla se acercó a Nube y la olfateó.  Nube le mordió el rabo y Godzilla ni se inmutó.

Bruno silbó con su habitual discreción y Nube se dirigió a él con las orejas gachas,  "Que sea la última vez que le muerdes a ... "    "Godzilla"  
La perra volvió al lado de Godzilla.

- De verdad crees que te entiende.  

- Por supuesto, pocas cosas tengo tan claras  en  esta vida.

Emma pensó que era un tipo raro que hablaba con su perra como si fuera una persona. Estuvieron mas tiempo de lo razonable,  la conversación fluía  con  naturalidad. Bruno le dijo que si la podía acompañar a casa y ella aceptó.
Godzila estaba inquieto, no se dejaba poner la corea. "Mira Godzilla como empieces con tus rebeldías esta noche no ves televisión"
Nube andaba con su agilidad y rapidez de cada día, Bruno no entendía como aquella mujer podía reñirle a Godzilla como si fuera un niño pequeño.

Vivía demasiado cerca, apenas diez minutos después ya estaba camino de vuelta a casa. Desgraciadamente,  como esa pesadilla que vuelve martirizándote, de pronto se  encontró de bruces con la señora, si ...  la de los pechos gigantes,  su ridícula perra iba como a 5 metros delante de ella,  la cuerda de la correa se reliaba con cada farola, con cada  obstáculo que encontraba por su camino, era todo un espectáculo verlas.  "Eh muchacho eh"
Él se paró mas bien porque lo arrinconó entre la farola y la papelera.

- Te he visto en el parque... y  he notado  que la esquimal te ha acaparado, tiene unos bonitos ojos pero las esquimales nunca han sido de fiar...

Madre mía... aquello fue como si aporrearan su cabeza con un martillo de juguete, de esos que dan en las tómbolas de  feria. Una pesadilla si cae en manos de algún bromista pesado. ¿Esquimal? ¿Porqué no son de fiar los esquimales?

- Ay muchacho, por tu cara descubro que no sabes de qué hablo, bueno, que sepas que te lo cuento porque eres un buen hombre y me caes simpático. Veras,  ella... es esquimal, tiene una dieta rigurosa de pescado crudo y suele tener ciertas manías extrañas, ya sabes...

- No, no sé de lo que me hablas señora...

- Bueno, veo que estás mas perdido de lo que parece.  Suele bañarse en hielo y hace pócimas de belleza mientras murmura cántico de su tribu.

Bruno estaba atónito. No sabía si era mas extraño que fuera cierto o que esa señora tuviera toda esa información, como podía saber todo aquello de una hora al día mientras  su perra se mezclaba con toda la chusma  (como ella decía).

- Pero bueno señora, que es lo que lo que pretende que haga yo???!!!
- Pues que te alejes de ella, es una bruja, una arpía,  fug fug!  agitó las manos como espantando moscas.

De pronto tuvo un arrebato,  la adrenalina le hizo estallar,  hacía tiempo que no le sucedía, desde que su EX lo desquiciaba con sus endiabladas manías.

- Bueno señora, sé que debí decírselo antes pero no lo vi necesario, la mujer de la que me estás hablando es mi esposa y ...

- AY AY AY SEÑOR!!!  AY AY - Además de no dejarle terminar la frase  comenzó a hablar de una forma que no se podía entender, dando alaridos y  sacudiendo los brazos como si hubiera caído sobre ella la gran maldición de su vida.

Ya en casa,  no terminaba de entender como había hecho aquello,  puede que fuera algo que se veía venir, llevaba tres semanas aguantando a esa mujer y su cháchara inmunda. No sabía si reír o preocuparse, miró el reloj y no era demasiado tarde. El reloj marcaba las 22:26 h.    Otro nuevo impulso...
Cogió el teléfono y llamó a información tenía la dirección y el nombre, posiblemente le darían el número que necesitaba.  La operadora fue muy amable y tras unos breves minutos terminó con el número apuntado en un post-it  color naranja.  ¿La llamaba? ¿Lo tomaría como un gesto atrevido? ¿Se reiría cuando escuchara lo sucedido? ¿ O en cambio me tomaría como un chiflado al que tendría que mantenerse lejos? Bueno... y  debía contarle lo de su tribu, lo del  hielo y el pescado...


- ¿Diga?   La voz angelical sonó tras la otra linea.

