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Entra y siéntete en casa...

viernes, 29 de noviembre de 2013

Extraordinariamente divertido


Marisa era una mujer extrovertida, llena de vida y con un buen carácter. Aquella mañana de Lunes parecía pasear por la ciudad más risueña que la mayoría de los viandantes.
Portaba una gran bolsa para las compras, esa mañana no tenía tiempo para  tomarse su desayuno en la cafetería de las mesitas inglesas, fue directa a un par de tiendas  para volver de inmediato a su ático de la calle de los Robles.

Eusebio hablaba por teléfono cuando entró en casa, dejó las compras en la encimera de la cocina. 
La mujer abrió la ventana, organizaba la compra cuando Eusebio le anunció que tenía que marcharse, pero ya que lo habían planeado,  volvería para el almuerzo... a eso de las 14:30 h.

Escuchó cerrar la puerta y el sonido de la calle envolvió todo el solitario ático. Eran las diez pasadas de la mañana cuando el teléfono sonó, era  Celeste, una amiga con la que solía coincidir en la cafetería de las mesitas inglesas, hacía una semana que no se veían y llamaba preocupada por si le ocurría algo. 
Decidió bajar un rato para verse con su amiga.

Marisa trabajaba cuatro días en la semana en la taquilla de uno de los cinco cines de la ciudad, casi todos los amigos habían tenido que marchar por motivos laborales a otras zonas del país, su radiante personalidad le hacía encontrar amigos con facilidad pero la verdad es que su trabajo la absorbía demasiado. 
Cuando terminaba de vender las entradas de la última sesión, solía salir de la taquilla, subía hasta la última planta en el ascensor, recorría los mudos pasillos de moqueta roja hasta llegar a la puerta azul con el pequeño ojo de buey, allí se paraba y daba dos golpecitos...

Eusebio le abría, no hablaban, la pequeña sala estaba completamente a oscuras, a veces se daban un beso, otras directamente entraba y se sentaba junto al pequeño hueco de la pared.
Cuando tardaba en llegar,  Esuebio ponía más anuncios de los habituales y el publico comenzaba a murmurar sus quejas...
En la pequeña sala de proyección en la popular "hora Golfa" pasaban los dos ese momento que tanto les gustaba, veían las películas de estreno juntos , las comentaba, las criticaban. Su amor por el cine les creó un vínculo que surgió poco a poco, sin prisas, como surgen las amistades mas consolidadas.

El proyeccionista tenía el coche  averiado desde hacía semanas, desde entonces tenía que coger un tren y un autobús para llegar al cine.  En verano todo era fácil pero con el frío invernal volver a casa era un verdadero suplicio, así que Marisa le ofreció  su ático por si le apetecía quedarse alguna vez...
Un par de semanas después de su ofrecimiento, Eusebio y Marisa compartían el ático, al principio él volvía a su casa con asiduidad pero con el tiempo cada vez eran mas largas la estancia en la calle de los Robles.


Celeste alzó la mano para que su amiga la viera donde se encontraba, Marisa se sentó, dejó su bolso en el asiento de al  lado.  sonrió, "Que hay..."

- Eso digo yo... hace mas de una semana que no hay quien te vea...  -sonrió- y me haces pensar en aquello que me dijiste...

- El qué??

- como era? - pasó su dedo indice por los labios en modo de pensamiento-  sólo dejaría estas mesitas inglesas y sus desayunos por algo extraordinariamente divertido, y por tu cara veo que por fin lo has encontrado.

-el qué?

- Pues ya sabes,  lo extraordinario...  te lo estás pasando bien eh? ... ¿ y porque no te lo traes a desayunar una mañana de estas?


- A quién ?  Esta vez su media sonrisa la delató.


Celeste hizo una mueca como certeza de la evidencia de nuevos acontecimientos.

- Voy a pedirte el desayuno y cuando vuelva quiero que me lo cuentes todo todito...

Marisa miró el reloj. Tenía escasamente 45 minutos para contárselo todo. Tendría que resumir bastante...








martes, 26 de noviembre de 2013

Encrucijada

En ocasiones suele suceder.
La tormenta estalla en el momento menos esperado. Una vez más, así sucedió.

Laura y Susana eran amigas desde la infancia, uña y carne, no se habían separado mas que en las obligadas vacaciones de verano familiares. En la adolescencia ambas comenzaron a salir con sus respectivas parejas, que como no podía ser de otra forma tuvieron que hacerse amigos, a ambos no le quedaba otra opción, aunque por suerte Andrés y Francisco se cayeron bien desde el principio.  Los cuatro estaban muy unidos desde que eran veinteañeros,  habían pasado todo tipo de vivencias, de las mas alegres a las  mas tristes, las dos parejas eran como familia y parecía que el destino así quería que fuese, porque el hijo de Andrés y Susana pretendía a la hija de Francisco y Laura, y todos los indicios decían que ese amor era correspondido. -pero esa, es otra historia amig@s-


Habían planeado aquel viaje hacía meses. Cuatro días en la Sierra, en un pueblo donde solían ir a menudo, alquilaron una casa rural, harían senderismo, visitarían el pueblo vecino...  cada minuto del viaje estaba organizado.


El segundo día, Jueves por la tarde, estaban en la casa alquilada, un frío polar había invadido la zona inesperadamente, Francisco encendió pronto la chimenea y las mujeres los animaron para pasar el día en casa, pasar la noche junto a la lumbre tomando copas, y de tertulia noctámbula, era algo que siempre disfrutaban.
Susana se había torcido un tobillo aquella mañana en la visita de las Cuevas y aunque no era grave prefería reposar antes de que fuese a peor y fastidiar el resto de los día.
Francisco hablaba por teléfono en esos momentos con su hija.
Andrés y Laura  salieron de la casa para comprar bebidas y alguna que otra cosa para comer. Llovía con fuerza, las gotas de lluvia  golpeaban  las chapas, la mesa del jardín, el capó del coche... 

