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Entra y siéntete en casa...

miércoles, 30 de octubre de 2013

El habitáculo -Historia y *Haiku*-

El  hedor era insoportable, tener arcadas en ciertos momentos era inevitable.
Pienso que llevaba alrededor de quince días tirada en aquel  suelo de un cuarto de baño nauseabundo donde una de las tuberías rotas inundaba todo el habitáculo, tan pequeño que apenas podía estirar las piernas.
El sabor a sangre seca me había dejado de incomodar, la cinta aislante que precintaba mi boca había dejado de apretar, y las cadenas de mis manos y piernas  las empezaba a ver como una extensión de mi cuerpo.

Le escuché  llegar como cada día mas o menos a la misma hora.  
Entró. 
Vio que aún estaba viva.
Me quitó el precinto de la boca y me tiró una bolsa de papel. Contenía el mismo bocadillo de jamón york, con los pegotes de mantequilla mal untado en el pan.
-Come rápido. Su voz se distorsionaba debajo del pasamontañas negro.  Orinó sin precaución derramando el líquido por  el suelo. Apenas se apreciaba con el suelo tan encharcado.
- Se acabó el tiempo.  Se incorporó para quitarme el bocadillo de las manos.
Apenas le había dado tres bocados.
Al ver mi resistencia me dio un fuerte golpe en la sien y volvió a precintar  la boca.
- Tienes unas ratas por familia.  Te vas a pudrir aquí. No quieren dar ni un maldito centavo por ti.

Se marchó con un portazo.

Tenía tanta sed...  apenas podía pensar, quería moverme pero las cadenas inmovilizaban mis extremidades. 
Cuántos días podría aguantar, cuantos días les bastaría a mi familia para saber que era un secuestro real y no una de mis jugarretas.
Cuántos días tendrían que pasar para que mi salud comenzara a menguar y simplemente dejara de luchar para seguir en aquel infierno de tres metros cuadrados un día más, un poco más...
No sé cuanto se puede aguantar sin apenas comer y beber, no lo sé... pero de pronto apenas sin fuerzas y con una mente que apenas pensaba,  sentí algo difícil de entender. 

De pronto me sentí...


Succionada
arrastrada al limbo
y olvidada...



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El Haiku es una forma de poesía japonesa.  Consiste en un poema breve, formado por tres versos de cinco,  siete  y cinco sílabas  respectivamente.  La poética del Haiku se basa en el asombro o/y la admiración que produce en el poeta la contemplación de la naturaleza o actos cotidianos.

martes, 29 de octubre de 2013

El Terror dentro de ti



La mayoría se paraliza... Es el cortex cerebral que busca  una respuesta que no tiene.
Tu sangre se llena de adrenalina, te hayas dado cuenta o no tu corazón late veloz.
Te cuesta respirar, tu sistema neurobiológico te está diciendo que corras, pero tus piernas no pueden moverse, de todos modos es demasiado tarde... los poros de tu piel se han abierto segregando una cantidad imperceptible de feromonas en el aire... y lo único que puedes pensar es en cuando te va a mataaaaar....



domingo, 27 de octubre de 2013

Sombras *Haiku*




Todas las noches
monstruos te asechan
se burlan de ti



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El Haiku es una forma de poesía japonesa.  Consiste en un poema breve, formado por tres versos de cinco,  siete  y cinco sílabas  respectivamente.  La poética del Haiku se basa en el asombro o/y la admiración que produce en el poeta la contemplación de la naturaleza o actos cotidianos.

jueves, 24 de octubre de 2013

Fantasmogénesis II

Nunca fui buena estudiante, no tengo memoria, suelo olvidarlo casi todo, siempre tengo que pedir que me lo repitan para poder apuntarlo, número de teléfonos, direcciones, marcas de coches, de productos de limpieza, nada, no retengo nada.

Empecé a trabajar muy joven, tan pronto acabé la escuela, primero lavaba cabezas y poco a poco fui aprendiendo hasta ser una buena peluquera.

Me gusta ver entrar a los hombre para que le corte el pelo, ellos tienen una conversación distinta a la habitual, eso me libera, me despeja, me relaja, mis compañeras siempre me  ceden a los clientes masculinos.
Así conocí a Mateo, un hombre feliz y risueño que revolucionaba el ambiente tan pronto abría la puerta. 