- Buenas noches Emma, soy Bruno. Veras, perdona que te llame a estas horas pero es que ha sucedido algo que no me va dejar dormir esta noche sin saber tu opinión.

- ¿ Que ha pasado?

- Veras... cuando te dejé en casa me topé con la señora....   si esa.... y me dijo que ....










domingo, 2 de febrero de 2014

Pipican

Todo el mundo que conocía a Bruno podría constatar que Nube llegó a su vida en el mejor momento.
Después de 7 años de relación tormentosa con una mujer que nunca lo entendió demasiado, había decidido separarse y  comenzar una nueva vida, cambió de ciudad y de hogar, estaba encantado de vivir en una casa después de  sobrevivir casi una década en un piso que más bien parecía una ratonera.
Cuando se trasladó a su nuevo hogar con su nueva vida apenas fue consciente de ello,  pero después de varias semanas de una paz que sólo encontraban los monjes en el Tibet fue cuando tuvo la revelación de que era un verdadero superviviente.

Así que cuando Bruno miró los ojos de Nube en medio de aquel montón de mierda y con una cuerda al cuello supo que ella era otra superviviente y como él, merecía una nueva vida repleta de momentos  de sosiego y contemplación.
Siempre le habían gustado los perros, su EX-  se lo tenía terminantemente prohibido, él  lo comentó alguna vez y ella con ese aire de leona  sanguinaria respondía que si se atrevía a llegar con un chucho lo revoleaba por el balcón, él la creía, esa mujer los odiaba, les tenía una verdadera inquina. Bruno nunca llevó animales a  "la ratonera".

Pero ahora... era libre para hacer y deshacer.
Lo primero que vio Nube en su nuevo hogar fue el jardín trasero, la manguera verde limón y los polvos desinfectantes, lo segundo el coche tipo ranchera, tan espacioso que apenas mareaba, y lo tercero  su nuevo veterinario, que descubrió que no tenía ningún chip,  comentó que era una perra de cacería y que su destino estaba marcado desde que nació, si no tenía chip ese perro no existía... y no habría consecuencias al abandonarlos en cualquier vertedero o cualquier destino aún peor...

Bruno no  tardó en descubrir que a Nube le gustaban los libros, él que era un gran aficionado a la lectura,  tenía una amplia colección de ejemplares y siempre encontraba ese ratito para leer.  Nube siempre estaba junto al estante de los libros,  cuando su nuevo amigo  se sentaba a leer Nube se sentaba a su lado, los primero días gruñía, se quejaba, lloraba, Bruno pensaba que le dolían las heridas, que echaba de menos algo, que no le gustaba demasiado aquella casa. Entonces tuvo la genial idea de leer en voz alta, lo hizo para evadirse del llanto y fue entonces cuando Nube se calló y se tumbó en el gigantesco almohadón que Bruno le había preparado para que pasara sus largos ratos de siesta. 
Con el tiempo descubrió que le gustaban los libros de misterio, los policíacos, por el contrario perdía todo interés por los de aventuras y románticos... Bruno tenía costumbre de comprar cada tanto algún libro y desde que Nube le acompañaba siempre elegía los libros para ella.

Un día volvían de su  librería de confianza cuando decidieron atajar por el parque.
A mitad del recorrido un número indeterminado de perros trasteaba por un espacio limitado y cercado con unas vallas color teja. Bruno  intentó recordar su nombre... si, pipican, ese lugar para que los perros de ciudad no tuvieran  las calles sembradas con sus cositas. Él no tenía ese problema, el veterinario le había dado instrucciones y Nube que era una perra muy lista aprendió al vuelo que esas cosas se hacían en el rincóncito de la tierra en el jardín trasero.
Una vez allí Bruno tuvo la idea de  soltarla y dejar que trasteara en aquel habitáculo,  no estaría mal que se comunicara con otros de su especie.
Nube entró tímida, al principio ninguno la advirtió, ella olía todo, y  escarbaba la tierra como a la búsqueda de algún tesoro. Bruno estaba alerta, por si  algún altercado canino estallaba y tuviera que saltar para rescatarla.
No tardó mucho rato en que una señora, regordeta y con unos grandes pechos, detalle que era imposible pasar por alto, se le acercó y le dijo murmurando, como si fuera un gran secreto;  "¿eres el dueño del galgo?"
- Si.  ¿ porque?
-Ten cuidado con el weimaraner es peligroso... ha dejado preñada a mas de una despistada, es un salido de cuidado...  y el dálmata ahí donde lo vez con el vuelo de una mosca se encabrita y monta un combate que ni Rochy,   aquí hay que andarse con ojo, yo esterilicé a mi Roberta en cuanto me vino preñada dos veces. Y que conste que mi Roberta me dio dos camadas  lindísimas que me aportó un buen dinerito extra, porque claro, ella es de categoría, tiene pedigree  pero claro no tengo otro remedio que traerla aquí y se me aloca con esta chusma.