Andrés entró en el vehículo a carcajadas después de la amplia carrera que tuvo que dar para llegar, descubrió que ambos estaban empapados, "¿Volvemos?"   "No, que mas da, tenemos que ir de todas formas, en media hora estaremos aquí".   Emprendieron el camino,  diez minutos después estaban en el supermercado comprando y  media hora después de haber salido de casa ya estaban montados en el coche de vuelta. Lejos de amainar, la tormenta cada vez se hacía mas fuerte. Laura se asustó al ver que Andrés aparcaba en la calzada, la carretera estaba imposible de transitar,  la lluvia era tan intensa que no se veía nada, "Estamos tan cerca... "  la mujer comenzó a tener un poco de miedo. Andrés estaba callado, con las manos en el volante, se le notaba tenso, "Estoy enamorado de ti".  "¿ Qué estás diciendo? déjate de tonterías  estas bromas no me gustan" la mujer mantenía una pose de sonrisa.
"No es ninguna broma Laura, llevo años con este sentimiento dentro.  A Susana la quiero, si, pero no como debería, es a ti a quien amo. Sé que es una locura, que me arriesgo a perder mucho con esto que te estoy diciendo, pero siento que me quema por dentro, se está pudriendo dentro de mi. No puedo vivir con esto... "

Laura tuvo miedo, no sabía como reaccionar, que decir, que hacer. Sentía como si todo aquello fuese una terrible pesadilla.
"No sé que decirte Andrés, perdóname si he podido decir o hacer algo que te hiciera pensar algo que no es... Amo a Francisco con toda mi alma y a Susana para que decirte, es como mi hermana. No deberías haber dicho nada, tengo la terrible sensación de que lo has estropeado todo... "

Cuando volvieron a casa, ambos actuaron con sublime naturalidad, dos días después volvieron a su ciudad, comenzaron su cotidianidad, revelaron las fotos del viaje, quedaban casi todas las semanas para ir al karaoke, a fútbol,  o simplemente para pasear en el parque y tomar unas cañas de cerveza...
Pero...  a Laura no se le quitaba de la cabeza aquella tarde, aquella tormenta seguía dentro de ella, retroalimentándose, en muchas noches pensaba que debía ser sincera con su esposo y contarle lo ocurrido, pero sabía que ese acto sería el fin de su amistad, sus hijos... demasiado dolor estallaría con aquello. Así que vivía evitando los comentarios de Andrés que hasta entonces no tuvieron importancia, evitaba quedarse a solas con él, permanecía en una tensión constante que la estaba consumiendo...
Una autentica encrucijada de la que no sabía cual era el camino correcto, el camino acertado.








sábado, 23 de noviembre de 2013

Mitades





Nos hicieron creer que cada uno de nosotros era una media naranja,
y que la vida tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.
No nos contaron que ya nacemos enteros,
que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta.



- John L. -





miércoles, 20 de noviembre de 2013

Deteniendo el tiempo III

Transcurrido todo un año, volvió el invierno. Martín había vuelto a vivir en el Segundo A con Damián, aunque su amigo en ese momento ya vivía con Viky en el Tercero B.


Lo escuchó cerrar la puerta, "¿Estas en casa?" 
"Si.  En el baño"
El hombre abrió un poco la puerta que estaba encajada y asomó la cabeza, la descubrió dándose un baño de agua caliente. 
-Ah, estas aquí...  - se quitó el gorro- ha empezado a nevar. - se acercó a la bañera y se sentó en el borde, cogió la esponja de algas marinas y frotó con suavidad  la espalda de la mujer-   me he encontrado a Martín en el portal. Venía cargado con un calefactor y le he ayudado a subirlo. He estado un rato en el piso con él. Ha colgado en el salón un par de cuadros de esos que pinta él, dice que da color y alegría. Ya sabes como es.
- ¿ Porqué no dejamos lo del cine para otro día? Bajas en un momento y le dices que se venga a cenar, ¿te parece bien? 
Le pareció un bonito e inesperado gesto, se presentaba una noche desapacible y nunca le gustó salir en coche con las primeras nieves.  Dejó la esponja flotando en el agua. 
La mujer anunció que saldría ya de su baño, el hombre bajaría al piso en ese momento.  Iba a salir del cuarto de baño cuando volvió sobre sus pasos y dio un beso a su amada. 
"te quiero"
♪ ♫ ♪

Una hora después Damián y Martín llegaron con la funda de la trompeta.  Aún era temprano, tenían un par de horas para poder practicar los nuevos acordes.

Damián puso entre sus manos su brillante saxo, humedeció sus labios y los unió a la lengüeta del instrumento,  su sonido fue inmediato.
Viky decidió no arreglarse demasiado, se sentó cómodamente arropada por una mantita,  los músicos en pié  junto a la ventana daban rienda suelta a su don musical. Martín se animó a canturrear alguna letra que le rondaba por su cabeza. Le gustaba improvisar, fusionar distintos estilos musicales para sorprender al público,  provocó la sonrisa de su amigo, Viky en cambio permanecía ensimismada escuchándolos, la música la trasladaba lejos, a días de soledades y tristezas primero, después  rememoraba los días en que llegó a aquel bloque de pisos, cuando veía a Damián subir y bajar las escaleras del bloque con "el de las rastas", los primeros días después de declararle sus intenciones, los detalles, las risas, las vacaciones del verano en la costa... -observó como Damián le guiñó un ojo cómplice y comenzó a cantan junto a su amigo, Viky  reía, incluso terminó cantando el pegadizo estribillo-  nunca hubiera imaginado tanto amor verdadero, sin prisas, sin forzar momentos, dejando fluir los sentimientos, sin miedos, dejando a la vista cada una de sus virtudes, cada uno de sus defectos...  ensimismada viajó a los momentos de sombras cunado decidió proteger su corazón tanto que acabó convertido en piedra.   El amor del saxofonista junto con su banda sonora tan personal produjo un efecto sanador, le enseñó a no tener miedo, a dar todo lo que se sintiera, todo lo que nace de uno, aunque no te lo devuelvan en la misma medida que mereces o deseas.  Se encontraron, se eligieron,  tenían una conexión especial,  podían sentir su interior y se veían  a través de la mirada del otro.