Quiero recordar que por aquellos días ya teníamos nuestro idilio secreto, nuestras edades no eran equilibradas y esperavamos a que... bueno... la verdad es que nunca entendí bien eso de la espera, el desequilibrio permanecería siempre.

Recuerdo la niebla... y el frío, no se veía demasiado aquella mañana de finales de Octubre. 

Recuerdo escuchar gritar mi  nombre pero la niebla hacía que no viera nada ni  escuchara con nitidez. No lo vi venir, no lo esperaba...  Mateo cruzaba la vía del tren cuando el torbellino de  aire de los vagones pasando a toda velocidad  me arrancaron allí mismo el alma. Corrí al lugar donde yacía parte del cuerpo de Mateo. Las hojas de mi libro fueron arrastradas por una fuerte e inexplicable corriente de aire que lo invadió todo.

Recuerdo la niebla... y el frío, no se veía demasiado aquella mañana de finales de Octubre. Cuando llegó el tren  me sorprendió ver a Mateo sentado en uno de los asientos,  saludándome con un gesto tras las ventanas del tercer vagón.  Subí  con una sensación extraña, sólo yo esperaba esa mañana el tren regional de las 7. 43 .
Me senté frente a Mateo, parecía cansado, perdido, a simple vista diría que estaba enfermo.
- Porqué estás aquí, te veo mal, estás enfermo?

Él permaneció en silencio. Miraba por la ventanilla... Dejé mi libro en el asiento de al lado, y empecé a contarle los planes del día, problemas del trabajo y alguna que otra cosilla más que venía dándole vueltas desde hacía días.
En el vagón había bastante personas ese día, todos en silencio, y las conversaciones se mantenían en discretos susurros. El tren permanecía parado, todos empezaron a preguntarse el porqué de la demora, un niño sentado con su madre se inquietaba y terminó correteando por el pasillo, por pura curiosidad terminó  asomándose por la ventanilla.

- Mamá, ya sé porqué el tren no anda.
La madre lo ignoró en un principio
- Han tirado unos muñecos en la vía y lo están quitando.
La mujer se dirigió al niño con intención de cogerlo de la mano para volver juntos a sus asientos, pero antes miró por la ventanilla. Su grito soliviantó a todos los presentes que se arremolinaron  a las ventanillas observando el dantesco espectáculo.

Mateo permaneció  sentado en su asiento, mirando a las vías por la ventanilla, pálido, ausente, con el rostro desencajado.

-No recuerdo... se puso una de sus manos en la cabeza pensativo y atormentado.
- Qué te ocurre?  observé por primera vez aquellos ojos enloquecidos.
- QUE ME PASÓ!!!  QUE HAGO EN ESTE TREN!!!

Mateo gritaba como un tarado en mitad del vagón, yo me quedé acurrucada en mi asiento esperando que el caos se desatara en aquel vagón.
Cerré los ojos para no ver la imagen de Mateo ni las consecuencias cuando los demás viajeros intentaran aplacarle...  no ocurrió nada.... nada... todos los viajeros permanecían asomados en las ventanas ignorando los gritos desgarradores de mi amigo.

En ese momento algunos obreros del tren depositaban  " las partes de los muñecos " en el andén.
Permanecí cuatro días en el mismo asiento, asimilando que por algún motivo nadie me había requerido en el cielo, ni en el infierno, no había visto ningún túnel, ninguna luz, no había visto mi vida pasar en imágenes, nada... sólo ese tren y así permanecimos durante meses.
La culpa me invadía cada vez que lo veía deambular sin rumbo, ausente y malhumorado.
Durante los primeros 7 meses todo fue mal,  yo le culpaba y él desquiciado se preguntaba porqué tuvo la torpeza, porqué no ando con cuidado... pasado ese tiempo todo mejoró, nos acostumbramos.
Yo apenas me movía del tercer vagón, en cambio Mateo deambulaba por todo el tren, había intentado en más de una ocasión bajar al andén pero el miedo a no poder encontrarme y perderse en un nuevo limbo le paralizaba.
Hace mucho que dejé de contar el tiempo, simplemente estoy, y estaré... observo a los viajeros,  hay momentos que no recuerdo, que estoy sin estar, que me desvanezco como la niebla, que me canso y me agoto, en otros gracias a Mateo permanezco con fuerzas y cargada de una energía prestada.