Bruno se sentía perdido, y su rostro no podía disimular su perplejidad, estaba descubriendo un micro-cosmos alrededor del pipican.  Los dueños paseaban relativamente tranquilos por la periferia del cuadrilátero donde sus mejores amigos lidiaban una ardua aventura, porque de allí parecía que era difícil salir indemne. 
La mujer sujetaba sus pechos con los brazos cruzados y a pesar de no haber escuchado una palabra a Bruno después de sus argumentos volvió a la conversación.

- Tú puedes hacer lo que te parezca muchacho pero ándate con ojo. ROBERTAAAAAAAA Vamonos a casa!!!


La mujer con su perra desaparecieron por el paseo de tierra, Nube parecía disfrutar, la había visto gruñir y aquel gesto le gustó, parecía que no iba a dejarse avasallar por ser nueva en aquel cuadrilátero.

- ¿Tienes fuego?   Era una voz angelical, voz femenina y delicada, con un cierto acento  de otros lugares.

- Lo siento... no fumo.
- Bueno! mejor, lo estoy dejando... pero en estos momentos de tiempo perdido me entran ganas de hacerlo....  - notó que su rostro enrojecía-  fumar digo.

Bruno no hizo ningún gesto para evitar que la mujer alargara su vergüenza.
- Yo fumaba, lo dejé hace años,  no deberías tener los cigarros en el bolsillo si quieres dejarlo.
- Ya... lo sé! pero aún estoy en esos momentos que la tentación es fuerte.

Después de un par de minutos de silencio la mujer volvió a hablarle;

- ¿Tu perra es el galgo no?
- Si. Hace poco que la tengo.
- Lo imagino, es la primera vez que te veo por aquí.
- La verdad es que no somos de venir por esta zona, hemos pasado de casualidad, veníamos de comprar un par de libros.  Gesticuló para enseñarle la bolsa de papel que portaba en una  sus manos.

Notó que la mujer  miró a los lados para descubrir su acompañante; una esposa, un hijo, un amigo...

- Nube y yo. 
La mujer pareció extrañarle la forma de tener en cuenta a su mascota.

- Lo siento... se nos hace tarde, tenemos que marcharnos ya.  Bruno silbó discretamente,  podría decirse que ese silbido sólo lo escuchó la perra y la mujer que tenía a su lado.

Nube se paró junto a él y se dejó poner la cadena,  a Bruno no le gustaba nada ponérsela pero las normas había que cumplirlas.

- Yo también me iré  pronto... encantada de conocerte -sonrió con amabilidad-  Me llamo Emma -extendió  la mano para estrechársela y  formalizar aquel inesperado encuentro-

-Bruno!

Sus manos se estrecharon con no demasiada fuerza, notó que tenía las manos frías "Manos frías corazón ardiente" Pensó Bruno, aunque prefirió no comentar nada después de recordar que era una mujer fácil de ruborizar.

Se marcharon por el mismo camino que la señora tetona,  tenía cierto temor en volverla a encontrar, Nube tenía prisas  por llegar a casa y Bruno también.

Ya después de cenar estuvieron hojeando un  poco los nuevos libros, la noche se presentaba inesperadamente fría.   Nube estornudó.  Bruno se preocupó y le comentó  que esperaba que no le hubieran contagiado ningún virus raro alguno de los perros del parque. Lo mejor sería que no pasaran por allí más. 
Nube al escuchar aquello empezó a gruñir, se  levantó de su almohadón y empezó a quejarse y  a llorar  como aquellos primero días.
Bruno la conocía ya demasiado bien...  ¿ no me digas que quieres volver?
Nube inclinó la cabeza y agachó las orejas...
- Bueno iremos... pero que conste que eres tú la que quieres ir. A mi no me ha gustado nada ese sitio.

Nube volvió entonces a tumbarse y escuchó atentamente el prólogo de uno de los nuevos libros.