El pescado de la cena estaba delicioso, la receta secreta de la mujer había triunfado nuevamente. Martín no tardó mucho en marcharse, al día siguiente tenía que madrugar. Damían recogió la mesa y Viky metió los platos y vaso en el lavavajillas.
Cuando Viky llegó al dormitorio Damián ya estaba metido en la cama y ojeaba un viejo libro que había encontrado después de haberlo tenido perdido un par de años. Aquel hallazgo le parecía extraordinario.  La mujer se introdujo entre las mantas tan rápido como pudo. Se estremeció de  frío. "Abrázame, tengo mucho frío". Él la miró un segundo, dejó el libro en la mesita y la acurrucó entre sus brazos.  Después de unos segundo de silencio se escuchó el susurró de la voz de  Damián " He estado pensando que,  como estas Navidades tenemos los dos vacaciones,  podríamos  ir a ver a tu familia, hace mucho que no  los ves"
"Wow, la verdad que sería una GRAN sorpresa para mi madre. Siempre me llama diciendo que cuándo vamos a ir, que todos quieren conocerte "pero ..."
"que!"
"¿ Crees que Martín querrá pasar las Navidades con mi familia ?"
"¿ Pero ya cuentas con él ?"
"Pues claro, está todo el año con nosotros y ahora en estas fechas ¿lo dejamos a su suerte?, no  me gusta esa idea, no estaría nada bien"

Damián hizo un ruido entre suspiro y gruñido, nunca dejaba de sorprenderse con estos gestos de generosidad de su compañera, siempre tenía presente a las personas con las  que compartía la vida.
Martín se había convertido en una persona muy importante en su pequeño mundo,  era una buena persona, amable, simpático y siempre dispuesto a ayudar, se había criado en orfanatos, y el que no tuviera familia alguna le hizo siempre tener a los amigos como esa familia que no tuvo nunca. Damián y Martin se conocieron en el conservatorio de música, a partir de entonces su amistad se fue reforzando con el tiempo, Damián lo consideraba como un hermano. Viky lo trataba como ese cuñado que termina siendo un buen amigo.
"he tenido tanta suerte en encontrarte,  eres lo mejor que tengo en mi vida... " ella acarició el rostro de su compañero al escuchar aquellas palabras, él la besó con suavidad, con sutileza y su alma tembló como si fuera la primera vez que compartían aquella clase de intimidad.




lunes, 18 de noviembre de 2013

Deteniendo el tiempo II

Viky  se había tenido que ausentar de la ciudad diez días, asuntos familiares inesperados que afortunadamente se solucionaron.
Cuando volvió a casa tuvo el impulso de llamar al timbre del Segundo A para explicarle lo sucedido a Damián pero en el último momento pensó que sería un gesto extraño eso de darle explicaciones de donde había estado, puede que la delatara y la dejara expuesta a una situación cuanto menos incómoda.
Al entrar en casa encontró varios sobres que introdujeron por debajo de la puerta. Le pareció inusual porque todo el correo y notificaciones de la comunidad se depositaban  en el buzón.
El primer impulso fue dejarlos en la mesita de la entrada junto con las demás cartas de correos, las leería después de ponerse cómoda y darse una ducha, pero  después de dejar la maleta junto a la cama volvió sobre sus pasos y buscó los sobres para leerlos de inmediato.
Eran de Damián,  la invitaba a cenar,  era una propuesta tímida,  más bien sugería y preguntaba si le parecería bien cenar juntos aquella noche.   En la siguiente, se disculpaba por su atrevimiento, la ausencia de respuesta le había  hecho  pensar que declinaba su invitación de cenar juntos. Había otra tercera,  en la que comentaba su preocupación por no  saber donde estaba,  entre otras cosas le pedía que lo avisara cuando  volviera a casa.

Puso toda la ropa sucia a lavar y se dio una larga ducha, decidió lavarse el pelo, se lo secaba cuando escuchó  el timbre de la puerta.
- Hola.
- Hola.  se atusó un poco el pelo para que no se viera tan alocado.
- Bueno, veras... estaba preocupado y acabo de llegar, he visto a Don Antonio,  del Bajo izquierda, y me ha dicho que te vio abrir el buzón, no quería molestarte pero quería saber si necesitabas algo, no sé ... ¿estás bien?  Se le notaba cierta agitación, nerviosismo.
- Todo está bien ahora, mi prima tuvo un accidente de tráfico y he estado en el hospital estos días, no era tan grave como parecía pero nos llevamos un susto.
- ¿Está bien todo entonces?

Ella le sonrió, asintió con la cabeza  y le comentó que había leído las notas que le dejó bajo la puerta, sentía haberle hecho preocuparse, él parecía sentirse descubierto, vulnerable, y  aumentó esa sensación cuando Viky le ofreció pasar.
Damián declinó, no quería interrumpir su momento de tranquilad después de estar tantos días fuera de casa.
Apenas había bajado unos peldaños cuando se giró y preguntó si  se apañaba en la cena. -después de tantos días fuera era posible no tener nada en el frigo-
Ella dijo que llamaría a  uno de esos establecimientos que llevaban la pizza a domicilio, él insistió en que bajara a su casa cuando terminara de arreglarse y cenaran juntos.
Viky, aceptó.

Las 22,14 min. marcaba el reloj justo cuando tocó el timbre de la puerta de Damián.
- Lo siento, se hizo demasiado tarde, ¿verdad?.
- No te preocupes, yo mañana no trabajo. ¿y tú?
- No. Me dieron permiso hasta el Lunes.
- Bueno entonces no hay prisas, lo vez mujer...

La ubicación de las estancias eran gemelas al piso de Viky, pero era tan diferente...  los muebles reformados, la decoración minimalista, la luz tenue, anaranjada... había varias fotos de grupos de amigos a los que algunos pudo reconocer de la noche en el pub.
Se sentaron en la mesa, la joven había notado que él se había cambiado de atuendo, estaba muy guapo, sus ojos brillaban.
- Debo decirte que la lazaña la hice al  medio día para el almuerzo pero me gusta tanto que siempre hago para comerla en varias veces, cocinar para uno es complicado...  espero que esté a tu gusto.
- Seguro que sí,  no te preocupes.