- No te sientes aquí, mejor en estos, como me siente aquí se descarga la batería de todo.  El muchacho lo dijo con tal naturalidad que su compañera de viaje miró mi asiento esbozando una mueca de incredulidad.
En ese momento Mateo intentaba leer el periódico del día a la vez que uno de los viajeros, pero escuchó aquel comentario y me miró con una maliciosa sonrisa. Terminó de leer ya con el tren en marcha hacía un buen rato. Se incorporó al pasillo, se quedó parado un minuto y ando pausado, desplegando sus brazos y haciendo mueca para hacerme sonreír... paró junto a  los jóvenes un par de minutos, se acercó un poco más, un poco más, sabía como hacerlo...
- Qué ha pasado? la muchacha se quitó  uno de los auriculares que compartía con su amigo.
- Que ha pasado, que este vagón es una mierda, cada vez que subo en éste me funde la batería de todo. Su enfado era notable.
La amiga, perpleja sacó de su mochila el movil y asombrada descubrió que estaba apagado con la batería agotada.
- Ésto será que en éste vagón habrá unas hondas de esas raras.
-De que hondas hablas
- No sé, tu mes dirás, serán una honda de estas secretas ya sabes...

No comprendo exactamente porqué estoy aquí, en un extraño limbo ferroviario,  pero sin duda, teniendo plena consciencia de mi muerte y habiendo pensado en ello durante no sé cuanto tiempo tengo el convencimiento que esto es mejor que estar bajo una fría loza de  piedra. 



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Si te perdiste la primera parte  puedes levitar hasta aquí....  http://loscuentosdelachina.blogspot.com.es/2013/10/fantasmogenesis.html




martes, 22 de octubre de 2013

Girasol *Haiku*


Giran con el Sol
si llega la tormenta
mejor el jarrón



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El Haiku es una forma de poesía japonesa.  Consiste en un poema breve, formado por tres versos de cinco,  siete  y cinco sílabas  respectivamente.  La poética del Haiku se basa en el asombro o/y la admiración que produce en el poeta la contemplación de la naturaleza o actos cotidianos.

sábado, 19 de octubre de 2013

Ascuas


Bruno confiaba en ella.
Cuando la vio por primera vez sólo se fijó en su forma limitada de desplazarse, se preguntó a que sería debido; por un accidente, una enfermedad, o simplemente era así desde que nació...



Violeta regaba las macetas de las hierbas mientras Bruno pintaba. Marcelo había desaparecido hacía un mes. Llamó por teléfono un par de veces para que supieran que se encontraba bien, las dos llamadas habían sido largas, charló de los negocios con Bruno y cariñosamente con Violeta.
Bruno era un hombre silencioso, ausente, sus intenciones y pensamientos se intuían,  todos los que lo conocían,  al menos un poco,  debían de tener ese sexto sentido hacia él.   No era un hombre sociable, pasaba la mayor parte del tiempo metido en su cuarto-estudio pintando cuadros, eso le relajaba -decía-  debe estar de lo más relajado -pensaban todos- aunque todos sabían que la relajación no era provocada por el arte sino por las hierbas que fumaba.
Cuando Marcelo estaba en casa era todo color, la música retumbaba en las paredes y un ir y venir de amigos hacían de aquel lugar un punto de encuentro para muchos. En sus ausencias la casa perecía, se aletargaba, permanecía en silencio sepulcral y apenas sonaba el timbre, cuando alguien llamaba era para recoger algún objeto personal olvidado o para preguntar si había noticias de Marcelo.

Violeta dejó en un rincón la regadera y se  sentó en un viejo sofá, no quería interrumpir el momento de inspiración.  A pesar de que ya hacía un par de meses que se había desecho de su melena aún le parecía raro mirarle con el pelo tan corto. El dibujo era de lo mas extraño, lleno de colores, de formas y profundidades que no parecían de ninguna dimensión conocida...  le escuchó garraspear, era algo normal en él.  Se acerco a la botella de agua y bebió.
Entonces la descubrió allí sentada, hizo una mueca de sorpresa y se quedó unos segundos parado  y mudo, miró cómplice por la ventana y le preguntó si podía prepararle un cigarrillo, Violeta no fumaba pero sabía prepararlos.  Se sentó en una silla frente a Violeta.  Le preguntó quien le había enseñado, era la única persona que conocía que preparaba cigarrillos sin fumarlos. La respuesta de ella fue escueta.  Marcelo.
Los dos permanecían en silencio mientras ella lo preparaba cuidadosamente,  Violeta permanecía ausente, absorta y ensimismada,  mientras hacía el cigarro mantenía un idilio con esas manos... le gustaban las manos de Bruno, llenas de pintura de oleo, descuidadas,  fuertes y masculinas, siempre se fijaba en las manos de los hombres y hacía mucho tiempo que no le gustaban tanto unas manos como aquellas. ..  humedeció el pegue del cigarro y  se lo cedió,  él le agradeció el gesto y lo encendió.

El humo impregnó la estancia, cada calada tenía en Bruno un efecto revitalizaste que le hacía hablar de forma compulsiva, el tic en los ojos volvía a aparecer para confirmar  que el efecto llegaba a su ser.
Hablaba y hablaba, la conversación daba saltos bruscos y cortantes de un tema a otro,  sin saber como, aquella conversación había vuelto a la luz después de varios años.

A Bruno siempre le había llamado la atención Violeta, pero tuvo cierto reparo, para  cuando descubrió que sus limitaciones físicas nada tenía que ver con su mente abierta  y personalidad generosa y rebosante de empatía ya era tarde,  para entonces ya se  había lanzado Marcelo y eso lo desquiciaba.
Desde el incidente del beso dos años atrás no se había dicho ni un comentario sobre el asunto, Bruno maldecía aquella madrugada del  "Día de todos los Santos" ,  sabía que culpabilizar a las drogas  de aquel acto era de cobardes, porque la única verdad era que a pesar de que Marcelo y Violeta  eran sus amigos y debía de respetarlos, aquella noche decidió desvincularse  de toda norma moral,  Marcelo estaba fuera de la ciudad hacía semanas y ella parecía estar mas simpática de lo habitual, todo  parecía apuntar a que ella le devolvía  todas las señales, y se lanzó.  No se lo pensó más y bajo el influjo del peyote  dio un enérgico beso a los labios de su amiga que  durante un nanosegundo parecieron abrirse,  pero se alejaron de golpe tras una expresión de asombro...  Bruno se disculpó un par de días después y ella lo aceptó sin más,  no le dio  importancia, todo lo achacó al peyote. Aunque varios meses después ocurrió lo que Violeta denominaba como "el lapsus ".


Violeta hacía fotos con su cámara nueva, probaba el flash, el zoom y todas esas opciones que podía elegir. Él dormía en el sofá  y tuvo el arrebato de fotografiarlo,  su rostro, su cuerpo, sus manos,  despertó sorprendiéndola en aquel acto sencillo pero que estaba envuelto por una hermosa sensación de intimidad. Él aletargado por el sueño le alargó la mano y ella hizo enlazar la suya, Violeta  dio un beso a la mano de Bruno sorprendiéndole el gesto hasta a ella misma. Los acontecimientos que sucedieron a partir de ese gesto lo recuerda como una pequeña bola de nieve que fue creciendo hasta estrellarse en el fondo del precipicio, sus mentes coincidieron en aquella tarde y sus cuerpos reaccionaron en un torbellino de humo chamánico,  olvidando lo que en esos momentos eran pequeños detalles... detalles que al despertar de aquella experiencia se convirtió en el lapsus, en el segundo tema a No Comentar. 
Ambos sabían que no había escusa, eran culpables de sus actos, y el silencio y hacer  como si no hubiera pasado los tranquilizaba, eran tan ilusos  que pensaban que ignorando todo aquello desaparecería esa chispa que había saltado y permanecía como ascuas esperando que algo avivara la llama.