La velada transcurrió mecida por la conversación,  apenas se conocían y tenían mucho por descubrir uno del otro.
Llegaba Damían de la cocina con las infusiones, cuando la descubrió junto a la pared observando el viejo saxo a modo de lámpara.
- Es mi primer saxo, dejó de tocar bien y Martín me lo transformó en eso, me gusta.  Colocó las tazas en la mesita baja.
- A mí también me gusta. ¿ Martín es el de las rastas?
Damián hizo un gesto de afirmación a la vez que probó el té.  La conversación se desvió entonces por los amigos, sus trabajos, donde y como se conocieron... rieron recordando las anécdotas  y prestaron atención a algunas historias mas serias.
El hombre se levantó un momento para coger una pequeña manta colocada en un sillón y la extendió sobre las piernas de su amiga, empezaba a sentirse el frío ...  quedaron en silencio, después de tantas horas de charla ininterrumpida  resultó curioso escuchar la paz  del lugar, algún mueble crujió, y el tic~~tac del reloj se hizo sonoro.  ¿Qué hacer con aquél momento regalado? . El tiempo pareció detenerse en ese instante. Él puso su mano sobre la de su amiga.  "Viky"... dijo con un tono distinto al utilizado durante toda la noche...

- Viky... ¿me dejas quererte? quiero dejar salir lo mejor de mi, compartir mi mundo contigo, quiero abrirte  mi corazón sin miedos, sin temer que puedas sentirte incómoda, o malinterpretar intensiones. 
Ella permanecía silenciosa, decidió poner su otra mano sobre la de Damián.
- No quiero malgastar el tiempo con miedos, si me rompes el corazón siempre podré curarlo, pero no quiero lamentar no haberme dejado quererte y cuidarte con libertad.
La mujer suspiró, con una mezcla de nerviosismo  y emoción, se acercó a él y dejó reposar su cabeza sobre el pecho de Damián, podía sentir su respiración, descubrió que su corazón latía tan nervioso como el de ella. Él la arropó entre sus brazos.
"¿Me dejas quererte Viky?"  Susurró.
Acurrucada en el pecho de Damián cerró los ojos un momento, " Dejaré que me quieras si me dejas quererte"
Él sonrió, atusó el cabello y besó su frente, " Todo irá bien, no tengas miedo, cuidaré de nosotros, de nuestro mundo, de nuestras esperanzas, de nuestros sueños...  "

Abrazados sin más, estuvieron largo rato hasta que Viky subió a su piso. Ya en su cama, desvelada por los acontecimientos pensó que este amor brillaba distinto...





viernes, 15 de noviembre de 2013

Deteniendo el tiempo

El sonido de la orquesta envolvía el local con un ambiente bohemio, recuerdos de lugares lejanos y tiempos pasados, tan pronto entrabas por la puerta parecía trasladarte a una de esas viejas películas en blanco y negro que siempre proponen los documentales cinematográficos.
El humo de los cigarrillos y el murmullo de los incondicionales de cada Viernes-noche, le hacían sentir desubicada de todo aquel entorno tan desconocido y nuevo... 
Durante toda  la semana,  siempre al bajar por las escaleras, Damián le recordaba que tocaba con su grupo y le encantaría verla  por allí algún Viernes.

Durante todo el día tuvo en mente poder llegar a atravesar las  puertas del local sin ningún contratiempo, cosa habitual en ella.

Se sentó en la mesa más arrinconada, más oscura y discreta de todo el Pub. Creía haber pasado desapercibida por todos los allí presentes, y ese pensamiento se confirmó cuando uno de los camareros después de 15 minutos y de pasada le preguntó si le atendía alguien. 

El micrófono se acopló un instante, un segundo, el suficiente como para que todos los presentes o al menos la gran mayoría prestara atención al escenario. Viky reconoció a su vecino, "para alguien muy especial, mi tercero B favorita"  Miró justamente donde se encontraba la joven, se separó a penas un paso del micrófono y comenzó a tocar el Saxofón.  La sala enmudeció,  el sonido viajó por cada una de las mesas hasta que llegó a la  de Viky, acarició su melena, su cuello, entró suavemente por el sentido del oído y de allí  directamente al corazón de la joven, sin saber exactamente cuando, los demás miembros de la banda siguieron sus acordes, Damián tocaba el saxofón, cerraba sus ojos en ocasiones y los abría para mirarla...  se había sentado en la mesa mas oscura y arrinconada de todo el recinto pero la  mirada del saxofonista era fija, serena, seductora. El tiempo se detuvo.  Viky se sentía abrumada, nunca antes había tenido una experiencia así con la música, nunca antes había escuchado Jazz y aún menos en una sala en directo.

Una hora después Damián se acercó a la mesa de Viky y la saludó con un par de besos, la animó para que se uniera a su grupo de amigos. Todos eran personas agradables, sin dobleces, parecía que aquello de la música era la escusa perfecta para juntarse lo fines de semana. 
La madrugada llegó sin darse cuenta, los dos decidieron volver a casa juntos en el coche de Viky. A penas tardaron unos minutos en llegar y aparcar, a esas hora no había tráfico en la ciudad. Damián abrió el maletero para coger su Saxofón y subieron las escaleras en silencio para no molestar a los vecinos.
Él vivía en el segundo A pero quiso subir un tramo más hasta el tercero B y dejar "sana y salva" a su amiga, ella abrió la puerta de casa y se giró para susurrarle las buenas noches, había sido una velada inolvidable. 
Se dieron un par de besos a modo de despedida, sus manos se rosaron accidentalmente  y una chispa de energía electrostática saltó inesperadamente, los dos sonrieron, a ella le asustó un poco, él dijo que seguro que había sido por haber estado tocando, los bafles y tantos cables del escenario  le hacían tener mucha carga de energía.
La luz de la escalera se apagó en ese momento, el silencio y la oscuridad creo un ambiente envolvente, cómplice y seductor. 

- Hasta mañana. Se escuchó la voz de Damián.
- Que descansesRespondió Viky.

Bajó los 14 peldaños sin tropezar gracias a la luz del recibidor del piso de Viky, ella se aseguró de que él entraba en casa y entonces cerró la puerta, se quitó los zapatos, entró en el baño y se desmaquilló.
Intentaba pensar que había sido una noche divertida,  de esas que se cuentan a los compañeros de trabajo el Lunes en el desayuno,  intentaba convencerse que las personas a las que conoció esa noche eran increíbles y que les causó una verdadera buena impresión, intentaba acordarse de los detalles de la noche,  conversaciones y otras cosas sin importancia, intentaba centrarse en cosas absurdas para  pasar por alto que Damián era fantástico, que se había sentido tan cómoda a su lado que comenzó a tener miedo, sentía vértigo al pensar en él.
Se quedó dormida pensando en él.
Abrió los ojos con la música de la radio despertador, ¿Estaría Damián dormido aún?...
 Despertó pensando en él.





miércoles, 13 de noviembre de 2013

Saudades

Estabas tan lejos...
En el límite de la frontera entre lo real y lo inalcanzable.
Sentía como nuestra condición humana se encontraba atrapada en su envoltorio de vanidades; frenando a nuestro espíritu la búsqueda del amor verdadero.
Desnudar tu esencia frente a mis ojos, mostrándome tu alma, dejándome entrar en tu espíritu, en tus pensamientos mas secretos, los que nadie escucha, los que nadie ve,  mientras, yo haré lo propio. Me entregaré a ti,  me uniré a la causa, me dejaré descubrir... unamos nuestras almas...

En el límite de la frontera entre lo real y lo inalcanzable.
Comencé a caminar hacia la luz que desprendías, pero tu silueta se recortaba cada vez más, se difuminada en la lejanía, en la distancia...
Entonces lo comprendí, recordé aquellos días que estabas a mi lado y mirábamos juntos un horizonte que en aquél punto era el mismo, creando felicidades, hablando del universo, de la vida y las estrellas...

Cerré los ojos y soñé...
Soñé que la Tierra era redonda... que no estabas huyendo... ibas a dar la vuelta al mundo... soñé que venías hacia mi...




lunes, 11 de noviembre de 2013

Imprevisible III

Javier llegó a aquel pueblo a los 16 años, sus padres cansados y temerosos del peligroso camino que llevaba su hijo y de las amistades tan al límite de lo legal que tenía, decidieron que fuera a vivir con sus tíos Carmen y Antonio.
De alguna forma lo consiguieron, su hijo siempre se mantuvo alejado de todo los malos ambientes y eligió una profesión honrosa, al menos en apariencias, era un tipo listo y ciertas amistades las mantuvo, en la sombra, en segundo plano...

La vida en ocasiones te devuelve a personas que jamás pensarías volverlas a encontrar.
Aquél día decidió almorzar donde Tatiana, pasó por allí después de una jornada laboral y paró para saludarla y comer algo.  Resultó que aquél día no trabajaba, un nuevo cocinero  hacía las veces de camarero... Habían pasado ¿Cuánto? ¿15-20 años? ¿Cuántas posibilidades había de que el chaval que le salvó la vida una  noche hacía ya dos décadas viniera hacia él con un mandil dispuesto a tomar nota de su almuerzo?.
Los dos se quedaron perplejos, alucinados ante aquel gesto del destino, imprevisible del todo, habían sido inseparables, uña y carne, en cierta forma el detonante final que hizo que Javier  tuviera que mudarse con sus tíos fue aquella noche de pesadilla, cuando Carlos debuto con  su cuerpo las dos balas que iban directas a Javier.   Carlos nunca dijo que Javier estaba allí, mantuvo la boca cerrada, pero unos padres tienen intuición y supieron alejar a su hijo de toda aquella guerra...  nunca supo como agradecerle aquel gesto. Ahora Javier iba a hacer lo propio, defendería y ampararía a su amigo todo el tiempo que hiciera falta.
...

Las cinco de la tarde de un  Jueves  cualquiera era un buen momento para hacer footing, Carlos solía correr, le gustaba mantenerse en forma y no sentirse oxidado. 
Se extrañó al  ver el coche de Javier en la puerta de la casa de Tatiana, decidió hacer un alto en su momento deportivo y llamó al timbre. Vio como Javier miró entre las persianas para ver de quien se trataba.

Tatiana le abrió.

- Qué os pasa? Carlos se inquietó de tanta inseguridad.
- Nos ha llegado el producto y tenemos que tener cuidado.
- Bueno tranquilidad entonces, ¿está todo correcto?
- Si

Carlos se sentó en el sofá-cama, se empezaba a enfriar del footing.
Observó a la joven que arreglaba los cojines de los sofás y se iba metiendo en los bolsillos todas las monedas que encontraba perdidas entre las ranuras.  
Dedujo que aquella noche de Jueves era una de esas noches en que los amigos de Javier se reunían allí para tener un momento distendido  alejado de sus esposas y familia en general.
Tatiana preparaba la cena, Carlos se daba una ducha y Javier daba el último vistazo al trastero del jardín trasero para que no fallara nada.

...

Eran cinco amigos, junto a Javier llevaban horas sentados en la mesa jugando a cartas, Carlos fue presentado como el compañero de trabajo de Tatiana, era un recién llegado y la muchacha tuvo la idea de invitarlo a cenar, se veía que se habían hecho amigos, a todos le pareció correcto, actuaron amables y cordiales.
El móvil de Javier vibró sin sonido en el bolsillo del pantalón. Acto seguido le pidió a Tatiana que le sirviera un licor de cerezas,  y ella camino a la mesa con la botella y el vaso  le pidió a Carlos que en ese momento avivaba las llamas de la chimenea,  que hiciera el favor de tirar la basura, se le había olvidado y las bolsas estaban a rebosar.

Carlos se dirigió a la cocina y salió por la puerta de atrás por aquello de prevenir, por si las bolsas tenían alguna gotera.
La noche era fría, se dirigió al contenedor de basura, pasó de largo cargado con las bolsas, giró la esquina, anduvo unos metros, no tuvo que esperar.
Entró nuevamente en casa  por la puerta trasera, todos seguían tal y como los dejó apenas 10 minutos antes. En silencio se dirigió donde los vasos, metió unos cuantos hielos, el Whisky empapó los cubitos helados mientras movió el vaso en pequeños giros armoniosos.
Javier lo miró con secreta satisfacción.