Bruno se sentó en el suelo, le explicó una vez más que la amaba, que él era quien  estaba siempre,  si decidía corresponderle no la defraudaría, Marcelo lo entendería y Sofia también.
Sofia no se merece esto, era una buena mujer, había tenido dos hijos de Bruno en su vientre y ninguno había querido nacer,  ese dolor la atormentaba, le constaba que amaba profundamente a Bruno a pesar de que no era el hombre perfecto, había dejado mucho en el camino para vivir la vida nómada y despreocupada de su pareja.
Bruno se dejo caer sobre la rodilla de la mujer que creía amar y ella le acaricio el cráneo rasurado, malditasea... dejó de atusarle cuando vio que parecía que acariciaba la cabeza de cualquier can vagabundo que busca afecto.
No quiero que me ames, -dijo rotunda sin dejar resquicio a la emoción- no quiero amarte,  no quiero que luches por nada ni que abandones nada por estar aquí, conmigo.  Porque yo ya estoy, y probablemente estaré hasta que te canses, hasta que decidas coger un desvío, no quiero tener cimientos emocionarles, así cuando te vayas no lloraré, no te echaré de menos porque sé que nunca te tuve.  Así que olvidaré otra vez toda esa "cagada " de dejar a tu mujer.

La mirada perdida de Bruno buscó la mirada realista de Violeta.

Y donde queda en todo ese discurso mi amigo Marcelo. - Intentaba encontrar una fractura de debilidad-

Queda donde está. Hace tres meses que no lo vemos, y sé que un día me daré cuenta que no volvió, y así será, siempre ha sido así y he aprendido a aceptarlo sin dramas y amo sin prejuicios sabiendo que tanto si soy correspondida como si no  nunca será para siempre.

Estos pensamientos tuyos son una "mierda"   ¿ lo sabes, no? - Se puso de rodilla entre las piernas de ella-
La mujer permaneció inmóvil, muda, impasible.

Cuanto daría por hacerte entender lo importante que eres. Confío en ti, en tu cordura y sensatez y si para tenerte contenta tengo que negar la verdad, lo haré. Jugaré a no quererte y  esperaré contigo a que todos cojan ese desvío, y cuando estemos los dos solos, así, como ahora, quizás me creas ... quizás entonces decidas besarme como deberías hacerlo  hoy.


La conversación parecía haber derivado a un rumbo claro,  las ascuas se habían avivado de repente, él sonrió con la inquietud de creer haber acertado en el discurso, ella le devolvió la sonrisa sorprendida de aquella palabrería tan novelescas,  se había esmerado e incluso por un instante puede que por el efecto de ese humo malicioso lo creyó, él esperó... ella inclinó la cabeza y le besó .
Posiblemente mañana cuando despierten   desnudos uno junto al otro y vuelvan a la lucidez de lo cotidiano, vuelvan a optar por el silencio, ilusos, creyendo que ignorando todo aquello desaparecería esa chispa que había saltado y permanecería nuevamente por tiempo indefinido como ascuas esperando que algo avivara la llama.



jueves, 17 de octubre de 2013

La problemática de las matemáticas








Cada cierto tiempo coincidían para contarse las pecas de sus cuerpos...   
... Siempre solía perder la cuenta... 
  ... Siempre tenía que volver a empezar.... 








martes, 15 de octubre de 2013

3... 2... 1 ... Lanzamiento



































Los lanzamientos de cohetes en la puesta o la salida del sol producen un juego de luces  conocido como fenómenos de crepúsculo. 

Esto se forma cuando partículas inquemadas de combustible y agua se condensan, se congelan, y luego se amplían a través de la atmósfera superior, abandonando un rastro de  gotitas congeladas que refleja la luz del sol y producen cintas coloridas en rosado, azul, verde naranja que puede llegar a cientos de kilómetros de distancia desde su origen,  la rampa de lanzamiento.