El reloj marcaba  la una y media de la madrugada cuando quedaron por fin solos los tres.
Una vez al mes un mensajero traía tres  paquetes con la colección de revistas a la que la muchacha estaba suscrita, dos días después alguien recogía dos de esos paquetes, a cambio recibían una suculenta cantidad de dinero.
Los tres montoncitos de billetes estuvieron a penas un instante  sobre la mesa, cada uno recogió su parte. Se encontraban radiantes, eufórico, celebraron un rato más a pesar de que al día siguiente  había que trabajar. Javier se quedó dormido en el sofá  no mucho rato después, Tatiana y Carlos decidieron dejarse llevar por  el torbellino de la pasión hasta que el despertador les avisó que debían meterse en la ducha para ir a trabajar.
Ese día fue largo, tuvo que prepararse varios cafés para estar en plena actividad,  mientras desarrollaba el trabajo, pensaba... miraba a la simpática Tatiana charlar amistosa con todos los clientes habituales, no parecía afectarle la falta de sueño. No había previsto nada de aquello, había estado dando tumbos y en riesgo toda la vida,  había salido impune de un ajuste de cuentas mortal para todo los suyos, sin embargo allí estaba,  en un pueblo donde no pasaba nunca nada y todos eran gente buena y de fiar, esta vez no se le iría la cabeza, no querría más de lo que tenía, y si algo fallaba siempre podría volver a la ladera,  recoger los fardos de dinero y volver a perderse... Una ves más la vida le llevó por situaciones inesperadas... imprevisibles y esta ves, pese a todo,  sintió que comenzaba a apreciar lo imprevisible...





viernes, 8 de noviembre de 2013

Imprevisible II

Limpiaba la mesa de unos clientes que ya habían marchado cuando lo vio entrar por la puerta.
Se sentó en uno de los taburetes de la barra, Tatiana entró en el mostrador para prepararle el café que pidió. Le recordó que no podía fumar, él metió el cigarrillo en su envoltorio, apenas le hizo cuatro o cinco preguntas cuando la joven presentó al viajero a su jefe Manuel.
Manuel era un tipo serio, formal y muy trabajador, aunque tenía varios empleados que podían llevarle el negocio,  siempre se podía encontrar al jefe supervisandolo todo como un trabajador más.
Carlos llegó en un buen momento, comenzó a trabajar al día siguiente y gracias a las amistades del jefe con Mara pudo alquilar un pequeño pero cómodo además de bonito adosado.
...

Tatiana miró el reloj al escuchar el timbre de la puerta. Las 23:10. 
Al abrir la puerta se sorprendió al verle allí, tan sólo hacia una semana que se conocían.
- Hola.... que ocurre?
Él se pasó la mano por la barbilla y preguntó si podía entrar.

La casa era pequeña y no tardó en descubrir que se encontraba sola.
- Y Javier?
- Lo conoces?
- Habíamos quedado -miró el reloj- a las once.

Tatiana se sentó en el sillón, parecía incómoda, nerviosa, tan solo un par de minutos después lo soltó.
- ... Estaba fumando, no te importará que mientras sigues esperando yo...
- No para nada! Sigue a lo tuyo, no pretendía interrumpir.

Cuando se escuchó la puerta de la casa era ya casi media noche.
Tatiana ya no se mantenía en pie y yacía tumbada en ropa interior sobre un sofá-cama dispuesto en un rincón del salón. 
- Lo siento. He tenido contratiempos y no he podido llegar antes,  espera un momento.
Volvió a desaparecer, entró a la cocina y de allí a lo que parecía ser un patio trasero.

En la espera miraba a Tatiana, ella le sonrió y con el dedo indice que hizo un gesto para que se acercara, él lo hizo, "agáchate" le susurró  "quieres probarlo" .
 - No. ya lo hice a los 20 años, se me va la cabeza con esas cosas.
- Sé quien eres.
- ¿A sí?... me alegro.
- Estate tranquilo, relájate... quédate un rato y te diviertes con nosotros. Seguro que hace tiempo que no lo haces.
- Si tío!! Tati tiene razón.
Carlos se acercó a Javier que llegaba en ese momento con una carpeta en las manos;  pudo ver las fotos de la investigación policial, todos estaban muertos, todos menos él. 
- No le des mas vueltas loco, hemos ganado. Susurró Javier.
- No me llames así tío... nunca mas. Fue un susurro amenazador.

Javier recogió todo el dossier de su investigación  y volvió a dejarlos en algún lugar del patio trasero.
Carlos a solas con Tatiana nuevamente en el salón, dio unos pasos hasta ponerse junto al sofá-cama, la miró, en silencio, su cuerpo ya era volátil, como una nube, como un globo, se puso de cuclillas junto al rosto de la joven "¿vives con Javier?" "no, Javier se deja caer por aquí de vez en cuando, esta es mi casa"
Se miraron a los ojos mientras hablaban, la joven dio una calada al cigarrillo y lo dejó reposando en un cenicero estrategicamente colocado en el suelo. Antes de que la joven expulsara el humo de sus pulmones Carlos unió su boca a la de Tatiana y aspiró a sabiendas que se le iba la cabeza con facilidad...

Despertó tirado en en el suelo, sobre una inmensa manta de piel de alce, varias botellas de ron, fajos de billetes esparcidos por todo el salón, tierra y un par de palas junto a la puerta de la casa. Quiso incorporarse cuando un mareo atroz hizo que volviera a tumbarse,  se descubrió desnudo, la boca seca y la cabeza trabajando a mil para recordar algo... A su lado,  su nueva mejor amiga yacía al igual que él desnuda, al rato ella se incorporó, buscó algo que ponerse...  su mente y cuerpo parecían ralentizados.

Carlos le preguntó que era todo aquello, que había pasado.
Debían tener las espaldas cubiertas para imprevistos, -dijo- habían ido a la ladera, cien mil eran  mas que suficiente, no tengo mucho más que contar -añadió-

Apenas un par de  hora después la casa estaba sin rastro de lo ocurrido, veían televisión como cualquier vecino de buena voluntad.   Él le sugirió si quería ir a dar una vuelta, para hacer algo especial en aquella tarde de Sábado. Ella rechazó la propuesta.
" Prefiero quedarme en casa, ver la tele, merendar tortitas y después hacer el amor"  soltó aquello sin despegar la vista de la tele, sin dar énfasis a una palabra más que a otra.
"¿te parece bien?"
"si" ... -interpretó normalidad ante su propuesta inesperada, imprevisible del todo- "me parece una propuesta interesante,si,  no voy a decirte que no"

"por cierto...- buscó algo en un cajón- no creo que el lugar donde deba estar esto sea en  esa jodida ladera, nunca se sabe" Le devolvió su revolver, ese que dejó a varios metros bajo tierra hacía una semana.
"guárdalo y tenlo siempre cerca, pero te advierto que no me gustan estos chismes,  no quiero verlo por aquí, no quiero verlo más ¿entendido?  no quiero que uno de los amigos de Javier venga a jugar su partida de los Jueves y descubra en mi casa  un revolver  sin papeles y tenga problemas."
"Entendido"  Carlos no sabía muy bien como reaccionar.
"Bueno..."
"Que! " 
"Te lo repito o que? No quiero estos chismes en casa..."
"Ah, vale, vale... Ahora vengo" Salió de casa para dirigirse a su coche aparcado en la calle. No salía de su asombro.Entró en el vehículo y lo dejó en la guantera.
Estaba aturdido, descolocado, a la vez que expectante ante una situación inaudita para un tipo como él. Nunca antes se había visto en semejante circunstancias. Aquella jovencita parecía tener las cosas claras, intentaba mantenerlo a raya, eso le gustaba.
Cuando entró al salón la televisión estaba encendida, ella había desaparecido, estaba en la cocina... haciendo tortitas...
Se sentó en el sofá mirando televisión y pensando que tenía que tener cuidado con aquella mujer, era imprevisible, y pese a todo, en el fondo... nunca le gustó lo imprevisible...




miércoles, 6 de noviembre de 2013

Imprevisible

Cavó toda la noche.

A varios metros bajo tierra se había quedado todo su pasado, cuando acabó  el trabajo el sol salia mas tímido de lo habitual en el horizonte, al menos ese fue su primer absurdo pensamiento del día.


Su cabeza aún no pensaba con nitidez, todos los acontecimientos de los últimos cuatros días se le agolpaban como una de esas películas de gangsters y vampiros. La relación es extraña si, pero la vida suele ser imprevisible.
El aire era frío, el otoño había llegado de golpe, en la sierra ya cayeron las primeras nieves. Tendría que encontrar un buen lugar donde refugiarse en las fechas invernales, no dejarse ver en una temporada era lo mejor, lo mas sensato.

Allí en la ladera, subió el cuello de su chamarreta y descansó unos minutos. Se dio un momento para darse un respiro y aclarar  las ideas.
30 km. atrás había visto un pueblo, junto a la gasolinera vio un restaurante abierto, parecía ser uno de esos sitios que abren las 24 horas. Sería su primera parada, desayunaría y una vez allí sacaría conclusiones de lo que haría mas tarde.


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Los dos camiones en la puerta le aclaró que ya había clientes dentro,  aparcó bajo el techo de chapa, esperó unos segundo, vio salir a una pareja que entraron en un coche gris plata y desaparecieron por la misma carretera por la que él había llegado.  Tiró el cigarrillo por la ventana, cogió un nuevo paquete de cigarrillos de la guantera del coche, sacó la llave del contacto y salió.
 Al entrar  vio a Manuel que le saludó con su arqueo de cejas recordándole la hora que era, si ... cinco minutos tardes, los que había estado pensando en el coche.
Entró en la barra, bebió un vaso de zumo y con el vaso a medias empujó la puerta abatible de la cocina, se puso el mandil y lavó a conciencia sus manos,  leyó un par de comandas,  dos desayunos completos.

- Hola !! Ya llegaste!!

Él optó por el silencio, hoy era un día raro, no había dormido bien y la cabeza era lo mas parecido a una olla exprés.

- Sabes que día es hoy??

Negó con la cabeza y por fin miró a la ventana de pedidos, donde se encontraba la joven y exuberante Tatiana.

- De verdad que lo has olvidado??

Puso los platos preparados en la ventana para que la joven los llevara a las mesas,  miraba la sonrisa de Tatiana que sabía bien que no podría haberlo olvidado. 

-Hace un año, hoy, hace un año que llegaste. 
-Lleva los platos a las mesas se van a enfriar.  No pudo esquivar por mas tiempo la mirada risueña de Tatiana . 
Ella se puso de puntillas y él alzó un poco el cuerpo para llegar a darse un beso." ¿Quieres que lo celebremos esta noche?" Susurró para que Manuel no la escuchara. "Los platos Tatiana"
No estaba muy seguro de querer celebrarlo, la última vez que celebraron algo acabaron bastante pasados de rosca, era un recuerdo bastante difuso, una extraña mezcla entre love history y el exorcista, si... un coctel imposible pero todas las citas con Tatiana resultaban ser imprevisibles.

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Miró el reloj justo cuando marcaban las cuatro de la madrugada. Tatiana daba saltos en la cama como si fuera una de esas camas elásticas de feria. Javier la observaba hipnotizado, y el cocinero del restaurante y anfitrión de la fiesta, Carlos, se limitaba a beber tragos de cerveza helada.
Tatiana  se dejó caer en el colchó exhausta y Javier se abalanzó sobre ella como leopardo a gacela. Ella se reía mientras se dejaba envolver en la espiral del amor.
Carlos decidió salir de casa.  Se apoyó en su coche mientras observaba las luces de las casas de los vecinos, miró al cielo y no vio ninguna estrella, demasiada luz para poderlas ver, entonces en ese preciso instante escuchó un sonido que hacía un año que no escuchaba.