Sin duda es un hermoso espectáculo, esta vez provocado por el hombre y no por la naturaleza, aunque a simple vista pueda llevarnos a engaño ...




domingo, 13 de octubre de 2013

CoraZón de maDera

Cuántas veces he soñado tener mi corazón de madera.
Cuidadosamente tallado, pulido y encerado.
Cuántas veces he soñado tenerlo dentro de mi pecho nevado, carente de latido, sin recuerdos, sin castigos, con todo lo que duele ... olvidado.
Olvidar, borrar las huellas, tu rastro, como sino hubieras estado.
Olvidar, el primer día que te vi.  Admitir que si no te hubiera conocido seguiría siendo una sombra, un fantasma, invisible para este mundo delirante.
Olvidar, olvidarte es tan difícil, imposible... porque te sigo buscando en todos los hombres y en todos ellos reconozco algo de ti,  y me pierdo, y me engaño, y para engañarlos a ellos tengo que cerrar los ojos para poder verte.
Cuántas veces he soñado tener mi corazón de madera.
Perfectamente encajado,  que pueda cambiarlo según quisiera, corazón de otoño, verano, invierno o primavera.
Perfectamente elaborado, corazón risueño, temeroso, valiente, triste o enojado.
En mi pecho nevado un hueco vacío  he encontrado, ahora no hay latido, ni recuerdos, y todo lo que dolía creo que .... lo he olvidado.
Olvidar, y entre tanto olvido añorar el latido porque  hoy sólo siento el hueco vacío de mi pecho helado, mi  corazón tallado, mi corazón pulido,  mi corazón perdido, mi corazón vacío y olvidado...




miércoles, 9 de octubre de 2013

Fantasmogénesis

La puerta del vagón se abre repentinamente y permanece oscilando de derecha a izquierda a merced del traqueteo… pero no entra nadie...


Como cada día mi mirada se queda fija a las hojas del libro que llevo entre mis manos intentando ignorar su habitual  entrada triunfal, nadie parece haberlo visto, con su rostro desencajado, impregnado en sudor, mirando a cada uno de los allí presentes. 
Permanece en mitad del vagón esperando un par de minutos, asfixiado con los pelos a lo Jack Nicholson en Alguien voló sobre el nido del cuco,  se vuelve, deambula por el vagón, parece tomar aliento, a su paso todos  se quejan del frío, de esa corriente de aire que hace que los mas corpulentos de los viajeros cierren las oxidadas ventanas del vagón. Se agita, se desespera, se viene a menos y por fin se sienta, junto al joven de los auriculares, subo la mirada un instante para observar al joven, "Maldito cacharro, otra vez sin batería".
No puedo evitar sonrreir y de inmediato bajo la mirada nuevamente al libro. 
Al fondo del vagón van hoy un grupo de turistas jóvenes, uno de ellos hace una foto del grupo, todos se arremolinan alrededor del que hizo la foto para ver como salieron.
"Haré otra,  ha salido mal"
"Enfoca bien para que no salga esa niebla de fondo" Especificó uno.
El tren hace una de sus paradas, unos salen otros entran y algunos permanecemos sentados impasibles ante el ajetreo del anden. 
Descubro que las puertas se cierran y nos ponemos nuevamente en movimiento. 
No puedo evitar sorprenderme al verlo frente a mi, parado desafiante, agitado, enfadado, incluso desesperado al ver mi actitud ausente.

"No piensas hablarme o que!!!"
siguió hablando después de escuchar mi silencio.
"Cuanto tiempo vas a poder estar ignorándome leyendo ese maldito libro tuyo"


Llevaba 7 meses viéndole abrir la puerta como si fuera Charles Bronson, ignorarlo había sido un verdadero acto de contrición, la culpa me invadía cada ves que lo veía deambular sin rumbo,  ausente y malhumorado.

"Ya te dije que no te perdonaría ni muerta"
"Hombre por fin se digna la señora en dirigirme la palabra, que,  te has aburrido de el librito no?"
"Si vas a empezar con el mismo tema volveré al silencio"
"No no no. perdona perdona"

Se sentó a mi lado, el que le permitiera hacerlo le dejó claro que podríamos llegar a un entendimiento e incluso podríamos hacer las pases y pasar el resto de la eternidad en un ambiente amistoso en aquel tren de 14 vagones.

"Te has vuelto a quedar sin fuerzas entre los vagones ¿no?"  Le miré con sorna.
"No quiero hablar de eso... he estado apunto de caer"   Pero esta vez su rostro era apacible, tranquilo, relajado..
Le volví a mirar y le atusé el flequillo para que tuviera un aspecto decente, aunque sólo pudiera verle yo, su compañera de viaje, un viaje bastante largo...