- Creías que eras mas listo LOCO. Sólo he tardado un año en encontrarte. 
Sólo podía ver la silueta de aquel tipo, pero su voz no la había olvidado. El sonido del seguro del revolver semiautomático tampoco.
- Bueno aquí me tienes. Haz lo que debas hacer.
- No va a ser tan fácil. Dime primero donde lo tienes escondido.
- Está enterrado, a las afueras.
- Bueno, pues vamos. Hizo un gesto para que se metiera en un coche negro aparcado a varios metros.
- Hay un problema  - dijo Carlos - Hace un año que lo enterré y no recuerdo con exactitud el lugar, tengo que coger un mapa que hice, lo tengo escondido en mi coche.
- Adelante. Pero no te andes con juegos LOCO.

Carlos entró en su coche  y abrió la guantera del coche, cogió lo que buscaba y marchó junto a su acompañante a la misma ladera donde aquella mañana de Octubre enterró su pasado.
Volvió a pasar toda la noche cavando y casi al alba, aquél tipo que no se había movido del lugar mientras esperaba que LOCO terminara el trabajo, se agitó las pulgas y mandó que subiera del hoyo.
Sus expectativas habían sido superadas, era mucho mas de lo que esperaba encontrar, al menos de lo que le habían informado.
LOCO lo observó un instante, unos segundos, allí en el hoyo de cuatro metros de profundidad. Metió la mano en el bolsillo de la chaqueta, creía de todo corazón que nunca mas iba a escuchar el sonido de un disparo de su  revolver.
Cuando volvió a dejar varios metros bajo tierra todo su pasado, el sol ya brillaba con fuerza,  condujo rápido hasta casa, allí aún estaban Javier y Tatiana, dormían, ella en la cama, él en la mesa de la cocina. Se dio una merecida ducha,  los despertó con ánimo y  con el desayuno preparado.
- Dónde te metiste anoche?
- No te habrá molestado.
- No joder, anoche no estaba por la labor y tampoco quería quedarme a mirar, me senté en el coche, esperando un rato y me quedé dormido.
- Pues te perdiste lo mejor....


Javier contaba las peripecias de la noche mientras que la cabeza de Carlos bullía recordando los acontecimientos de la noche.  Una noche que volvía a tener una mezcla extraordinaria...

...Una noche imprevisible, y pese a todo, en el fondo...  nunca le gusto lo imprevisible...



lunes, 4 de noviembre de 2013

Curiosidades morales.



Vivimos en un mundo donde
nos escondemos para hacer el amor,
donde nos empeñamos en ocultar nuestros sentimientos
mientras buscamos mil y una forma de desahogar y gritar esos 
sentimientos escondidos...

mientras la violencia se desata en plena luz del día.




* No sé yo que dañaría más  la sensibilidad, como todo en esta vida, según de quien sean los ojos de quien lo mire, ¿Verdad? *



sábado, 2 de noviembre de 2013

Coripe

Lo tenía previsto como dos semanas antes, mi madre, amante de la naturaleza y de esas zonas donde a mi me "duele" respirar a causa de un oxígeno demasiado puro, se levantó antes que el astro sol para ir a un pueblo de la Sierra norte de Sevilla. Coripe. 
Yo me quedé en casa, pensando que iba a ser uno de esos Domingos tranquilos en los que después de almorzar te relajas en el sofá para ver esa película que tenías pensado ver desde hacía días. No fue así,  a media mañana mis sobrinos me llamaron para que fuera a almorzar a su casa, iban a hacer una paella y no podía faltar, iban a ir todas las titas, todos los titos y todos los primos.  Pues nada, adiós Domingo de relax, un par de horas después ya estaba en casa de mi hermano en plena reunión familiar. Si... faltaba la abuela... estaba de senderismo ... en Coripe...


Vía verde de Coripe.
Antes de nada, un vistazo al mapa para orientarte en lo que sería la ruta.



Es una ruta fácil que va desde la estación de Coripe a la de Zaframagón.






En esta ruta se pasa por varios túneles, a mi madre le causaba bastante expectación ya que le advirtieron que deberían llevar linternas porque apenas había luz, y en parte del trayecto, al cruzar el túnel había demasiada oscuridad.
(Hay visitantes que rompen los focos de los túneles y por lo visto han optado por no reemplazarlos  más)








20 Km. de vistas magnificas, senderos apacibles donde el contacto con  la naturaleza envuelve todos los sentidos.


Donde en cualquier parte del camino puedes encontrarte con un sin fin de plantas, colores y aromas tan hermosos que lo capturamos en fotografías para deleite de nuestra vista, para recordar que la naturaleza sigue estando no muy lejos de nosotros a pesar de que nuestros zapatos se hayan acostumbrado al duro asfalto.





En Zaframagón se encuentra una numerosa colonia de buitres leonados.
Ahí  arriba, en el peñón se podían ver a los buitres  dueños y señores del aire, la cámara fotográfica (al menos la de nuestra humilde familia ) no pudo captar  con nitidez esas instantáneas. Una pena.



El enorme peñón les hacía verse pequeñitos ante la fuerte roca milenaria.



























Las setas abundaban por la zona, pero para urbanistas inexpertos en la materia de la recogida de estos hongos demasiado arriesgado.  Las miran y las admiran, preciosas, las fotografían como arte vivo y siguen la ruta.



Bordearon el río Guadalpocún y la garganta del estrechón, afluente del río Guadalete, posee una longitud de 43 km.  y su curso discurre sobre manantiales blandos.



























Y Ya de camino de vuelta, con las sensación de haber visitado uno de los rincones mas bonitos de nuestra Sierra sevillana, con los pies cansados y con ganas de llegar al fin del trayecto para tomarse un merecido cafelito con un pastelito de la zona, aún se puede ver viejos puentes romanos que perduran en el tiempo, casi camuflados en un ambiente natural e inhóspito.


Llegamos a casa casi al mismo tiempo, tan pronto como nos vimos nos contamos todos los acontecimientos del día, pasé las fotos al PC mientras que ella me explicaba totalmente emocionada cada rincón de los que recorrieron y las anécdotas del día  que siempre las hay...
Esto se lo tengo que enseñar a mis amigos - pensé sin dejar lugar a la duda-



viernes, 1 de noviembre de 2013

Epitafio



En tu ausencia las paredes se pintarán de tristeza
Enjaularé mi corazón
Entre tus huesos

(Bendecida II )
Héroes del silencio