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Gracias Mercedes http://loscuentoscuentosson.blogspot.com.es/



domingo, 6 de octubre de 2013

Pasteles *Haiku*



Tres chocolates
Y mucho que celebrar 
Irresistible




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El Haiku es una forma de poesía japonesa.  Consiste en un poema breve, formado por tres versos de cinco,  siete  y cinco sílabas  respectivamente.  La poética del Haiku se basa en el asombro o/y la admiración que produce en el poeta la contemplación de la naturaleza o actos cotidianos.

jueves, 3 de octubre de 2013

Elección II



Andrés se levantó en compañía de una nueva princesa, así llamaba a todas sus amigas que pasaban por su lecho de 2 metros cuadrados. -Así no había confusiones incómodas -


Era Sábado por la mañana, propuso ir a desayunar al parque de la ciudad, no estaba muy lejos de casa y sería menos violento el momento de que cada uno siguiera el camino de su vida. En el fondo era un romántico y siempre se sentía incómodo  en el momento en que salían de casa tan pronto amanecía, como si fuera un servicio a domicilio.


El sol era tenue, otoñal, las hojas decoraban los paseos de tierra, agradeció haber tenido la idea de coger el abrigo, paseaba a distancia prudencial de su nueva amante, ella le sonreía satisfecha, con la impronta de sus besos y caricias de la madrugada aún en su piel.


"¿Quieres que te de mi teléfono? "


Qué decir, obviamente debía  aceptar, sabía que una negativa era una falta de tacto ante la muchacha, todas se empeñaban en lo mismo, no conservaba ninguno la verdad,  tener un listín de teléfonos con nombre femeninos tampoco era su prioridad.

Sentados ya en la cafetería observó la forma de desenvolverse de la muchacha, la atención que le prestaba para que su desayuno fuera perfecto. Se levantó varias veces para traer a la mesa azúcar, mermelada y el cervitelletero lleno...   Recordó a Candela, varios meses atrás, incluso años, cuando estaba acostumbrado al cariño y cuidados de su novia, Candela, Candela amorosa y cariñosa, la recordaba en el colegio, cuando era compañera de clase, su primer beso, una hermosa historia de amor construida y escrita capítulo a capitulo, sin prisas, recordó  el despertar de aquel maravilloso romance para descubrir de un mazazo que todo era mentira, que aquella preciosa mujer permanecía a su lado por su valor económico y que mantenía desde hacía años una relación de verdadero amor con otro hombre. Todo acabó como un gran naufragio en donde no quedó nada a salvo, todo se hundió en un profundo océano de olvidos, ni siquiera cuando en las vacaciones de Semana Santa se vieron en aquel restaurante... y escuchó sus inútiles razones, miró a sus ojos y deleitó su sonrisa pudo descubrir otra cosa que no fueran mas mentiras y tretas de arpía.

La muchacha se levantó y se despidió con un beso en la mejilla, " Adiós princesa" la vio salir del local, la camarera le  recogía las tazas del desayuno de la mesa en ese momento.

-Necesita algo mas el Señor.
Le lanzó una sonrisa que Andrés le devolvió y que tuvo un efecto de rubor en la joven.

- No.  Hizo una mueca para que se le marcaran los hoyuelos de la mejilla con toda la intención.

Observó como trabajaba, sus miradas se cruzaron varias veces, las suficientes, bueno... ya había buscado, ya había encontrado, sólo quedaba probar e investigar en su  mágico espacio de 2 metros cuadros...



martes, 1 de octubre de 2013

Elección


Andrés encontró a su mejor amigo de forma  fortuita en mitad de la ciudad. No se veían desde hacía varios meses atrás, en las navidades.

"me ha dicho que quiere volver, pero tengo claro que esa historia acabó en su día, durante un momento lo he pensado, incluso lo he dudado pero no, por fin tengo las cosas claras"  Andrés fue rotundo, incluso frío en su alegato.

" Y que piensas hacer entonces" Su amigo miraba al frente  y  aceleró sus pasos para tirar algo en una papelera para volver de inmediato al paso de Andrés.

"Pues... lo que me apetece es... ya sabes,  buscar, encontrar, probar, investigar...  " hizo una mueca lasciva.

La conversación se alargó hasta justo llegar al cruce donde cada uno debía tomar una dirección.